La Miniserie De HBO Que Te Obliga A Mirar Lo Incómodo

Big Little Lies no solo entretiene: te obliga a mirar de frente la violencia, el trauma y la complicidad que preferimos ignorar.

✍🏻 Por Alex Reyna

febrero 9, 2026

• Big Little Lies es una de las series más destacadas de HBO que puedes completar en apenas 14 horas, perfecta para un maratón de fin de semana.

• La serie logra algo que pocas producciones consiguen: usar el misterio como excusa para hablar de violencia, silencio y las máscaras que llevamos en sociedad.

• Tras años de incertidumbre, la tercera temporada ha sido confirmada oficialmente en 2025, con la autora original escribiendo una novela secuela.


Hay algo fascinante en cómo ciertas historias logran condensar universos enteros en espacios reducidos. No necesitas siete temporadas para construir algo memorable. A veces, catorce horas bastan para desmontar las apariencias y dejarte pensando durante días.

Big Little Lies es precisamente eso: una serie que funciona como un mecanismo de relojería, donde cada pieza encaja para revelar algo más grande sobre nosotros mismos. En un panorama televisivo donde el compromiso temporal puede resultar abrumador, esta joya de HBO se presenta como una propuesta diferente.

Una historia de secretos bajo el sol californiano

Basada en la novela de Liane Moriarty, la serie se sitúa en Monterey, California, donde las mansiones frente al mar contrastan con las tormentas interiores de sus habitantes. La estructura narrativa arranca con un flash-forward: alguien ha muerto durante una gala benéfica. Luego, la historia retrocede al primer día de colegio.

Lo brillante no es el misterio en sí, sino cómo se utiliza como vehículo para algo más profundo. Un incidente de acoso escolar entre niños divide a un grupo de madres adineradas, y lo que comienza como tensiones superficiales va revelando capas de secretos, mentiras y traumas enterrados.

La serie no se queda en el «quién lo hizo», sino que pregunta constantemente «por qué llegamos hasta aquí». Es un drama doméstico que funciona como thriller psicológico, pero también como ensayo sobre la violencia, el silencio cómplice y las estructuras de poder que operan incluso en los círculos más privilegiados.

Hay algo profundamente inquietante en ver cómo la riqueza y el estatus no protegen de nada, sino que a menudo amplifican el dolor y lo ocultan bajo capas de perfección fabricada.

Un elenco que eleva cada escena

Aquí tenemos a tres ganadoras del Oscar —Reese Witherspoon, Nicole Kidman y Laura Dern— compartiendo pantalla, con Meryl Streep uniéndose en la segunda temporada. Pero no es solo el prestigio lo que importa; es lo que hacen con sus personajes.

Nicole Kidman interpreta a Celeste, una mujer atrapada en un matrimonio abusivo con Perry Wright, papel por el que Alexander Skarsgård ganó un Emmy. La forma en que Kidman navega entre la vulnerabilidad y la negación, entre el amor y el terror, es devastadora.

Reese Witherspoon es Madeline, una fuerza de la naturaleza que esconde sus propias heridas bajo una fachada de control. Shailene Woodley aporta una sensibilidad diferente como Jane, una madre joven con un pasado traumático. Zoë Kravitz completa el grupo central con una actuación contenida pero poderosa.

Lo fascinante es cómo la serie permite que estas actrices jueguen en registros múltiples. Hay momentos de melodrama, pero también instantes de una sutileza desgarradora. Es ese equilibrio entre lo grande y lo íntimo lo que hace que cada escena funcione.

Más allá del entretenimiento

Cuando Big Little Lies se estrenó en 2017, llegó para demostrar que las historias centradas en mujeres, sus relaciones, sus traumas y su agencia podían ser igual de complejas y relevantes que cualquier otra narrativa.

La serie aborda el abuso doméstico sin romantizarlo, explora el trauma sexual y sus consecuencias a largo plazo, y examina cómo la misoginia sistémica opera incluso en comunidades aparentemente progresistas.

Todo esto envuelto en una narrativa que nunca se siente como un sermón, sino como una observación honesta de realidades que muchas veces preferimos no ver.

Aquí, el escenario de lujo y el misterio criminal son el envoltorio, pero el contenido es una conversación sobre poder, silencio, complicidad y supervivencia. Y lo consigue sin apartar la mirada de lo incómodo.

El futuro de Monterey

La primera temporada fue concebida como una miniserie cerrada, pero su éxito llevó a HBO a encargar una segunda. Sin el material original de Moriarty como base, esa segunda temporada recibió críticas mixtas. Parecía que la historia había llegado a su fin natural tras 2019.

Pero en 2025 llegó la confirmación oficial: habrá una tercera temporada. Francesca Sloane, co-creadora de Mr. & Mrs. Smith, escribirá el primer episodio. David E. Kelley, Reese Witherspoon y Nicole Kidman regresan como productores ejecutivos.

Y aquí viene lo interesante: Liane Moriarty está escribiendo una novela secuela ambientada varios años después, con las protagonistas ahora como madres de adolescentes.

Esto plantea preguntas fascinantes. ¿Cómo han evolucionado estos personajes? ¿Qué nuevas capas de complejidad trae la adolescencia de sus hijos? ¿Puede la serie mantener su agudeza temática sin repetirse?


Hay series que piden compromiso a largo plazo, y otras que te ofrecen algo completo en un formato más concentrado. Big Little Lies pertenece a esta segunda categoría, pero no por ello es menos ambiciosa.

En catorce horas construye un universo emocional tan rico como cualquier saga extensa, y lo hace con una precisión que pocas producciones logran.

Lo que hace especial a esta serie no es solo su calidad técnica o su elenco estelar, sino su capacidad para hacernos mirar de frente realidades incómodas sin apartar la vista. Nos recuerda que las historias más importantes no siempre necesitan escenarios extraordinarios para hablarnos del presente.

A veces, basta con observar las grietas en las fachadas perfectas de Monterey para entender algo fundamental sobre quiénes somos y qué estamos dispuestos a tolerar. Y eso, al final, es lo que distingue al gran arte del simple entretenimiento.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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