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HBO Max ha anunciado The People v. Gorilla Grodd, una miniserie de ocho episodios que funciona como spinoff de la Superman de James Gunn.
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El formato es una parodia del documental de crimen real, con Jimmy Olsen investigando si un simio superinteligente fue condenado injustamente por asesinar a su padre.
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La serie mantiene la continuidad del universo de Gunn, con Skyler Gisondo y Wendell Pierce repitiendo sus papeles.
Opinión: Lo fascinante no es el villano, sino usar el true crime como lente para hablar de justicia en un universo de superhéroes.
Hay algo profundamente revelador en cómo una industria decide expandir sus universos. No tanto en qué historias cuenta, sino en cómo elige contarlas. Cuando DC podía haber optado por otra serie de acción con capas y explosiones, ha preferido algo más raro y más curioso: un falso documental de crimen real protagonizado por un periodista y un gorila acusado de parricidio.
Eso no es una decisión inocente. Es el reflejo de algo que llevamos años arrastrando en la cultura: la obsesión colectiva con los juicios, con la culpabilidad, con si el sistema funciona o no. The People v. Gorilla Grodd suena absurda sobre el papel, pero esconde más capas de las que aparenta.
Un gorila en el banquillo
La premisa oficial es sencilla: Gorilla Grodd, un simio de inteligencia superior, ha sido condenado por matar a su padre, el Rey de Gorilla City. Jimmy Olsen, reportero del Daily Planet, consigue un acceso sin precedentes a Grodd en la prisión de Stryker’s Island y decide reabrir el caso para averiguar si la condena fue justa.
Ocho episodios, formato de docuserie, y todo enmarcado dentro del universo que James Gunn levantó en su Superman de 2025.
Skyler Gisondo repite como Jimmy Olsen, el mismo que veremos en la secuela Man of Tomorrow, prevista para el 9 de julio de 2027. Grodd tendrá la voz y el gesto de Jimmy Tatro. Y la redacción del Daily Planet vuelve al completo: Beck Bennett como Steve Lombard, Mikaela Hoover como Cat Grant y el siempre sólido Wendell Pierce como Perry White.
El true crime como espejo cultural
No puedo evitar mirar esto desde una perspectiva más amplia.
El true crime lleva años siendo uno de los géneros más devorados en streaming. Making a Murderer, The Jinx, Serial… todos giran en torno a la misma pregunta incómoda: ¿confías en el sistema que juzga a las personas? ¿Es la justicia realmente justa?

Trasladar esa estructura a un universo de superhéroes es un movimiento más inteligente de lo que parece. Porque aquí no se trata solo de entretener. Se trata de usar a un villano de cómic para plantear preguntas que la sociedad lleva tiempo haciéndose sobre sus propias instituciones.
Grodd no es humano. Es un ser sintiente, con una inteligencia comparable o superior a la nuestra, juzgado por un sistema diseñado por y para humanos. Ahí, si los guionistas tienen el valor de hurgar, hay una mina.
Me recuerda, salvando todas las distancias, a las mejores historias de ciencia ficción: las que emplean lo fantástico no como escapismo, sino como microscopio. Blade Runner preguntaba qué nos hace humanos. District 9 usaba a los aliens para hablar de apartheid. Arrival —recuerdo pausarla para apuntar frases en una libreta— convertía un idioma extraterrestre en una meditación sobre el tiempo y el duelo.
¿Puede una serie sobre un gorila superinteligente hablar de presunción de inocencia, de prejuicio sistémico, de qué ocurre cuando el acusado no se parece a ti? Está por ver. Pero el potencial está ahí, y no es pequeño.
Lo interesante es que el true crime, como género, ya funciona como microscopio moral: nos obliga a mirar cómo decidimos quién es culpable y quién merece una segunda oportunidad. Fusionarlo con la ciencia ficción no diluye ninguna de las dos cosas; las multiplica.
El contexto dentro del nuevo DC
Esta serie llega en un momento en el que DC Studios construye su presencia televisiva en HBO Max de forma bastante deliberada.
Lanterns se emite los domingos. La segunda temporada de Peacemaker ya está disponible. Y aunque el proyecto de Booster Gold avanza a paso lento, la dirección es nítida: Gunn quiere un universo donde cine y televisión conversen de verdad, donde los secundarios tengan espacio para respirar fuera de la pantalla grande.
Jimmy Olsen es el candidato perfecto. No es Superman. No lleva capa. Es un periodista joven, curioso, un poco torpe, que observa el mundo desde la redacción y no desde el cielo. Ese punto de vista, más humano y más terrenal, es justo el que necesita una historia como esta.
Lo que me quedo pensando, al final, es en la pregunta que esta serie podría atreverse a formular: ¿qué pasa cuando un sistema judicial tiene que juzgar a alguien que no encaja en sus propias categorías? No es una pregunta nueva. Es, de hecho, una de las más viejas.
La ciencia ficción lleva décadas planteándola con robots, con aliens, con inteligencias artificiales. Que ahora llegue envuelta en el logo de DC y en el formato del true crime de streaming no la hace menos válida. La hace, quizás, más accesible.
The People v. Gorilla Grodd puede ser muchas cosas: entretenimiento puro, una pirueta de marketing, un experimento narrativo que naufraga. Pero si tiene el coraje de tomarse en serio su propia premisa, puede convertirse en algo que merezca la pena ver. Y debatir. Y quizás anotar en un papel, como hago con las películas que se me quedan habitando dentro días después de verlas.

