• DC Studios ha lanzado un nuevo póster de Supergirl mientras se filtran detalles sobre los villanos de la película, que han sido reimaginados como traficantes de personas en lugar de los saqueadores espaciales del cómic original.
• James Gunn ha confirmado que la película se basa en Supergirl: Woman of Tomorrow de Tom King, pero no será una adaptación literal, siguiendo un enfoque similar al que usó con Guardianes de la Galaxia.
• Este cambio narrativo podría generar división entre los fans del material original, aunque Gunn tiene un historial probado de adaptar cómics con libertad creativa manteniendo su esencia.
Hay algo fascinante en cómo cada nuevo detalle sobre el universo DC de James Gunn genera conversación inmediata. El nuevo póster de Supergirl que acaba de publicar DC Studios es bonito, sí, pero lo que realmente ha encendido el debate no es la imagen promocional.
Son los detalles filtrados sobre los villanos de la película, que apuntan a un cambio sustancial respecto al material original de Tom King.
Porque seamos honestos: adaptar cómics nunca ha sido un ejercicio de fidelidad absoluta. Desde Burton hasta Nolan, desde Snyder hasta el propio Gunn, cada cineasta ha tomado lo que necesitaba de las viñetas y lo ha transformado en algo cinematográfico.
Pero hay cambios que funcionan como mejoras narrativas y otros que generan preguntas legítimas. Y este caso merece una mirada más atenta.
El cambio que está dando que hablar
Según filtraciones de proyecciones de prueba compartidas por @ViewerAnon —una fuente que suele acertar en estos temas—, los villanos de la película han sido reconfigurados de forma notable.
En lugar de los despiadados saqueadores espaciales del cómic de Tom King, los antagonistas serían ahora criminales dedicados al tráfico de personas, específicamente al secuestro de mujeres.
Es un giro considerable.
En el material original, Krem de las Colinas Amarillas es el villano principal: un asesino que mata al padre de Ruthye y dispara a Krypto, desencadenando una historia de venganza con tintes western espacial. La narrativa de King tiene peso emocional, pero también ese toque de aventura cósmica que caracteriza a Superman y su familia.
Cambiar eso por una trama de tráfico humano es llevar la historia a un terreno más oscuro y terriblemente real.
No es que DC no haya tocado temas duros antes —Snyder no se cortó con la violencia en Batman v Superman o Nolan exploró el terrorismo urbano en The Dark Knight—, pero aquí estamos hablando de un crimen específico y contemporáneo que puede resultar incómodo de formas distintas.
Por qué confío en que funcionará
James Gunn ya ha dejado claro que su Supergirl no será una transcripción página por página del cómic de Tom King. En sus propias palabras, la película está «basada en el libro de Tom King, pero no lo sigue religiosamente, aunque mantiene mucho de su núcleo».
Es el mismo enfoque que aplicó con Guardianes de la Galaxia, donde tomó personajes relativamente oscuros y los convirtió en algo completamente nuevo sin perder su esencia.
Y ahí está la clave: Gunn tiene un historial probado de hacer esto bien.
Sus Guardianes no son los cómics de Dan Abnett y Andy Lanning, pero capturan su espíritu. Su The Suicide Squad no es exactamente John Ostrander, pero respeta la premisa y la mejora en muchos aspectos.
El tipo sabe lo que hace.
Mi lectura es que Gunn y su equipo buscan hacer la amenaza más tangible, más visceral. Los saqueadores espaciales pueden funcionar en viñeta, pero en pantalla a veces necesitas algo que el público sienta más cercano.
Otra posibilidad es que quieren darle a Kara una misión que resuene con problemáticas actuales, algo que haga que su heroísmo se sienta urgente y relevante.
Como fan del cómic de King, me encantaría ver esa mezcla de western espacial y drama emocional traducida fielmente. Pero también sé que el cine tiene sus propias reglas, y confío en que Gunn no haría un cambio así sin una razón narrativa sólida.
Lo que sí espero es que, sea cual sea la dirección final, la película mantenga el corazón del personaje: una Supergirl más madura, más cansada, pero aún capaz de inspirar esperanza.
La prueba de fuego
Estamos en un momento de reconstrucción para DC en cine. Después de años de intentos fallidos, reinicios a medias y proyectos cancelados, Gunn y Peter Safran tienen la oportunidad de establecer algo coherente.
Supergirl es una pieza clave en ese rompecabezas.
Algunas de las mejores adaptaciones de superhéroes han sido las que se atrevieron a desviarse del material original. Pero también es cierto que cuando tocas temas tan delicados como el tráfico de personas, la ejecución tiene que ser impecable. No puede sentirse explotadora ni gratuita.
Gunn ha demostrado que sabe equilibrar respeto por el material original con visión personal. Si logra mantener la esencia emocional de Woman of Tomorrow mientras justifica narrativamente estos cambios, podríamos estar ante algo especial.
Y honestamente, creo que lo conseguirá.
Por ahora, toca esperar. El póster está bonito, el tráiler prometía, y la curiosidad está servida. Como siempre en DC, el camino nunca es aburrido.
Y eso, en el fondo, es parte de lo que nos mantiene enganchados.

