-
McGregor propuso activamente dos ideas para un futuro proyecto de Obi-Wan Kenobi a Dave Filoni durante el rodaje de Ahsoka.
-
Su idea principal explora los años posteriores a La Venganza de los Sith: Obi-Wan intentando reconectar con Yoda en una galaxia que ya no les pertenece.
-
Opinión del autor: Explorar el trauma de los Jedi supervivientes es precisamente la clase de historia que Star Wars debería atreverse a contar; hay un silencio entre las precuelas y la trilogía original que lleva décadas esperando ser habitado de verdad.
Hay preguntas que Star Wars nunca ha terminado de responder del todo. ¿Qué ocurre después de que el Imperio gana? ¿Cómo sobrevives cuando todo aquello en lo que creías —una Orden, una filosofía, una familia— ha sido borrado de un plumazo?
La saga siempre ha preferido el mito a la psicología, la épica al matiz. Pero de vez en cuando, alguien dentro del sistema se atreve a formular algo más interesante.
Ewan McGregor es ese alguien. Y lo que ha hecho no es simplemente expresar ganas de volver a ponerse la túnica. Lo que ha hecho es proponer una historia. Una que habla de pérdida, de desconexión, de intentar encontrar a alguien en mitad de un universo que se ha vuelto hostil.
Algo que, si lo piensas bien, suena bastante humano.
Lo que McGregor propuso
McGregor ha reconocido que no solo tiene ganas de volver a interpretar a Obi-Wan Kenobi, sino que ya ha estado pensando activamente en qué historia podría contarse.
Y no se ha quedado en vagas intenciones. Llegó a trasladar sus ideas directamente a Dave Filoni durante la producción de Ahsoka.
Es un detalle pequeño, pero revelador. No es el actor que espera a que le llamen. Es el que llega con una propuesta bajo el brazo.
El vacío entre dos épocas
Hay un espacio temporal en la galaxia muy, muy lejana que siempre ha sido terreno fértil para novelas, cómics y animación, pero que el cine en imagen real apenas ha explorado con profundidad: los años que transcurren entre el final de las precuelas y el inicio de la trilogía clásica.
Un período en el que el Imperio consolida su poder. En el que los Jedi supervivientes se dispersan intentando no ser encontrados.
Yoda termina en Dagobah. Obi-Wan en Tatooine. Pero entre medias… hay silencio.
McGregor lo expresó con una claridad que, sinceramente, me parece más interesante que muchas sinopsis oficiales que he leído:
«Yoda está en algún lugar. Después del final del Episodio III, cuando todos nos vamos a los cuatro o cinco rincones de la galaxia —¡o los que tenga!—, yo no habré estado en contacto con él. Pero está ahí fuera. Creo que podría haber una historia en la que intento llegar hasta él.»
Lo que me llama la atención de esta idea no es la acción que promete —que seguramente sería mínima— sino la emoción que subyace.
Dos seres que han perdido todo lo que les daba sentido, intentando encontrarse en medio de un universo que les ha dado la espalda. Eso es drama puro. Y de los que duran.
La broma que esconde algo real

Si la primera idea nace del silencio, la segunda nace de una sonrisa. Y aunque McGregor la plantea entre risas, dice más sobre su relación con el personaje de lo que parece a simple vista.
Su segunda propuesta es considerablemente más ligera: un romance entre Obi-Wan y Hera Syndulla.
El origen tiene su gracia. Cuando su esposa en la vida real, Mary Elizabeth Winstead, fue elegida para interpretar a la General Hera Syndulla en Ahsoka, McGregor no tardó en ver el potencial narrativo —o al menos en fingir que lo veía—.
«Me emocioné mucho cuando Mary empezó a trabajar en Ahsoka. Pensé: quizás esta es la gran historia de amor. Obi-Wan y Hera.»
El problema, como él mismo reconoce, es que los dos personajes no coinciden cronológicamente. Obi-Wan habita una época muy anterior a la de Hera. Bromeó con que «el tiempo no significa nada» en los multiversos de Star Wars, pero admitió que la idea es, en la práctica, inviable.
Aun así, incluso en la broma hay algo que vale la pena notar. McGregor lleva años dentro de esta franquicia, conoce sus mecánicas, sus posibilidades, y sigue pensando activamente en cómo expandirla.
No es el actor que vuelve por un cheque. Es alguien que genuinamente disfruta habitando este personaje.
¿Qué necesita un nuevo proyecto de Obi-Wan?
La serie de 2022 dejó al personaje en un punto de inflexión emocional relevante. Después de años de culpa y parálisis, Obi-Wan empieza a recuperarse. A ser, de nuevo, él mismo.
Eso abre una puerta narrativa que sería un desperdicio ignorar.
Lo que propone McGregor —explorar el trauma colectivo de los Jedi supervivientes, su soledad, su forma de mantener viva la esperanza sin poder actuar abiertamente— conecta con algo que la ciencia ficción hace mejor que cualquier otro género: usar mundos imaginarios para hablar de experiencias profundamente reales.
Pienso en Arrival, que convierte un contacto alienígena en una meditación sobre el duelo y el tiempo. O en la soledad de los replicantes de Blade Runner, que preguntan qué nos hace humanos justo cuando están a punto de dejar de existir.
Porque al final, la historia de alguien que intenta encontrar a su maestro en un universo que les ha dado la espalda… no es tan distinta a muchas historias humanas que conocemos.
El siguiente paso
Por ahora, Lucasfilm no ha anunciado oficialmente ningún proyecto nuevo centrado en Obi-Wan Kenobi. Lo que tenemos son las ganas de un actor, dos ideas sobre la mesa, y una ventana temporal en la cronología de Star Wars que lleva décadas esperando ser explorada con la profundidad que merece.
Star Wars siempre ha sido mejor cuando se ha atrevido a mirar hacia dentro. Cuando ha dejado de lado el espectáculo por un momento —solo un momento— para preguntarse qué siente alguien que ha perdido su mundo.
Y si algo he aprendido del cine de ciencia ficción que más admiro es que las mejores historias no suelen estar en los momentos de acción, sino en los que vienen después. En el silencio de Dagobah. En las dunas de Tatooine.
En el espacio entre dos personajes que se buscan sin saber si van a encontrarse. Ojalá alguien en Lucasfilm esté escuchando.

