• Zack Snyder ha compartido una foto en blanco y negro de las guerreras amazonas de Temiscira, recordándonos lo que pudo ser y nunca fue.
• Warner canceló tanto la secuela de Justice League con las Furias de Darkseid invadiendo Temiscira como el spin-off The Amazons de Patty Jenkins.
• Una vez más, el estudio demostró que no tenía ni idea de la mina de oro que tenía entre manos con el Snyderverso.
Hay imágenes que duelen. No por lo que muestran, sino por lo que representan. Por todo lo que prometían y nunca llegó.
Zack Snyder acaba de publicar una foto en blanco y negro de las amazonas de Temiscira, esas guerreras que en su Justice League no eran simples extras con espadas, sino leyendas vivientes con peso narrativo propio. Y claro, los fans hemos vuelto a sentir ese pinchazo en el estómago. Ese recordatorio constante de que Warner Bros. decidió tirar a la basura un universo cinematográfico que tenía más potencial del que jamás sabrán aprovechar.
Porque no estamos hablando de personajes secundarios. Estamos hablando de Temiscira como mundo vivo, de mitología real, de una visión que iba mucho más allá de Wonder Woman dando vueltas con su lazo.
Snyder entendió algo fundamental: las amazonas no son decorado. Son historia, cultura, épica pura. Y Warner, en su infinita sabiduría, decidió que todo eso no merecía la pena.
La foto que Snyder ha compartido en redes sociales viene acompañada de una frase rotunda: «No te metas con las damas de Temiscira. Guerreras. Hermanas. Leyendas». Y tiene razón. Cada palabra.
Porque si hay algo que el Snyder Cut de Justice League dejó clarísimo es que Temiscira no era un simple escenario bonito para que Diana Prince recordara su infancia. Era un puto mundo con reglas propias, con historia, con peso.
Y esa elección del blanco y negro no es casual. Es la misma paleta que usó en partes de su Justice League, ese contraste brutal que convierte cada fotograma en un cuadro. Es Snyder haciendo lo que mejor sabe: transformar el cómic en mitología visual. Como en 300, donde cada plano parecía arrancado de las viñetas de Frank Miller. Como en Watchmen, donde el grano y la textura contaban tanto como el guion.
Esa secuencia extendida de la batalla por la Caja Madre es cine de verdad. Cámara lenta usada como poesía visual, no como relleno. Composición de planos que respira mitología griega.
Guerreras que luchan como un solo organismo, disciplinadas, letales, reales. Cada amazona en pantalla tenía presencia, tenía propósito. No eran figurantes con armadura. Eran lo que siempre debieron ser: el ejército más temible del universo DC.
Y aquí viene lo que duele de verdad. Porque Snyder tenía planes. Planes enormes.
En Justice League 2, las Furias Femeninas de Darkseid iban a invadir Temiscira. Imagináoslo. Las guerreras más brutales de Apokolips contra las amazonas en su propio territorio. Una batalla épica, mitológica, con ese contraste visual que solo Snyder sabe crear.
Luz contra oscuridad. Diosas contra demonios. Cine del grande, del que te deja clavado en la butaca.
Pero claro, Warner dijo que no. Porque Warner siempre dice que no cuando se trata de visión de autor.
La cosa no acaba ahí. Porque resulta que Patty Jenkins también tenía su propio proyecto amazónico entre manos. A finales de 2019 anunció The Amazons, una película spin-off que iba a funcionar como precuela y secuela a la vez de las pelis de Wonder Woman.
La idea era explorar los orígenes de Temiscira mientras conectaba Wonder Woman 1984 con una tercera entrega que, sorpresa, tampoco veremos nunca.
Connie Nielsen iba a volver como la Reina Hipólita. Jenkins estaría como productora, aunque no dirigiría. El proyecto prometía profundizar en la mitología de la isla, en su historia antes de Diana, en cómo se convirtieron en lo que son.
Era la oportunidad perfecta para expandir ese rincón del universo DC que tanto potencial tenía.
¿Y qué pasó? Pues lo de siempre. DC Studios decidió resetear toda su dirección creativa. Borrón y cuenta nueva. Como si los años de construcción de mundo no importaran. Como si los fans no existiéramos.
Tenían oro entre las manos. Un universo cinematográfico con identidad propia, con un director que sabía exactamente lo que quería contar, con actores comprometidos, con fans entregados.
Pero había que hacer borrón y cuenta nueva. Había que «arreglar» lo que no estaba roto. Había que convertir DC en una mala copia de lo que hace la competencia en lugar de apostar por lo que les hacía únicos.
Y mientras tanto, Snyder sigue compartiendo fotos. Recordatorios de lo que construyó. De la épica que nos regaló. De todo lo que Warner decidió enterrar porque les daba miedo apostar fuerte.
Cada imagen es un puñal clavado en el corazón de los que creímos en el Snyderverso. De los que vimos en sus películas algo más que superhéroes en mallas. Vimos mitología moderna. Vimos cine de autor con presupuesto de blockbuster. Vimos lo que el género podía ser cuando alguien con visión se ponía a los mandos.
Las amazonas de Snyder no eran guerreras de cartón piedra. Eran reales. Tenían cicatrices, historia, hermandad.
Cuando luchaban, sentías cada golpe. Cuando morían, dolía. Porque Snyder entiende algo fundamental: la épica no funciona sin humanidad. Y Temiscira, en sus manos, era humana. Divina y humana a la vez. Como debe ser.
Así que aquí estamos. Mirando fotos en blanco y negro de lo que pudo ser. Imaginando batallas contra las Furias que nunca veremos. Soñando con ese spin-off de las amazonas que se quedó en el limbo de los proyectos cancelados.
Y todo porque Warner Bros. no supo, no quiso o no pudo entender lo que tenía.
La foto de Snyder no es solo nostalgia. Es un recordatorio. De que hubo una vez un universo DC con alma propia. De que las amazonas merecían su propia historia. De que el cine de superhéroes puede ser arte cuando dejas que los artistas trabajen.
Y de que algunos errores, los errores históricos de verdad, son los que te persiguen para siempre. Warner cometió uno de esos. Y nosotros, los fans, seguiremos aquí. Recordando. Defendiendo.

