Daredevil: Born Again T2 corrige los errores de la primera temporada

La segunda temporada de Daredevil: Born Again mejora notablemente con una narrativa más enfocada, acción brutal y el regreso de Krysten Ritter como Jessica Jones.

✍🏻 Por Clara Domenech

marzo 25, 2026

• La segunda temporada de Daredevil: Born Again corrige los errores de la primera con una narrativa más enfocada y secuencias de acción que rivalizan con lo mejor que ha hecho Marvel en televisión.

• Charlie Cox y Vincent D’Onofrio están en estado de gracia, y el regreso de Krysten Ritter como Jessica Jones funciona de maravilla sin sentirse como fan service barato.

• Esta temporada demuestra que Marvel puede recuperar la esencia oscura de sus series de Netflix cuando confía en sus creadores y les da libertad creativa.


Voy a ser sincera: cuando terminé la primera temporada de Daredevil: Born Again, me quedé con sentimientos encontrados. Había momentos brillantes, sí, pero también se notaba que detrás de las cámaras había habido más de un problema creativo. Como fan que siguió la serie original de Netflix desde el primer día, sabía lo que este personaje podía dar de sí. Así que me acerqué a esta segunda temporada con expectativas moderadas.

Pues bien, resulta que me equivoqué. Y me encanta equivocarme así.

Esta segunda temporada no es solo una mejora: es un salto mortal sin red que aterriza de pie y te deja con ganas de aplaudir. Es el tipo de Marvel que me recuerda por qué me enamoré de este universo, cuando las historias tenían peso y las consecuencias importaban de verdad.

Una temporada que encuentra su voz

Si la primera temporada parecía estar buscando su identidad, esta segunda sabe exactamente lo que quiere ser desde el primer minuto. Ocho episodios que funcionan como un puñetazo directo al estómago, con una narrativa que no se anda con rodeos y que construye la tensión de forma magistral.

Lo que más me ha sorprendido es la cohesión. Se nota que esta vez el equipo creativo ha tenido libertad para desarrollar su visión. La escritura es ajustada, sin relleno, y cada episodio aporta algo significativo a la historia general. Nada de capítulos de transición como los que lastraron Secret Invasion o algunas fases de She-Hulk.

El conflicto central entre Matt Murdock y Wilson Fisk alcanza aquí una intensidad que no habíamos visto desde los mejores momentos de la serie de Netflix. Fisk está más peligroso que nunca, consolidando su control sobre Nueva York de formas que resultan incómodamente relevantes. Y Matt está al límite, luchando no solo contra enemigos externos sino contra sus propios demonios.

Acción que te deja sin aliento

Las escenas de acción son brutales en el mejor sentido de la palabra. Nada de cortes rápidos para disimular, nada de CGI excesivo. Solo Charlie Cox dándolo todo en secuencias que te hacen contener la respiración.

Cada golpe tiene peso, cada movimiento tiene consecuencias. Es el tipo de acción que te recuerda que Daredevil no es un superhéroe invencible: es un tipo que se deja la piel (literalmente) cada noche para proteger su ciudad. La coreografía logra ese equilibrio perfecto entre ser fiel a los cómics y mantener un realismo sucio y callejero.

Me vi los ocho episodios de un tirón, y os prometo que a partir del tercero ya no había forma de parar. La progresión es adictiva, cada capítulo termina en un punto que te obliga a darle al siguiente.

Un reparto en estado de gracia

Charlie Cox sigue siendo la elección perfecta para Matt Murdock. Después de tantos años interpretando al personaje, se nota que lo conoce por dentro y por fuera. Y su química con Vincent D’Onofrio es eléctrica.

Porque hablemos de D’Onofrio. Su Kingpin da auténtico miedo en esta temporada. No es el villano que hace monólogos grandilocuentes sin razón. Es una presencia amenazante constante, alguien que controla cada situación incluso cuando parece estar perdiendo. Es el tipo de antagonista que el MCU necesita más a menudo: complejo, aterrador y completamente creíble en su maldad. Muy lejos del Kang que nos prometieron y que nunca terminó de cuajar.

Deborah Ann Woll aporta la profundidad emocional que Karen Page siempre ha necesitado. Pero la sorpresa más agradable ha sido el regreso de Krysten Ritter como Jessica Jones. Su presencia no se siente forzada ni como un simple cameo: tiene sentido narrativo y aporta una dinámica nueva a la historia. Es la integración de personajes de Netflix que llevábamos años pidiendo, hecha bien.

Y luego está Matthew Lillard. No voy a hacer spoilers sobre su papel, pero digamos que demuestra un registro que muchos no esperábamos de él. Y Bullseye recibe el tratamiento que merece, con secuencias que expanden lo que vimos en temporadas anteriores.

Lo que podría mejorar

No todo es perfecto, eso sí. Hay un par de subtramas que se sienten algo apresuradas en su resolución, especialmente una relacionada con un personaje secundario que merecía más desarrollo. Y aunque la fotografía oscura funciona de maravilla para crear atmósfera, hay un par de escenas donde cuesta distinguir qué está pasando exactamente. Son detalles menores en una temporada que funciona muy bien, pero están ahí.


Esta segunda temporada de Daredevil: Born Again es exactamente lo que necesitaba el MCU en su fase actual: una historia adulta, bien contada, que no tiene miedo de ser oscura pero que tampoco olvida por qué nos importan estos personajes.

Es la prueba de que Marvel puede hacer televisión de calidad cuando confía en sus creadores y les da espacio para desarrollar su visión. Y sí, también es la prueba de que a veces vale la pena ser paciente con una serie que tropieza en su primera temporada.

Si la primera entrega te dejó dudando, dale una oportunidad a esta. Y si eres fan de la serie original de Netflix, prepárate para sentir esa misma emoción que sentiste cuando Matt se enfrentó a Fisk por primera vez. Porque Born Again ha encontrado su camino, y ese camino está pavimentado con algunas de las mejores escenas de acción que verás este año en cualquier producción de Marvel.


Crecí con los cómics de Marvel y me enamoré del MCU desde el primer “I am Iron Man”. Me encanta seguir teorías, analizar tramas y perderme en cada nuevo estreno, pero también sé cuándo algo no está a la altura. Disfruto del hype, pero escribo con criterio. Porque si no le exigimos al cine que mejore, ¿entonces para qué estamos aquí?

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