Supergirl: cronología confirmada entre Superman y Man of Tomorrow

James Gunn revela que Supergirl se sitúa cronológicamente entre Superman y Man of Tomorrow. Milly Alcock y David Corenswet comparten escenas en la película de Craig Gillespie.

✍🏻 Por Mario Ortega

marzo 24, 2026

• James Gunn ha confirmado que Supergirl se sitúa cronológicamente entre Superman y Man of Tomorrow, estableciendo un orden narrativo claro en el nuevo DCU.

• Esta versión caótica y desenfadada de Kara es exactamente el tipo de riesgo creativo que necesitaba el universo de DC para diferenciarse de fórmulas anteriores.

• Milly Alcock compartirá escenas con David Corenswet, creando conexiones directas mientras la película mantiene su propia identidad cósmica y áspera.

Cuando construyes un universo cinematográico coherente, la cronología no es un detalle menor. Es la columna vertebral de todo. Y James Gunn lo tiene clarísimo. Por eso cada vez que suelta información sobre el DCU, los fans nos ponemos las pilas. Esta vez toca Supergirl, y la confirmación de su ubicación temporal entre Superman y Man of Tomorrow dice mucho más de lo que parece.

Porque no es solo una cuestión de calendario de estrenos. Es una declaración sobre cómo este universo va a expandirse y sorprendernos.

Y si algo nos dejó claro ese cameo en Superman, es que esta Kara no viene a repetir lo de siempre. Viene a romperlo todo.

Una Kara diferente desde el primer momento

Esa escena en la Fortaleza de la Soledad lo cambió todo. Cuando Kara apareció para recoger a Krypto con un desenfadado «gracias por cuidarlo, cabrón», quedó clarísimo que no estábamos ante la prima perfecta y luminosa de otras versiones.

Esta es una Supergirl con aristas, con actitud, con una energía caótica que promete algo fresco. Y me encanta.

Su ubicación temporal tiene todo el sentido del mundo. Superman apuesta por un Clark Kent idealista, esperanzador, casi clásico en su aproximación al heroísmo. Es el ancla emocional del universo. Pero entre esa película y Man of Tomorrow (prevista para julio de 2027), hay espacio para explorar otros tonos.

Supergirl, que llegará el 26 de junio de 2025, parece diseñada para ocupar ese espacio intermedio con personalidad propia. Dirigida por Craig Gillespie y protagonizada por Milly Alcock, la película promete un viaje más cósmico, más áspero, más experimental.

El tráiler de diciembre ya nos mostró destellos de Krypton, una estética visual más cruda, y la presencia de Jason Momoa como Lobo. Eso por sí solo ya garantiza caos y diversión a partes iguales.

Conexiones sin perder identidad

Lo interesante de la estrategia de Gunn es que no está construyendo un universo donde todo tiene que sonar igual. Cada película puede respirar con su propia voz, siempre que las conexiones narrativas estén ahí.

Y en Supergirl, esas conexiones existen pero no asfixian.

Milly Alcock ha confirmado que comparte al menos una escena con David Corenswet. De hecho, su primer día de rodaje fue precisamente filmando juntos. Eso establece un vínculo directo entre ambas películas, un hilo conductor que ayudará al público a sentir que todo forma parte del mismo tapiz.

Pero Supergirl no necesita ser una secuela directa ni una extensión temática de Superman.

Es un equilibrio delicado. DC no siempre lo ha sabido manejar. Recordemos Catwoman o Steel, que existían en un limbo narrativo que no beneficiaba a nadie. O la era Snyder, donde la interconexión era tan densa que cada película cargaba con el peso de las demás.

Gunn parece haber aprendido de esos errores: construye puentes, pero deja que cada película camine por su propio camino.

Un universo que respira

Situar Supergirl entre dos películas de Superman también dice algo sobre cómo Gunn entiende el ritmo narrativo de un universo compartido.

No todo tiene que ser acumulativo en el sentido tradicional. A veces, expandir significa dar un paso lateral, explorar un rincón diferente del cosmos, presentar un personaje que no necesita estar directamente conectado con la trama principal para enriquecer el conjunto.

Kara Zor-El, con su energía descontrolada y su tono más irreverente, puede ofrecer un contrapunto perfecto a la esperanza luminosa de Clark. Y hacerlo justo después de que el público haya conocido a Superman, pero antes de ver hacia dónde evoluciona en Man of Tomorrow, es una jugada inteligente.

Nos permite conocer el universo desde múltiples ángulos sin perder el hilo conductor.

Me recuerda un poco a lo que hizo Supergirl: Woman of Tomorrow en los cómics de Tom King. Allí, Kara no era la versión edulcorada que muchos esperaban, sino alguien marcado por la pérdida de Krypton de una forma más cruda que Clark. Alguien que había visto su mundo morir siendo consciente de ello. Esa dureza, esa aspereza, la hacía fascinante.

Si la película de Gillespie captura algo de esa esencia, estamos ante algo especial.


Lo que James Gunn está construyendo con el DCU no es solo un calendario de estrenos. Es una arquitectura narrativa donde cada pieza tiene su lugar, su propósito, su voz.

Supergirl no es un apéndice de Superman: es su propio capítulo, con su propio tono, pero perfectamente integrado en una historia mayor. Y eso, en un género donde tantos universos compartidos han tropezado con su propia ambición, es motivo para el optimismo.

Porque al final, un buen universo cinematográfico no se mide solo por cuántas películas produce, sino por cuánto espacio deja para que cada una respire.

Y si Kara Zor-El puede entrar en escena llamando «cabrón» a su primo y aun así sentirse parte orgánica del conjunto, entonces estamos ante algo que podría funcionar de verdad.

Junio de 2025 no está tan lejos. Y tengo muchas ganas de ver qué caos cósmico nos trae esta Supergirl.


Valenciano de corazón, fan de DC y de los desayunos largos. Me gusta el cine que emociona, pero más aún el que te deja pensando.

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