• Bad Bunny alcanzó 128,2 millones de espectadores en la Super Bowl LX, superando la audiencia del propio partido, y generó 4.000 millones de visualizaciones en redes sociales en 24 horas.
• El show alternativo conservador que intentó boicotear el evento apenas logró 21 millones de visualizaciones totales, demostrando que los números desmontan cualquier controversia artificial.
• Estos datos confirman que en 2026 el éxito se mide en múltiples dimensiones: no basta con la audiencia tradicional cuando el verdadero impacto está en cómo el contenido viaja globalmente.
A veces los números hablan más alto que cualquier discurso político. Y cuando hablamos de la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl LX, las cifras no solo hablan: gritan, bailan y rompen récords. Lo que algunos intentaron convertir en una batalla cultural terminó siendo una lección magistral de lo que significa conectar con una audiencia global en 2026.
Porque cuando tu show del descanso supera en audiencia al partido más visto del año en Estados Unidos, algo estás haciendo extraordinariamente bien. Y cuando generas más engagement en redes sociales que cualquier otro evento deportivo en la historia, ya no estamos hablando de un simple concierto. Estamos ante un fenómeno cultural que merece ser analizado cifra por cifra.
El «Benito Bowl» arrasa en audiencia tradicional
Empecemos por lo básico: 128,2 millones de espectadores según Nielsen. Para ponerlo en perspectiva, más gente vio a Bad Bunny cantar y bailar que el partido de fútbol americano en sí, que promedió 124,9 millones de espectadores. El espectáculo del descanso superó al evento principal.
No alcanzó el récord absoluto que estableció Kendrick Lamar el año anterior con 133,5 millones. Pero aquí viene lo interesante: mientras que la audiencia televisiva tradicional se quedó ligeramente por debajo del récord, el verdadero tsunami llegó por otro lado.
Redes sociales: donde se escribió la historia
4.000 millones de visualizaciones totales en todas las plataformas en solo 24 horas. Eso representa un aumento del 137% respecto al año anterior, según Ripple Analytics.
Y no es solo la cantidad, es la calidad del engagement. Los tres posts más vistos en la historia de la NFL en redes sociales provienen todos de esta actuación. El clip donde Bad Bunny dice «Lo único más poderoso que el odio es el amor» alcanzó 179 millones de visualizaciones solo en Instagram.
Otros dos vídeos donde enumera países de América antes de clavar el balón de fútbol americano consiguieron 168 millones en Instagram y 100 millones en TikTok respectivamente.
Para alguien que lleva años analizando cifras de audiencias, estos números muestran cómo ha cambiado radicalmente la forma de medir el éxito. Ya no basta con mirar Nielsen. El verdadero impacto está en cómo el contenido viaja, se comparte y se consume globalmente.
El efecto streaming y el alcance internacional
Apple Music reportó que los streams de Bad Bunny se multiplicaron por siete tras la actuación. Las canciones más escuchadas fueron «DtMF», «BAILE INoLVIDABLE» y «Tití Me Preguntó». Este tipo de conversión directa de audiencia televisiva a consumo de música es el sueño de cualquier artista y sello discográfico.
Y aquí viene un dato revelador: más de la mitad de las visualizaciones en redes sociales provinieron de mercados internacionales. Esto sugiere que cuando se publiquen los datos de audiencia global completos, las cifras totales podrían dispararse significativamente.
Bad Bunny no es solo un fenómeno estadounidense o puertorriqueño. Es un artista verdaderamente global, y estos números lo demuestran. La Super Bowl, tradicionalmente un evento muy centrado en el mercado estadounidense, se convirtió por unas horas en un espectáculo mundial.
La controversia que no fue: cuando los números hablan
Meses antes del evento, comentaristas conservadores criticaron duramente que Bad Bunny enfatizara su herencia puertorriqueña. El grupo Turning Point USA incluso produjo un show alternativo con Kid Rock, promocionándolo como «para la gente que ama América».
¿El resultado? 6,1 millones de espectadores pico en YouTube y 21 millones de visualizaciones totales. Comparado con los 4.000 millones de Bad Bunny, es casi anecdótico. A veces la mejor respuesta a la controversia artificial son los datos puros y duros.
¿Qué nos dicen realmente estos números?
Más allá de las cifras brutas, lo fascinante es lo que revelan sobre el futuro del entretenimiento. Estamos viendo cómo un evento deportivo tradicional se transforma en contenido viral global en cuestión de horas.
El show incluyó una boda real sobre el escenario, apariciones de Lady Gaga y Ricky Martin, múltiples acrobacias y 380 personas vestidas de césped. Porque si vas a hacer un espectáculo, más vale hacerlo a lo grande.
Lo que Bad Bunny demostró en la Super Bowl LX es que en 2026, el éxito se mide en múltiples dimensiones. No es solo cuánta gente te ve en directo, sino cómo ese contenido resuena, se comparte y se consume después. Es la diferencia entre un evento y un fenómeno cultural.
Y cuando los números cuentan una historia tan clara como esta, no hace falta añadir mucho más. Bad Bunny no solo actuó en la Super Bowl: la convirtió en su escenario, y el mundo entero sintonizó para verlo.

