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Jason Momoa debutará como Lobo en Supergirl, que se estrena el 26 de junio, y tiene clarísimo que su versión del personaje no admite peajes ni filtros.
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El actor ha sido tajante: solo protagonizará una película en solitario de Lobo si lleva clasificación R, sin medias tintas ni edulcorantes corporativos.
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En mi opinión, Momoa tiene toda la razón del mundo: pocos personajes del catálogo DC justifican tan bien la R como el Main Man, y conformarse con un PG-13 sería traicionar su esencia.
Hay personajes en el universo DC que, por su propia naturaleza, no admiten medias tintas. No son héroes con dilemas morales ni villanos que buscan redención: son algo más salvaje, más caótico, más difícil de domesticar. Lobo es exactamente eso. Y la pregunta que lleva años sobrevolando los despachos de Warner Bros. —¿se puede trasladar a la gran pantalla sin castrarle por completo?— parece que por fin tiene a alguien dispuesto a responderla con toda la contundencia que el personaje merece.
Jason Momoa no solo quiere ser el Main Man. Quiere serlo bien. Y eso, en el caso de Lobo, implica una conversación que todos los fans del cómic saben que tarde o temprano tenía que darse: la de la clasificación por edades. Porque si hay un personaje en el catálogo de DC que necesita una película para adultos, ese es el mercenario intergaláctico más canalla que ha pisado las páginas de un tebeo.
Momoa se moja sin anestesia
En una entrevista reciente con Collider, el actor hawaiano fue absolutamente directo. Sin rodeos, sin diplomacia corporativa, sin el típico «ya veremos qué decide el estudio». Su postura es clara: si hay una película en solitario de Lobo, tiene que ser para mayores. Clasificación R. Sin negociación.
Sus palabras exactas no dejan lugar a interpretaciones:
«Es todo lo que quiero, y lo prometo — lo digo aquí y ahora — no tengo ningún interés en hacer una película de Lobo clasificada PG-13. ¿Aparecerá Lobo en otras películas? Si me quieren, ahí estaré. Pero si hago una película en solitario, no lo haré a menos que sea clasificación R.»
Pocas veces uno escucha a un actor de este calibre ser tan explícito sobre sus condiciones creativas antes incluso de que el proyecto exista. Y en este caso, lejos de parecerme una pose, me parece una lectura perfectamente justificada del personaje.
Por qué Lobo necesita la R como el agua
Lobo no es un personaje que puedas suavizar sin que deje de ser Lobo. Es un mercenario intergaláctico que fuma puros, que masacra con una cadena con gancho, que tiene un humor tan negro que haría palidecer a cualquier comediante de stand-up, y que básicamente actúa como la antítesis de todo lo que Superman representa.
Conviene recordar de dónde viene. Lobo nació en 1983 de la mano de Roger Slifer y Keith Giffen, y empezó siendo poco más que un villano de relleno en Omega Men. Fue durante los noventa cuando Giffen y Alan Grant lo reconvirtieron en lo que hoy conocemos: una parodia feroz de los antihéroes ultraviolentos que dominaban la época, esos justicieros de ceño fruncido y armas imposibles que pretendían ser «maduros» a base de sangre.
Ahí está la clave que muchos olvidan: la gracia de Lobo nunca fue la brutalidad por sí sola, sino la sátira. Es un personaje que se ríe del propio concepto de tipo duro mientras lo lleva al extremo. Quitarle la sangre, el humor irreverente y el exceso es quitarle justamente aquello que lo convirtió en icono de culto.
Una versión PG-13 de Lobo sería como ver a Deadpool en una película de animación familiar. Técnicamente posible, pero completamente vacía de lo que hace especial al personaje. Y la industria ya ha demostrado con Deadpool & Wolverine que apostar por la madurez no solo es viable, sino que puede ser enormemente rentable.
El contexto: Lobo llega por primera vez a la gran pantalla en Supergirl
Antes de pensar en un proyecto en solitario, Momoa hará su debut como el Main Man en Supergirl, que llega a los cines el próximo 26 de junio.
La película está basada en Supergirl: Woman of Tomorrow, el aclamado cómic de 2022 escrito por Tom King con el arte de Bilquis Evely. Una obra que, si alguien la ha leído, sabe que es bellísima y sorprendentemente madura en su tratamiento de la violencia y la pérdida. La historia sigue a Kara Zor-El viajando por la galaxia junto a Krypto mientras ayuda a una joven alienígena llamada Ruthye Mary Knolle a perseguir al hombre que asesinó a su padre.
El reparto incluye a Milly Alcock como Supergirl, Eve Ridley como Ruthye y Matthias Schoenaerts como el villano Krem of the Yellow Hill. El guion es de Ana Nogueira.
Lobo aparece en esta historia como un elemento de caos, lo cual encaja perfectamente con el tono del cómic original. Verle interactuar con Milly Alcock en el contexto de esta historia tiene toda la pinta de ser uno de los momentos más interesantes del nuevo DCU de James Gunn.
Gunn y Safran ya lo saben
Lo que más me llama la atención de toda esta situación es que Momoa ya ha tenido estas conversaciones con James Gunn y Peter Safran, los responsables de DC Studios. No es un deseo lanzado al vacío, sino una postura que ha puesto encima de la mesa con las personas que toman las decisiones.
Y aquí es donde el contexto histórico importa. DC ha tardado mucho en perderle el miedo a la clasificación adulta. Durante años osciló entre los extremos: del campy de Schumacher en los noventa al gris solemne de la era Snyder, pasando por los tropiezos de los 2000 con proyectos que ni siquiera llegaron a cuajar. Solo cuando Joker arrasó en taquilla con su R, o cuando el propio Gunn dirigió El Escuadrón Suicida, el estudio entendió que ese territorio podía ser una virtud y no un riesgo.
Gunn, que viene precisamente de demostrar que DC sabe moverse en ese registro con maestría, probablemente entiende mejor que nadie de qué está hablando Momoa. La pregunta es si el estudio estará dispuesto a apostar por esa dirección cuando llegue el momento.
Hay algo genuinamente emocionante en ver a un actor defender con tanta convicción la integridad de un personaje antes incluso de que la película exista. Eso no siempre ocurre en Hollywood, y cuando ocurre, merece la pena tomárselo en serio. Momoa lleva años queriendo ser Lobo, y se nota que no ha llegado hasta aquí para hacer una versión descafeinada.
Si el DCU de Gunn tiene la valentía de darle rienda suelta al Main Man como se merece, podría tener entre manos uno de los personajes más únicos y divertidos que han llegado nunca a la gran pantalla. Y si esa película acaba existiendo con clasificación R, apuntad la fecha en el calendario con rotulador permanente. Porque eso, amigos, va a ser un espectáculo.

