Metal Sonic llega al cine en Sonic the Hedgehog 4 (2027)

Jeff Fowler termina el rodaje de Sonic 4 con Metal Sonic como villano. La saga que nadie esperaba sigue creciendo rumbo al 19 de marzo de 2027.

✍🏻 Por Tomas Velarde

mayo 16, 2026

• Jeff Fowler ha finalizado el rodaje de Sonic the Hedgehog 4, confirmando a Metal Sonic como antagonista principal y fijando su estreno para el 19 de marzo de 2027.

• La franquicia ha demostrado una solidez comercial ascendente, con la tercera entrega superando los 422 millones de dólares en taquilla mundial.

• Existe un mérito innegable en haber construido una saga coherente que respeta su material de origen sin caer en la vulgaridad del cine comercial más descerebrado.


Hay algo profundamente revelador en el hecho de que una franquicia nacida de los videojuegos de los años noventa haya encontrado en el cine una segunda vida tan próspera. No hablamos aquí de alta cultura ni de cine de autor, desde luego, pero tampoco podemos ignorar que existe un oficio, una artesanía, en la construcción de estas películas que han sabido conectar con varias generaciones de espectadores.

Me viene a la memoria cómo el cine de aventuras clásico —pienso en las seriales de los años cuarenta— también fue menospreciado en su momento, y sin embargo contenía una energía narrativa que el tiempo ha sabido reivindicar.

La noticia que nos ocupa es sencilla pero significativa: Jeff Fowler ha completado el rodaje de Sonic the Hedgehog 4. El director ha compartido en redes sociales una imagen entre bastidores donde aparece junto a una figura de Metal Sonic, el villano principal de esta cuarta entrega, sosteniendo la claqueta de producción. Es la primera imagen oficial de este antagonista robótico, y marca un hito en una franquicia que, contra todo pronóstico inicial, ha sabido encontrar su voz cinematográfica.

Metal Sonic no es un villano cualquiera dentro del universo de Sonic. Se trata de un duplicado robótico del protagonista, creado específicamente por el Doctor Robotnik para derrotar al original.

Hay aquí un eco, aunque lejano, de ese tema tan recurrente en la ciencia ficción sobre el doble, la copia que amenaza con suplantar al original. Pensemos en Blade Runner y sus replicantes, o en las reflexiones de Philip K. Dick sobre la autenticidad. Evidentemente, no estamos ante ese nivel de profundidad filosófica, pero el arquetipo narrativo permanece, adaptado a un registro familiar.

La trama reunirá al llamado Team Sonic —compuesto por Sonic, Tails y Knuckles— junto a Amy Rose, personaje que se incorpora como novedad a la saga cinematográfica. El reparto vocal incluye a Ben Schwartz como Sonic, Jim Carrey como Doctor Robotnik, Kristen Bell como Amy Rose, Idris Elba como Knuckles, y Keanu Reeves como Shadow the Hedgehog. Se suman James Marsden, Tika Sumpter y nuevas incorporaciones como Nick Offerman, Richard Ayoade y Ben Kingsley.

La presencia de actores de este calibre no es casual. Refleja una inversión seria en un producto que, insisto, no pretende ser arte elevado pero sí entretenimiento competente.

Jim Carrey, en particular, representa un puente generacional interesante: un actor que conoció la gloria en los noventa —la misma década que vio nacer a Sonic— y que ahora encuentra en este personaje un espacio para el exceso interpretativo que siempre ha caracterizado su trabajo. Hay algo de la tradición del cómico físico clásico en su aproximación al Doctor Robotnik, un eco de aquella energía desatada que definió a los grandes del género.

Los números avalan la estrategia. Sonic the Hedgehog 3, estrenada en diciembre de 2024, se ha convertido en la película más taquillera de la franquicia con 218 millones de dólares en el mercado doméstico estadounidense y más de 422 millones a nivel mundial. La primera entrega recaudó 319 millones globalmente, mientras que la segunda alcanzó los 405 millones. Son cifras que hablan de una progresión ascendente, algo poco habitual en las secuelas.

Conviene recordar el origen de todo esto. Los videojuegos de Sonic nacieron en 1991 para la Sega Genesis, creados como respuesta de Sega a Mario, el icono de Nintendo. Desde entonces, la franquicia se ha expandido más allá de las plataformas originales hacia múltiples géneros y formatos.

La adaptación cinematográfica de videojuegos ha sido, históricamente, un territorio minado. Recuerdo con cierto horror las primeras incursiones de Hollywood en este terreno: Super Mario Bros. (1993), Street Fighter (1994), intentos fallidos de trasladar la mecánica lúdica al lenguaje cinematográfico.

Lo que la saga de Sonic ha conseguido es encontrar un equilibrio entre la fidelidad al material original y las exigencias narrativas del cine. No es poco mérito.

Metal Sonic ya fue anticipado en Sonic the Hedgehog 3, un detalle que demuestra planificación narrativa. Estamos ante una construcción de universo cinematográfico que, aunque modesta en sus ambiciones artísticas, muestra coherencia y respeto por su propia mitología. La fecha de estreno está fijada para el 19 de marzo de 2027, lo que otorga tiempo suficiente para la postproducción que, inevitablemente, será extensa dado el componente de efectos visuales.


No pretendo elevar estas películas a un estatus que no merecen ni buscan. Pero existe un valor en la honestidad de propósito, en la capacidad de ofrecer entretenimiento sin pretensiones pero con oficio.

En una época donde el cine comercial a menudo confunde espectáculo con sustancia, esta franquicia ha encontrado su tono y lo mantiene con notable consistencia. Es cine artesanal en el mejor sentido del término: conoce sus límites, respeta a su audiencia, y ejecuta con competencia lo que se propone.

La finalización del rodaje marca el comienzo de otra fase igualmente crucial: la postproducción, donde estos personajes digitales cobrarán vida definitiva. Metal Sonic aguarda, y con él, una nueva entrega de una saga que ha demostrado ser más resistente y digna de lo que muchos —yo incluido, lo confieso— anticipamos en sus inicios. Quizá no sea gran cine, pero es cine honesto. Y eso, en los tiempos que corren, merece reconocimiento.


Cinéfilo empedernido, coleccionista de vinilos de bandas sonoras y defensor de la sala de cine como templo cultural. Llevo más de una década escribiendo sobre cine clásico, directores de culto y el arte de la narrativa visual. Creo que no hay nada como un plano secuencia bien ejecutado y que el cine perdió algo cuando dejó de oler a celuloide.

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