Woody y Buzz contra Lilypad: el verdadero duelo es existencial

Pixar enfrenta a Woody y Buzz con la realidad: Bonnie elige pantalla. Toy Story 5 explora el juego perdido sin demonizar la tecnología y defiende la imaginación.

✍🏻 Por Clara Domenech

enero 9, 2026

• Toy Story 5 plantea un conflicto generacional real: Bonnie adolescente prefiere su tablet a sus juguetes, y Pixar lo usa para explorar cómo ha cambiado la infancia.

• La tecnología no es la villana de la película, sino un espejo que refleja una pregunta incómoda: ¿qué significa para los juguetes (y para nosotros) que los niños ya no jueguen como antes?

• Como seguidora de franquicias que evolucionan, me parece valiente que Pixar aborde este tema en lugar de repetir fórmulas, aunque entiendo a quienes piensan que Toy Story 3 era el final perfecto.


La nueva imagen promocional de Toy Story 5 lo dice todo sin necesidad de diálogo: Woody y Buzz observan desde un armario cómo Bonnie está absorta en una pantalla. Pixar ha decidido enfrentarse a la pregunta que muchos nos hacemos: ¿qué pasa cuando los niños dejan de jugar con juguetes tradicionales? No por crecer, sino porque la tecnología ha ocupado ese espacio antes de tiempo.

Cuando vi Toy Story 3 en el cine, pensé que era el cierre definitivo. Luego llegó Toy Story 4 y, aunque me costó aceptarlo, entendí que estas historias siempre han tratado sobre el cambio. Ahora, con Toy Story 5 en el horizonte para junio de 2026, Pixar vuelve a demostrar que no tiene miedo de incomodarnos. Y viniendo del estudio que nos destrozó con los primeros diez minutos de Up, eso es decir mucho.

Una rival de silicio y pantalla táctil

La nueva «amenaza» no viene con garras ni colmillos. Se llama Lilypad, es una tablet con forma de rana y tiene la voz de Greta Lee. Pero el director Andrew Stanton ha dejado claro que esto no va de «juguetes buenos contra tecnología malvada». Sería demasiado simple para Pixar.

Lilypad no es exactamente una antagonista. Es simplemente la realidad. Una realidad que cualquiera con sobrinos o hijos pequeños reconocerá: ese momento en que el niño prefiere el iPad a cualquier muñeco.

Stanton lo explica brillante: «No se trata de una batalla, sino de la comprensión de un problema existencial: que ya nadie juega con juguetes de verdad». Ahí está el quid. No es que la tecnología sea mala, es que ha cambiado las reglas del juego. Literalmente.

El elenco: viejos amigos y caras nuevas

Tom Hanks y Tim Allen vuelven como Woody y Buzz. Joan Cusack regresa como Jessie, y Tony Hale continúa dando vida a Forky, ese personaje que nos hizo replantearnos qué significa ser un juguete.

Las incorporaciones son jugosas. Además de Greta Lee como Lilypad, tenemos a Conan O’Brien interpretando a Smarty Pants, un juguete tecnológico para el entrenamiento del baño. Sí, habéis leído bien. Pixar nunca pierde el sentido del humor, incluso explorando temas existenciales.

¿Necesitábamos otra secuela?

Es la pregunta del millón. Toy Story 3 nos dio ese final perfecto. Toy Story 4 nos mostró a Woody eligiendo una vida diferente. ¿Qué más queda por contar?

Stanton defiende la decisión recordándonos que esta saga siempre ha abrazado el paso del tiempo, en lugar de mantener su universo congelado. Y tiene razón. Desde la primera película, Toy Story ha tratado sobre la obsolescencia, el miedo a ser reemplazado y la búsqueda de propósito. Temas muy adultos disfrazados de aventuras de juguetes.

Es como cuando el MCU tuvo que decidir qué hacer después de Endgame. ¿Seguir adelante arriesgándose a decepcionar o quedarse en la zona de confort? Pixar ha elegido arriesgarse, y eso merece respeto.

Para los puristas, Stanton tiene un mensaje tranquilizador: podéis quedarse con la trilogía. Funciona perfectamente por sí sola. Pero para quienes queremos ver cómo evoluciona esta historia, Toy Story 5 promete algo más que nostalgia reciclada.

Tecnología: ¿villana o espejo?

Lo más interesante de esta premisa es que Pixar está usando a Woody y Buzz para hacernos una pregunta incómoda: ¿qué estamos perdiendo en esta transición digital?

No desde un lugar de superioridad moral o nostalgia tóxica, sino desde la curiosidad genuina. Como alguien que creció con figuras de acción y ahora ve a los críos pegados a pantallas, entiendo la tentación de convertir esto en un discurso de «antes todo era mejor». Pero Stanton promete que no van por ahí.

«No podemos simplemente hacer de la tecnología la villana», dice. Y menos mal, porque sería un mensaje tan simplista como inútil. La tecnología ha cambiado nuestras vidas, eso es innegable. Pero lo que Toy Story 5 parece querer explorar es qué significa ese cambio para la imaginación, para el juego creativo, para esa capacidad infantil de convertir cualquier cosa en una aventura épica.


Toy Story 5 llega a los cines el 19 de junio de 2026. Andrew Stanton, ganador del Oscar por WALL•E, dirige junto a Kenna Harris, con Lindsey Collins como productora. Un equipo que promete.

Al final, quizá Toy Story 5 no sea la película que necesitábamos, pero podría ser la que merecemos: una que nos obligue a mirar de frente cómo está cambiando la infancia. Y si de paso nos hace reflexionar sobre nuestra propia relación con la tecnología, mejor aún. Para eso están las grandes historias de Pixar, para recordarnos que crecer duele, pero también es necesario. Incluso para los juguetes de plástico que viven en nuestros armarios y en nuestros corazones.


Crecí con los cómics de Marvel y me enamoré del MCU desde el primer “I am Iron Man”. Me encanta seguir teorías, analizar tramas y perderme en cada nuevo estreno, pero también sé cuándo algo no está a la altura. Disfruto del hype, pero escribo con criterio. Porque si no le exigimos al cine que mejore, ¿entonces para qué estamos aquí?

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