Supergirl desperdicia el mejor cómic reciente de DC en su adaptación

Supergirl: Woman of Tomorrow es uno de los mejores cómics de DC en años. Su adaptación al cine en 2026 desperdicia ese material de forma casi insultante, convirtiendo a Milly Alcock en una heroína apagada y difícil de querer.

✍🏻 Por Iván Salcedo

junio 25, 2026
  • Supergirl: Woman of Tomorrow, el cómic de Tom King y Bilquis Evely (2021), es una de las mejores obras de DC en años; la película de 2026 lo desperdicia de forma casi insultante.

  • Milly Alcock, que en su cameo en Superman parecía la Kara Zor-El definitiva, aparece aquí convertida en una heroína apagada, hosca y difícil de querer.

  • La película intenta copiar la fórmula de Guardianes de la Galaxia —aliens coloridos, baretos de mala muerte y Lobo (Jason Momoa) de bufón— y se queda en una fotocopia borrosa que recuerda más al desastre del Suicide Squad de 2016 que a cualquier otra cosa.

  • Mi opinión: Cuando tienes entre manos uno de los mejores cómics de DC de los últimos tiempos y aun así consigues esto, el problema no es el material de origen. El problema está en cada decisión que se tomó a partir de él.


Hay películas que decepcionan y películas que duelen. Las primeras simplemente no te gustan; las segundas te parten porque ves con total claridad todo el potencial que había y cómo alguien lo ha tirado directamente por el desagüe. Supergirl (2026) pertenece sin ninguna duda a la segunda categoría. Y lo peor no es que sea mala. Lo peor es que tenía todos los ingredientes para ser grande.

El punto de partida era excepcional: una adaptación de Supergirl: Woman of Tomorrow, la miniserie de Tom King con los dibujos de Bilquis Evely. Si la has leído, sabes de qué hablo. Es pura poesía visual: brutal, melancólica, honesta hasta los huesos sobre lo que significa ser heroína. Todo estaba para que esto fuera una película de referencia. Y sin embargo, aquí estamos, recogiendo los escombros.


El problema de no saber quién eres

El mayor defecto de la película, dirigida por Craig Gillespie con guion de Ana Nogueira, es que no tiene ni la más remota idea de lo que quiere ser.

En un momento tienes una aventura espacial con aliens coloridos y gags de humor amplio. Al siguiente, un drama oscuro y crudo sobre trauma y venganza. Dos películas metidas a calzador en una sola, y el resultado es un caos tonal que no te deja conectar con absolutamente nada.

Y eso duele especialmente porque el cómic original sí sabía lo que era: una historia dura sobre el coste psicológico de buscar justicia, narrada desde la perspectiva de Ruthye, una joven que contrata a Supergirl para vengar la muerte de su padre.

De la promesa al bostezo

Milly Alcock en el Superman de Gunn fue una de las grandes revelaciones del año. Una Kara con vida, con carácter, con esa tensión de alguien que todavía no sabe dónde encaja en el mundo.

Aquí esa chispa se evapora por completo.

La Supergirl de esta película es una figura solitaria y difícil de querer. Sí, el personaje tiene complejidad —creció en Krypton hasta los quince años, llegó a la Tierra después que Superman y nunca terminó de sentirse de ningún sitio—. Eso puede dar para mucho. Pero hay una diferencia abismal entre un personaje complejo y uno que simplemente te cae mal.

Para colmo, la motivación que tiene para unirse a la misión de Ruthye es que el villano Krem —al que da vida Matthias Schoenaerts— le hace daño a Krypto. No ayuda a una chica en apuros por principios ni por empatía. Ayuda porque le han tocado al perro. Mal, muy mal.

De Mattie Ross a protagonista genérica de YA

El cómic construyó a Ruthye como un homenaje directo a Mattie Ross de True Grit: una fronteriza dura, inteligente y con una voz narrativa inconfundible. Era el corazón palpitante de toda la historia.

En la película, Eve Ridley interpreta a una versión tan diluida del personaje que podría ser la protagonista de cualquier novela juvenil de fantasía del montón. Sin carácter, sin ese peso narrativo que tenía en papel. Una pena enorme.

La fórmula Gunn: copiada, pero mal

Está clarísimo lo que intentaron hacer: replicar la magia de Guardianes de la Galaxia. Aliens extravagantes, música anacrónica, un tono entre gamberro y emotivo, y de propina a Jason Momoa como Lobo con el volumen al máximo.

El problema es que Gunn construyó esa fórmula desde dentro, desde una visión autoral auténtica. No es algo que se pueda fotocopiar. Cuando lo intentas sin esa visión, el resultado se parece más al Suicide Squad de 2016 —uno de los grandes fiascos del cine de superhéroes moderno— que a cualquier otra cosa.

David Corenswet reaparece brevemente como Superman, y su presencia es de lo mejorcito del metraje. Lo cual, en cierto modo, también duele: que lo más memorable de tu película sea el cameo de otra.

Un PG-13 que no parece PG-13

Otro detalle que chirría hasta hacer daño en los oídos: la película tiene una violencia y un lenguaje que no pegan ni con cola con una calificación PG-13. Supuestamente es una película pensada para atraer a chavalas jóvenes. El contenido grita justo lo contrario. Ni una cosa ni la otra: el típico producto de comité que no se atreve a comprometerse con nada.


Al final, Supergirl se lleva un 4 sobre 10. No es la peor película de superhéroes jamás rodada, pero sí una de las más frustrantes, precisamente porque el material original jugaba en primera división.

Hay un momento en el cómic —solo en el cómic— donde la narración de Ruthye te parte por la mitad. Pura cámara lenta literaria. Épica de verdad, no de cartón. Y mientras veo lo que han hecho con esta adaptación, no puedo evitar pensar en lo que habría sido con alguien al timón que entendiera de verdad el peso visual de una historia así.

Yo crecí viendo Man of Steel casi como una religión, analizando cada plano de Snyder con su grano y su contraste como quien estudia un cuadro. Diréis lo que queráis de él, pero ese hombre sí entendía la melancolía visual, sí sabía que una imagen quieta puede pesar más que diez explosiones. Warner se cargó esa visión original y, varios años después, sigue dando palos de ciego buscando un autor que la sustituya. Supergirl es la enésima prueba de que no lo han encontrado.

Warner tiene una habilidad especial para coger oro y convertirlo en barro. Y esta vez, con este material concreto entre las manos, duele más que de costumbre.


Soy un apasionado del cine de autor y creo firmemente en las visiones arriesgadas, no en los productos hechos por comité. Sí, pienso que Zack Snyder fue incomprendido. Sí, Batman v Superman es una obra mayor. Si eso te molesta… probablemente no te guste lo que escribo. Pero si te intriga, quédate. Prometo argumentos, no gritos.

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