Masters of the Universe fracasa en taquilla pero Amazon ya ha ganado

Masters of the Universe recauda solo 102,4 millones frente a un presupuesto de 170. Un fracaso claro en taquilla, pero Amazon MGM no mide el éxito solo por la recaudación en cines.

✍🏻 Por Alex Reyna

junio 25, 2026
  • Masters of the Universe apenas alcanzó los 102,4 millones de dólares en todo el mundo frente a un presupuesto de producción de 170 millones, lo que la sitúa de lleno en el territorio del fracaso comercial en taquilla.

  • Amazon MGM Studios no mide el éxito de la película solo por los números del cine, sino por su rendimiento en streaming y su impacto en el ecosistema de Prime Video.

  • La introducción de la Princesa Adora, hermana gemela de He-Man y futura She-Ra, deja plantada una semilla narrativa que facilitaría una secuela, un spin-off o una continuación pensada directamente para Prime Video.

  • Opinión del autor: Más allá del batacazo en taquilla, este caso plantea una pregunta mucho más interesante que la película en sí: ¿qué significa realmente que algo «fracase» en la era del streaming?


Hay algo casi poético en que una franquicia nacida en los ochenta para vender juguetes se haya convertido, décadas después, en el espejo de una industria que no sabe muy bien quién es ni hacia dónde va. Masters of the Universe llega a los cines con todo en contra: la nostalgia como única red de seguridad, un presupuesto monumental y un mercado saturado de universos expandidos que compiten por la misma atención. El resultado en taquilla no sorprende a nadie.

Pero lo que sí resulta genuinamente curioso, casi digno de estudio, es lo que viene después. Porque el fracaso en taquilla ya no es necesariamente el final de la historia. En un mundo donde las plataformas han reescrito las reglas, la pregunta ya no es si la película funcionó en cines. La pregunta es si la película funciona, en el sentido más amplio y más difuso de esa palabra.

Cuando los números no cuentan (toda) la historia

Los 102,4 millones recaudados mundialmente frente a los 170 de presupuesto son, sobre el papel, una señal de alarma.

En la industria tradicional, eso bastaría para cerrar el expediente y pasar página.

Pero Amazon MGM Studios no es un estudio tradicional. Y esa distinción importa más de lo que parece.

La compañía ha articulado lo que llama una «estrategia de distribución holística», que es una forma elegante de decir que no se lo juega todo a una sola carta. El éxito de una película dentro del ecosistema Amazon no se mide solo en taquilla, sino en visualizaciones en Prime Video, en suscripciones generadas, en conversaciones digitales, en tiempo de permanencia en la plataforma.

Kevin Wilson, ejecutivo de Amazon MGM Studios, lo expresó sin rodeos: el fin de semana de estreno representó «un comienzo muy sólido», y el entusiasmo «apasionado e intergeneracional» del público a nivel mundial les genera confianza. No es el lenguaje de alguien que está apagando incendios. O, al menos, eso es lo que quiere transmitir.

La brecha entre críticos y espectadores

Hay un dato que no conviene pasar por alto: la película tiene un 68% de aprobación crítica en Rotten Tomatoes, pero un 86% entre el público.

Esa distancia es elocuente.

No digo que el público siempre tenga razón, ni que la crítica sea infalible. Pero cuando hay una divergencia tan marcada, suele indicar que la película está haciendo algo que conecta emocionalmente con quien va a verla. Algo que quizás los parámetros del análisis cinematográfico no terminan de capturar.

Y ese público que la valoró tan positivamente… en su mayoría aún no la ha visto. Porque buena parte de los espectadores potenciales no fueron al cine. Esperarán a que llegue a Prime Video. Y cuando eso ocurra, Amazon tendrá una segunda oportunidad para medir si realmente hay algo ahí.

She-Ra y la puerta que queda abierta

Una de las decisiones más interesantes del filme es la introducción de la Princesa Adora, la hermana gemela perdida de He-Man, que en la mitología de los ochenta acabaría convirtiéndose en She-Ra.

Esto no es un detalle menor.

Es una semilla narrativa. Un anzuelo deliberado para quien conoce la franquicia, y una promesa implícita de que la historia tiene más capítulos por contar. Si Amazon decide continuar, le sobra material: una secuela directa, un spin-off centrado en Adora, una serie en streaming que explore ese universo con menos presión presupuestaria.

La posibilidad de apostar por una producción de menor coste, orientada directamente a Prime Video, no es un plan B vergonzante. Es una estrategia que ha funcionado antes. Y que en este contexto podría tener mucho sentido.

Lo que esto dice sobre la industria

Me parece más revelador el escenario en sí que la película concreta.

Estamos asistiendo, en tiempo real, a la mutación del modelo de negocio del entretenimiento. El cine ya no es el único termómetro del éxito. Las plataformas han creado un nuevo tipo de valor, más opaco, menos cuantificable, pero igualmente real.

Es algo que me recuerda a cómo, en Blade Runner 2049, la pregunta no era si el replicante era real, sino qué significa «ser real» en un mundo donde esa distinción ya no importa de la misma manera. El éxito de una película en 2025 funciona un poco así: los viejos criterios siguen siendo la referencia, pero ya no son la verdad completa.

Y me pasa con esto algo parecido a lo que me ocurrió con Her, una película en la que estuve pensando durante días. No por su historia, sino por la incomodidad de no saber dónde terminaba lo auténtico y dónde empezaba el algoritmo. Aquí late la misma duda: un estudio que ya no necesita que ames su película, sino que la reproduzcas. El afecto convertido en métrica.

Cuando un sistema redefine qué cuenta como éxito, también redefine qué historias merecen existir. Y esa es, en el fondo, la auténtica trama de fondo de todo esto.


Si Masters of the Universe 2 acaba existiendo, no será porque la primera película triunfase. Será porque el sistema en el que opera Amazon ha aprendido a encontrar valor donde antes solo había fracaso.

Al final, la historia de He-Man siempre ha sido la misma: un tipo que, contra todo pronóstico, tiene el poder. Quizás Amazon esté escribiendo su propio capítulo de esa historia. La diferencia es que aquí el poder no viene de una espada. Viene de los datos de reproducción.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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