Trump amenaza a Netflix por $83.000M (y Susan Rice está en el centro)

Trump exige la cabeza de Susan Rice justo cuando Netflix intenta cerrar la compra de Warner Bros. Discovery por 83.000M.

✍🏻 Por Lucas Ferrer

febrero 22, 2026

• Trump exige públicamente el despido de Susan Rice de Netflix justo cuando la plataforma intenta cerrar la compra de Warner Bros. Discovery por 83.000 millones de dólares.

• La amenaza presidencial llega tras los comentarios de Rice sobre una posible «agenda de rendición de cuentas» demócrata contra corporaciones que violaron regulaciones.

• Este giro demuestra que las decisiones de streaming ya no dependen solo del mercado, sino del clima político más volátil que hayamos visto.

Cuando pensabas que el mundo del streaming no podía volverse más turbulento, llega Donald Trump con un ultimátum que mezcla política, negocios y amenazas en un cóctel explosivo. La industria del entretenimiento lleva años navegando aguas complicadas entre fusiones multimillonarias y guerras de plataformas. Pero esto es diferente.

Estamos ante un presidente de Estados Unidos exigiendo públicamente el despido de un miembro del consejo de administración de Netflix, justo cuando está a punto de cerrar la mayor adquisición de su historia. Y no, no es un sketch de Saturday Night Live.

El detonante: 83.000 millones de dólares en juego

Netflix está intentando cerrar una operación de 83.000 millones de dólares para hacerse con los estudios y el negocio de streaming de Warner Bros. Discovery, incluyendo HBO Max. Es decir, estamos ante una jugada que redefinirá completamente el panorama del entretenimiento global.

La chispa que encendió la mecha fue una entrevista de Susan Rice, ex embajadora de la ONU y actual miembro del consejo de Netflix, en el podcast «Stay Tuned with Preet». Rice sugirió que si los demócratas recuperan el poder en las elecciones de medio término, implementarían una «agenda de rendición de cuentas» contra las corporaciones que esquivaron regulaciones durante la administración Trump.

Trump respondió con la sutileza de un martillo pilón en Truth Social, exigiendo que Netflix despida «INMEDIATAMENTE» a Rice o «pague las consecuencias». La calificó de «racista, enloquecida por Trump» y cuestionó su talento, habilidades y compensación. Todo esto enlazando un post de la activista de extrema derecha Laura Loomer, quien caracterizó los comentarios de Rice como una amenaza de «represalia política gubernamental armada».

Los números cuentan otra historia

Aquí es donde los números empiezan a ponerse interesantes. Netflix no está en su mejor momento para lidiar con controversias políticas. La plataforma ha estado luchando por mantener su dominio en un mercado cada vez más fragmentado, con Disney+, Amazon Prime Video y otros competidores mordisqueando su cuota de mercado.

Esta adquisición de Warner Bros. Discovery no es un capricho: es una jugada de supervivencia para consolidar contenido, estudios de producción y una biblioteca que incluye algunas de las franquicias más rentables de Hollywood.

Los accionistas de Warner Bros. Discovery están programados para votar sobre la adquisición el 20 de marzo. Pero hay más: se abrió un período de negociación de siete días el 17 de febrero para que Paramount Skydance presente una oferta competidora. Es decir, Netflix ya estaba en una carrera contrarreloj, y ahora tiene que lidiar con presión política presidencial encima.

Lo irónico del asunto es que Trump había declarado a principios de febrero que creía que «no debería involucrarse» en el acuerdo Netflix-Warner Bros., dejándolo en manos del Departamento de Justicia. Claramente, ha cambiado de opinión. Y cuando un presidente cambia de opinión sobre una fusión de 83.000 millones de dólares, las cosas se complican.

Más que un berrinche en redes sociales

Desde mi perspectiva como analista de taquilla y tendencias de la industria, esto va mucho más allá de un drama político en redes sociales. Estamos viendo cómo el poder político puede interferir directamente en decisiones empresariales que afectan a millones de espectadores y miles de millones de dólares.

Pensemos en las implicaciones prácticas: si Netflix no consigue cerrar este acuerdo, pierde acceso a los estudios Warner, a HBO Max y a franquicias como DC Comics, Harry Potter y Game of Thrones. Eso no es solo contenido: son máquinas de generar ingresos probadas durante décadas.

Warner Bros. Discovery, por su parte, seguiría luchando con una deuda considerable y sin el respaldo financiero de Netflix.

Laura Loomer advirtió sobre un posible «monopolio de streaming con influencia demócrata». Pero miremos los números fríamente. Incluso con esta fusión, el mercado seguiría siendo competitivo con Disney, Amazon, Apple y otros jugadores importantes. La palabra «monopolio» suena alarmante, pero la realidad del mercado es más matizada.

El precedente peligroso

Lo que sí es cierto es que estamos ante un precedente preocupante. Si un presidente puede amenazar públicamente a una empresa para que despida a un miembro de su consejo por comentarios políticos, ¿cómo afecta esto a las decisiones de inversión, producción y distribución de contenido?

Netflix ha construido su imperio siendo políticamente neutral en su oferta de contenido, ofreciendo desde documentales progresistas hasta comedias conservadoras. Esta controversia podría forzarles a tomar partido, algo que ninguna plataforma global quiere hacer porque automáticamente aliena a la mitad de su audiencia potencial.

El timing no podría ser peor. La industria del entretenimiento está en un momento de consolidación necesaria tras años de expansión insostenible. Cada plataforma ha gastado miles de millones en contenido original, muchas operando con pérdidas. Esta fusión Netflix-Warner representaba una maduración del mercado, un reconocimiento de que no todas las plataformas pueden sobrevivir independientemente.

¿Y ahora qué?

La votación del 20 de marzo será reveladora. No solo decidirá el futuro de Netflix y Warner Bros. Discovery, sino que establecerá un precedente sobre cuánta influencia política directa tolerará la industria del entretenimiento.

Y créeme, todos los ejecutivos de Hollywood estarán observando muy de cerca, calculando sus propios riesgos políticos en cada decisión empresarial futura.

Lo fascinante de este drama es que combina todo lo que hace impredecible y emocionante a esta industria: dinero, poder, ego y la eterna pregunta de quién controla realmente lo que vemos en nuestras pantallas. Los números pueden contar historias, pero esta historia todavía está escribiéndose.

Una cosa es segura: el streaming nunca volverá a ser solo una cuestión de contenido y suscriptores. La política acaba de entrar por la puerta principal, y parece que viene para quedarse.


Apasionado por los números que cuentan historias, llevo más de 12 años desentrañando qué hay detrás del éxito (o fracaso) en taquilla. Para mí, cada cifra es un reflejo del público y la industria, y me encanta traducir esos datos en análisis claros y sorprendentes.

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