• Toy Story 5 enfrenta a los juguetes contra tablets y tecnología en lugar de repetir la rivalidad entre juguetes de siempre, y es exactamente el giro que la franquicia necesitaba.
• Andrew Stanton (WALL-E, Buscando a Nemo) dirige esta quinta entrega que llega el 19 de junio, con Tom Hanks y Tim Allen de vuelta más Greta Lee como la «villana» digital.
• Después de que Toy Story 3 fuera un final perfecto, esta secuela tiene que demostrar que no es solo nostalgia empaquetada para sacar dinero.
¿Os acordáis de cuando el mayor drama de nuestra infancia era que tu juguete favorito pudiera sentirse celoso de otro? Pues Pixar ha decidido que ya es hora de crecer. Porque después de cuatro películas explorando las dinámicas entre juguetes, Toy Story 5 va a hacer algo que llevaba años pidiendo a gritos: enfrentarse a la realidad de que los niños de hoy prefieren una tablet a un muñeco de vaquero.
Y sinceramente, era el único camino lógico que quedaba por explorar.
El tráiler recién estrenado lo deja clarísimo: Woody, Buzz y compañía ya no compiten entre ellos por la atención de Bonnie. Ahora el enemigo es mucho más insidioso y omnipresente: la tecnología. Y no hablo de un robot malvado al estilo de los villanos clásicos de Pixar, sino de algo mucho más cotidiano y aterrador para cualquier juguete analógico que se precie.
El verdadero antagonista no es un juguete, es el futuro
La nueva «villana» se llama Lilypad, interpretada por Greta Lee. Es un dispositivo digital elegante, probablemente una tablet o algo similar, que representa todo aquello por lo que los niños de hoy están obsesionados.
No es que Lilypad sea malvada en el sentido tradicional; simplemente existe. Y esa existencia es suficiente para hacer que Woody y el resto se sientan obsoletos.
Me encanta este giro porque es genuinamente inteligente. Es como si Pixar hubiera aprendido de Spider-Verse: a veces el mejor villano no es una persona, sino un cambio de paradigma. La primera película de Toy Story trataba sobre los celos cuando llega alguien nuevo y más moderno (Buzz amenazando la posición de Woody). Pero esto va más allá.
No se trata de que llegue un juguete más guay. Se trata de que todo un ecosistema tecnológico está diseñado específicamente para mantener a los niños enganchados, y los juguetes tradicionales simplemente no pueden competir con eso.
Es un conflicto existencial que cualquiera que haya visto a un niño ignorar una habitación llena de juguetes para quedarse pegado a una pantalla reconocerá al instante. Y Pixar lo sabe.
Como alguien que creció leyendo cómics antes de que fueran cool, entiendo perfectamente esa sensación de obsolescencia. Es lo mismo que sentimos los fans cuando vemos que la gente solo conoce a Iron Man por las películas y no por los años de historias en papel. Ese miedo a ser reemplazado por algo más nuevo, más brillante, más inmediato.
Andrew Stanton vuelve a casa
Si hay alguien capacitado para manejar temas complejos a través de personajes aparentemente simples, ese es Andrew Stanton. El tipo nos hizo llorar con un pez payaso buscando a su hijo y nos enamoró de un robot de basura que apenas habla.
Ahora escribe y dirige Toy Story 5, con Kenna Harris como codirectora y Lindsey Collins produciendo.
Stanton entiende algo fundamental: las mejores películas de Pixar funcionan porque hablan de cosas universales usando metáforas accesibles. WALL-E era sobre el consumismo y el aislamiento. Buscando a Nemo sobre soltar a tus hijos y confiar en ellos. Y ahora Toy Story 5 parece dispuesta a hablar sobre la obsolescencia, la relevancia y qué significa ser necesitado en un mundo que ha cambiado las reglas del juego.
El reparto: viejos amigos y caras nuevas
Por supuesto, Tom Hanks vuelve como Woody y Tim Allen como Buzz Lightyear. Joan Cusack regresa como Jessie, Tony Hale como Forky (que sigue siendo uno de los mejores añadidos recientes), y Annie Potts vuelve a dar vida a Bo Peep. Keanu Reeves también regresa como Duke Caboom, porque obviamente necesitamos más Keanu en nuestras vidas.
Las incorporaciones nuevas incluyen a Conan O’Brien como Smarty Pants y Craig Robinson como Atlas, un juguete hipopótamo con GPS. Pero la verdadera estrella nueva es Greta Lee como Lilypad, y tengo muchísima curiosidad por ver cómo interpretan a un dispositivo digital. ¿Tendrá personalidad propia o será más bien una representación de lo que la tecnología significa para los juguetes?
¿Por qué este cambio era necesario?
Seamos sinceros: después de Toy Story 3, que fue un final perfecto, muchos nos preguntamos si realmente necesitábamos una cuarta entrega. Y aunque Toy Story 4 tenía momentos brillantes (Bo Peep estaba genial), la sensación general era que la franquicia estaba empezando a dar vueltas sobre sí misma.
Pero esto es diferente.
En lugar de inventar otro juguete rival o repetir dinámicas que ya conocemos, Pixar está abordando algo real y contemporáneo. Los niños de hoy crecen de manera diferente a como lo hicimos nosotros. Las tablets, los móviles, las consolas… todo está diseñado para captar y mantener su atención de formas que un muñeco simplemente no puede.
Y eso plantea preguntas interesantes: ¿Qué pasa con los juguetes en un mundo que ya no los necesita? ¿Cómo encuentran su propósito cuando el juego tradicional está siendo reemplazado por experiencias digitales?
Son temas que resuenan no solo con los padres que ven cómo sus hijos ignoran los juguetes que les compran, sino también con cualquiera que se haya sentido reemplazado por algo más nuevo y eficiente. Este giro me recuerda a cuando el MCU pasó de villanos individuales a amenazas conceptuales como el multiverso: a veces la mejor historia no viene de repetir la fórmula, sino de evolucionar con los tiempos.
¿Funcionará esta vez?
Lo que hace que el tráiler funcione es precisamente esa idea: los juguetes luchando por relevancia en un mundo que ya no los necesita como antes. Es melancólico, es real, y tiene el potencial de ser tan emotivo como aquella escena del incinerador en Toy Story 3.
Dicho esto, Pixar nos ha quemado antes con secuelas innecesarias. No todo lo que tocan se convierte en oro automáticamente, y las secuelas pueden ser complicadas. ¿Realmente necesitábamos deshacer el final perfecto de la tercera película? Esta vez tienen que demostrar que no es solo nostalgia por dinero.
Pero con Stanton al mando y un concepto tan sólido, tengo esperanzas de que Toy Story 5 sea más que una simple excusa para exprimir la franquicia.
Toy Story 5 llega a los cines el 19 de junio, y por primera vez en mucho tiempo, siento que una secuela de esta saga tiene algo genuino que decir. No es solo nostalgia empaquetada con un lazo bonito; es una reflexión sobre cómo cambia el mundo y qué significa quedarse atrás.
Y si hay algo que Pixar sabe hacer bien cuando se lo propone, es hacernos sentir cosas profundas a través de juguetes de plástico.
Así que sí, estaré en el cine el día del estreno, probablemente con un paquete de pañuelos en el bolso. Porque si algo he aprendido después de casi 30 años con estos personajes, es que Woody y Buzz siempre encuentran la manera de pillarte desprevenido. Aunque esta vez, el enemigo no sea otro juguete, sino el futuro mismo.

