• Prime Video confirma a Jason Isaacs y Sigourney Weaver para su serie de Tomb Raider, con Sophie Turner como Lara Croft y Phoebe Waller-Bridge al mando creativo.
• La serie promete explorar el universo del videojuego con un reparto de primer nivel que mezcla veteranos y nuevos talentos en una aventura serializada.
• Me intriga ver cómo Waller-Bridge traduce la mitología de Lara Croft a un formato que priorice las ideas sobre la acción pura, especialmente en lo que dice sobre nuestra relación con el pasado.
Hay algo fascinante en ver cómo los universos que nacieron en píxeles buscan ahora respirar en carne y hueso.
Tomb Raider no es solo una franquicia de videojuegos: es un símbolo cultural, una pregunta sobre qué significa ser explorador en un mundo donde todo parece ya cartografiado. Y ahora, con Prime Video preparando su serie en acción real, la cuestión no es solo quién interpretará a Lara Croft, sino qué versión de la búsqueda veremos.
Porque de eso trata realmente este personaje: de buscar. No solo tesoros, sino significado en las ruinas de civilizaciones que ya no pueden hablar por sí mismas.
El peso de quién cuenta la historia
Lo que hace que este proyecto despierte mi curiosidad no es el reparto —aunque Sigourney Weaver y Jason Isaacs son nombres que pesan—, sino quién está detrás de las cámaras.
Phoebe Waller-Bridge, la mente tras Fleabag y Killing Eve, no hace entretenimiento convencional. Su presencia sugiere que esta Tomb Raider podría ser algo más que persecuciones y tumbas antiguas. Podría ser una reflexión sobre el legado, la ambición y lo que significa excavar en el pasado cuando el presente ya no cree en héroes.
Sophie Turner encabeza el proyecto como Lara Croft, un papel que arrastra décadas de expectativas. Desde Angelina Jolie hasta Alicia Vikander, cada intérprete ha aportado su propia lectura. Turner trae consigo una mezcla de vulnerabilidad y determinación que podría funcionar en una versión serializada del personaje.
Jason Isaacs interpretará a Atlas DeMornay, un personaje del canon que sugiere conexiones con la mitología más profunda de la franquicia. Isaacs tiene ese don para hacer que incluso los villanos más despreciables resulten magnéticos.
Y luego está Sigourney Weaver como Evelyn Wallis, descrita como una figura misteriosa interesada en «explotar los talentos únicos de Lara Croft». Esa frase me hace pensar en algo más complejo que un simple antagonista. Weaver lleva décadas explorando personajes que desafían las expectativas de género y poder. Su presencia aquí sugiere que Evelyn podría ser un espejo oscuro de Lara: alguien que también busca, pero con métodos y motivaciones muy diferentes.
Lo que excavamos dice quién somos
Lo que me pregunto es cómo Waller-Bridge equilibrará la espectacularidad inherente a Tomb Raider con su tendencia a explorar la psicología de sus personajes.
Sus trabajos anteriores siempre han tenido ese toque de introspección incómoda, esa capacidad de hacer que te rías y luego te sientas culpable por ello. ¿Cómo se traduce eso a una serie sobre una arqueóloga que salta de acantilados y resuelve acertijos milenarios?
Quizá la clave esté en entender que Tomb Raider, en su esencia, siempre ha sido sobre la búsqueda de significado. Lara Croft es alguien que literalmente excava en el pasado para entender el presente. Hay algo profundamente humano en eso, algo que va más allá de los tiroteos y las explosiones.
Y en 2025, la idea del arqueólogo occidental que viaja por el mundo «descubriendo» tesoros de otras culturas tiene connotaciones complicadas. Los videojuegos más recientes han empezado a explorar eso, mostrando a Lara como alguien más consciente de las implicaciones éticas de su trabajo.
¿Se atreverá la serie a cuestionar el propio concepto de «aventurero»? ¿A preguntarse qué derecho tenemos de extraer el pasado de otros para exhibirlo en nuestros museos, en nuestras pantallas?
Vale la pena recordar que esta no es la única versión reciente de Tomb Raider en pantalla. Netflix acaba de concluir su serie animada con Hayley Atwell dando voz al personaje. Pero la acción real tiene su propio poder. Nos obliga a creer en el mundo de una manera diferente.
Cuando ves a una persona real colgando de un precipicio, el peligro se siente distinto.
La tensión entre pasado y presente
Al final, lo que hace que este proyecto sea prometedor no es solo el reparto o el presupuesto, sino la tensión creativa que representa.
Tomb Raider es una franquicia que nació en una época diferente, con valores diferentes. Actualizarla para una audiencia contemporánea sin perder lo que la hizo especial es un acto de equilibrio delicado.
Pero si hay alguien capaz de encontrar humanidad en lugares inesperados, es Phoebe Waller-Bridge.
Me quedo pensando en esa cita suya sobre traer «favoritos personales y de los fans» a la pantalla, pero también «nuevos pícaros». Esa palabra, «pícaros», sugiere complejidad moral, personajes que no son simplemente buenos o malos.
Y eso, más que cualquier escena de acción, es lo que podría hacer que esta Tomb Raider sea algo más que otra adaptación.
Podría ser una conversación sobre qué significa buscar, encontrar y, quizá lo más importante, qué hacer con lo que descubres. Porque al final, lo que excavamos del pasado dice tanto de nosotros como de las civilizaciones que estudiamos.

