• Ryan Coogler, director de Black Panther, escribirá y dirigirá el piloto de un nuevo Expediente X para Hulu con reparto completamente renovado, marcando el regreso de la franquicia con una mirada actualizada para 2026.
• La pregunta fascinante no es si necesitamos otro Expediente X, sino qué versión de nosotros mismos veremos reflejada en una serie sobre buscar la verdad cuando la propia noción de verdad se ha vuelto tan resbaladiza.
• Con Danielle Deadwyler como protagonista y Chris Carter como productor ejecutivo, este proyecto representa una oportunidad para reflexionar sobre cómo ha cambiado nuestra relación con lo inexplicable en una época donde las teorías conspirativas se han normalizado.
Hay algo profundamente irónico en revivir Expediente X justo ahora.
Cuando la serie original se estrenó en 1993, la idea de agentes federales persiguiendo verdades ocultas en los márgenes de lo oficial tenía un aire subversivo, casi romántico. Mulder y Scully eran outsiders buscando respuestas que el sistema no quería dar.
Pero hoy, en 2025, vivimos en un mundo donde las teorías conspirativas no habitan los márgenes: están en el centro.
¿Qué significa, entonces, hacer una serie sobre buscar la verdad cuando la propia noción de verdad se ha vuelto tan resbaladiza?
Ryan Coogler parece ser la persona indicada para hacerse esa pregunta. No es casualidad que quien dirigió Black Panther —una película que usó el género de superhéroes para hablar de colonialismo, identidad y responsabilidad global— sea quien tome las riendas de este reboot.
Coogler entiende que el género es solo el envoltorio. Lo que importa es qué estás diciendo con él.
Un regreso con rostros nuevos
El nuevo Expediente X llegará a Hulu con un reparto completamente renovado.
Danielle Deadwyler, cuya presencia en pantalla tiene esa cualidad magnética que te hace creer cada palabra que dice, interpretará a una de las dos agentes protagonistas. La premisa es familiar: dos agentes del FBI altamente condecorados pero muy diferentes forman un vínculo improbable cuando son asignados a una división clausurada dedicada a casos que involucran fenómenos inexplicables.
Suena conocido, ¿verdad? Y debería.
Pero aquí está el truco: no se trata de Mulder y Scully 2.0. Es otra historia, otros personajes, otra época.
Chris Carter, creador de la serie original, permanece como productor ejecutivo, pero la visión creativa está en manos de Coogler como guionista y director del piloto, y Jennifer Yale como showrunner. Este cambio generacional no es solo cosmético. Es conceptual.
La verdad sigue ahí fuera (pero ¿nos importa?)
Cuando Expediente X debutó, internet era un territorio virgen.
Las conspiraciones requerían esfuerzo: fotocopias borrosas, llamadas telefónicas, encuentros en aparcamientos oscuros. Había algo casi artesanal en la paranoia.
Hoy, cualquiera con un móvil puede construir una teoría conspirativa completa antes del desayuno y compartirla con millones de personas.
Es una cuestión válida preguntarse si resonará con el público una serie sobre investigar conspiraciones cuando las teorías conspirativas se han vuelto moneda corriente. Pero quizá la respuesta no está en si la premisa sigue siendo relevante, sino en cómo se aborda.
Porque el verdadero corazón de Expediente X nunca fue solo sobre extraterrestres o gobiernos en la sombra.
Era sobre dos personas con visiones del mundo radicalmente diferentes aprendiendo a confiar la una en la otra. Era sobre el método científico enfrentándose a lo inexplicable. Era sobre mantener la curiosidad en un mundo que prefiere certezas fáciles.
Recuerdo ver los primeros episodios de la serie original y sentir esa tensión constante entre escepticismo y posibilidad. Me pasaba lo mismo que con Arrival: pausar para pensar en lo que acababa de escuchar.
El género como espejo
Me pregunto si Coogler verá en Expediente X lo mismo que vio en Black Panther: una oportunidad para usar el género como espejo de nuestro momento.
La ciencia ficción siempre ha sido eso, ¿no? Una forma de hablar del presente disfrazándolo de futuro. O en este caso, de lo paranormal.
Carter mencionó públicamente el interés de Coogler en el proyecto ya en 2023. Desde entonces, el mundo no se ha vuelto menos extraño. Si algo, vivimos en una realidad que a veces parece más inverosímil que cualquier episodio de la serie original.
La pregunta no es si necesitamos otro Expediente X. La pregunta es: ¿qué versión de nosotros mismos veremos reflejada en él?
Una oportunidad para redefinir
El estreno está previsto para 2026.
Eso da tiempo para pensar, para escribir con cuidado, para no caer en la nostalgia fácil. Porque la nostalgia es una trampa. Te hace mirar hacia atrás cuando deberías estar mirando hacia adelante.
Lo interesante de este proyecto es que no intenta resucitar lo que fue. Intenta reimaginar lo que podría ser.
Eso requiere valentía. Y también requiere entender que el público de 2026 no es el de 1993. Hemos cambiado. Nuestra relación con la autoridad, con la información, con la verdad misma, ha mutado.
Un reboot que ignore eso será solo un ejercicio de nostalgia. Pero uno que lo abrace, que entienda que el terreno bajo nuestros pies es diferente ahora, podría decirnos algo importante sobre quiénes somos.
Hay algo hermoso en la idea de volver a Expediente X ahora, cuando más lo necesitamos y cuando menos sabemos si funcionará.
Es un acto de fe, en cierto modo.
Fe en que todavía nos importa la diferencia entre verdad y mentira. Fe en que la curiosidad no ha muerto bajo el peso de la información infinita. Fe en que dos personas con perspectivas diferentes aún pueden encontrar un terreno común.
Coogler tiene la oportunidad de hacer algo más que un reboot. Tiene la oportunidad de preguntarnos qué significa buscar la verdad cuando la verdad se ha vuelto plural, fragmentada, politizada.
No sé si lo conseguirá. Pero me gusta que lo intente.
Porque al final, eso es lo que siempre fue Expediente X: un intento. Un esfuerzo por entender lo que no tiene explicación. Y en 2026, quizá eso sea exactamente lo que necesitamos ver.

