• Scream 7 podría convertirse en el mejor estreno de la franquicia en 30 años, con proyecciones de entre 40 y 45 millones de dólares en su fin de semana de debut en Estados Unidos.
• Kevin Williamson dirigiendo y el elenco original reunido es la jugada maestra que necesitaba esta saga, aunque la polémica con Melissa Barrera ha dejado un sabor agridulce que probablemente ha limitado el potencial real.
• Con un presupuesto de solo 45 millones, esta película podría recuperar toda su inversión en un único fin de semana doméstico, y eso, amigos míos, es la definición de cine rentable.
Treinta años. Tres décadas desde que Ghostface aterrorizó por primera vez Woodsboro y cambió para siempre las reglas del slasher moderno. Y ahora, cuando muchos pensaban que la franquicia había dado todo lo que podía dar, llegan las cifras de Scream 7 y nos obligan a replantearnos todo.
Porque los números no mienten: estamos ante lo que podría ser el mayor estreno de toda la saga, superando incluso a la exitosa Scream VI de 2023. Las proyecciones han pasado de unos modestos 30 y pico millones a la friolera de 40-45 millones de dólares en su debut doméstico. ¿Cómo es posible que una séptima entrega esté generando este nivel de expectación?
La respuesta está en algo que llevo años defendiendo: el público sabe reconocer cuándo una franquicia respeta su legado. El regreso de Kevin Williamson a la silla de director (el hombre que escribió el guion original, nada menos), sumado al retorno de prácticamente todo el elenco clásico, ha creado una tormenta perfecta de nostalgia y curiosidad genuina.
Un récord que lleva 30 años esperando
Cuando hablamos de 40-45 millones de dólares para un fin de semana de estreno, estamos ante cifras que sitúan a Scream 7 en territorio de récord absoluto para la franquicia. Para ponerlo en perspectiva: Scream VI, que hasta ahora ostentaba el mejor debut con 44,4 millones, podría ser destronada si la película alcanza el extremo superior de las proyecciones.
Aquí viene la parte donde me froto las manos: si ajustamos por inflación, el panorama cambia radicalmente. El Scream original de 1996 debutó con apenas 6,3 millones de dólares, pero acabó recaudando el equivalente a 354,8 millones actuales en su recorrido total. Scream 2 sigue siendo el rey de los debuts ajustados, con 66,3 millones en términos actuales.
Esto nos dice algo crucial: los estrenos son cada vez más frontales, más concentrados en ese primer fin de semana. Las películas ya no tienen el mismo recorrido largo en salas que tenían en los 90. Es una realidad que veo reflejada en prácticamente todas las franquicias que analizo.
Los números que me hacen feliz
Aquí es donde me pongo realmente contento, porque estamos ante un caso de manual de cómo hacer cine comercial inteligente. Con un presupuesto de producción de 45 millones de dólares, Scream 7 podría recuperar toda su inversión en un solo fin de semana en el mercado doméstico.
Dejadme repetirlo: en un. Solo. Fin de semana.
El punto de equilibrio estimado está en 112,5 millones de dólares a nivel mundial (aplicando la regla general de que una película necesita recaudar 2,5 veces su presupuesto para ser rentable). Con proyecciones de 60 millones globales solo en el debut, estamos hablando de que la película podría estar ya a mitad de camino de la rentabilidad antes de que termine su primer lunes en cartelera.
Si Scream 7 replica el comportamiento de Scream VI, estaríamos mirando una recaudación mundial final de entre 152 y 171 millones de dólares. Para una inversión de 45 millones, eso es simplemente espectacular. Es el tipo de retorno que hace que los estudios sigan apostando por el terror, y con razón.
La sombra de la controversia
No podemos hablar de Scream 7 sin mencionar el elefante en la habitación: el despido de Melissa Barrera en 2023 tras compartir publicaciones pro-Palestina en redes sociales. La decisión generó llamadas al boicot y una división considerable en la base de fans.
Es imposible cuantificar exactamente cuánto han afectado estas controversias a las proyecciones, pero varios analistas sugieren que los números podrían haber sido aún mayores sin este ruido de fondo. Personalmente, creo que el regreso del elenco original ha conseguido mitigar gran parte del daño potencial.
La nostalgia es una fuerza poderosa en taquilla, y ver a Neve Campbell, Courteney Cox, David Arquette, Matthew Lillard y Scott Foley juntos de nuevo ha generado un entusiasmo que ha eclipsado la polémica.
Kevin Williamson al mando
Hay algo poético en que Kevin Williamson, el hombre que escribió el guion que lo empezó todo, sea quien dirija esta séptima entrega. Williamson entiende el ADN de Scream mejor que nadie: ese equilibrio perfecto entre terror genuino, humor autoconsciente y comentario meta sobre el propio género.
Con un metraje de 114 minutos, la película mantiene la duración estándar de la franquicia, sin excederse ni quedarse corta. Es otro detalle que habla de un equipo que sabe exactamente qué está haciendo y para quién lo está haciendo.
El terror como inversión segura
Lo que me fascina de estos números es cómo confirman algo que vengo observando desde hace años: el terror es, probablemente, el género más rentable de Hollywood cuando se hace bien. Con presupuestos contenidos y bases de fans leales, películas como Scream 7 representan apuestas mucho más seguras que los blockbusters de 200 millones que necesitan recaudar 500 millones solo para no perder dinero.
Las proyecciones actuales sitúan a Scream 7 como el mayor estreno de 2026 hasta la fecha, superando los 32,8 millones de Wuthering Heights. Eso sí, este récord probablemente durará solo tres semanas, hasta que llegue Project Hail Mary con Ryan Gosling. Pero que una séptima entrega de una franquicia de terror esté liderando la taquilla del año (aunque sea temporalmente) dice mucho sobre el estado actual de la industria.
Treinta años después de que todo comenzara, Scream está a punto de demostrar que todavía tiene mucho que decir, y sobre todo, mucho que recaudar. Las proyecciones de 40-45 millones para su debut no son solo números impresionantes en términos absolutos; representan la culminación de una estrategia que ha sabido equilibrar innovación y nostalgia, riesgo y seguridad.
Lo que estos números me dicen es que el público sigue teniendo hambre de historias que conoce y ama, siempre que se las cuentes con respeto y frescura. Scream 7 parece haber encontrado esa fórmula mágica, y el 27 de febrero de 2026 sabremos si las proyecciones se cumplen o si, como tantas veces en esta industria, los números nos sorprenden para bien o para mal.
Yo, desde luego, estaré atento a cada cifra que llegue ese fin de semana. Porque al final, cada número cuenta una historia, y esta promete ser fascinante.

