Por qué Nate no vuelve en la secuela de El diablo viste de Prada

David Frankel intentó un cameo de Adrian Grenier, pero el calendario lo impidió. La secuela prescinde de Nate para centrarse en cómo los medios tradicionales sobreviven en un mundo transformado, con el regreso del reparto original.

✍🏻 Por Alex Reyna

abril 27, 2026

• Adrian Grenier no aparecerá en la secuela de El diablo viste de Prada debido a conflictos de agenda, aunque el director intentó incluirlo en un cameo.

• La ausencia de Nate es, en realidad, una decisión narrativa acertada: su personaje representaba una masculinidad frágil que hoy analizamos con otros ojos.

• El núcleo original regresa para explorar cómo los medios tradicionales sobreviven en un panorama transformado, una premisa que resuena con nuestro presente fragmentado.

A veces, las ausencias dicen tanto como las presencias. En el cine, lo que no vemos puede convertirse en el centro de la conversación, especialmente cuando se trata de personajes que dejaron huella por razones equivocadas.

Nate, el novio de Andy en El diablo viste de Prada, se ha convertido con los años en un símbolo involuntario: el hombre que no supo estar a la altura de una mujer en ascenso. Y ahora, dos décadas después, su ausencia en la secuela plantea una pregunta más interesante que su posible regreso.

Porque cuando una película se convierte en fenómeno cultural, sus personajes trascienden la pantalla y se convierten en arquetipos. Nate ya no es solo un chef resentido; es la representación de todas esas relaciones que se fracturan cuando una de las partes decide crecer.

El cameo que nunca fue

David Frankel, director de ambas entregas, reveló a Entertainment Weekly que intentó incorporar a Adrian Grenier en la secuela. No como protagonista, sino como un guiño para quienes recordamos aquella relación tóxica disfrazada de romance.

El calendario de producción no lo permitió. «Simplemente fue demasiado tarde en nuestro calendario de producción para hacerlo realidad», explicó Frankel. Una frase sencilla que esconde una verdad más compleja: a veces, el timing lo es todo.

Lo fascinante es que Grenier no parece guardar rencor. En declaraciones a Page Six, admitió que fue decepcionante no recibir la llamada, pero mostró una lucidez poco común. Entiende que su personaje generó rechazo. Comprende que Nate representa exactamente el tipo de masculinidad frágil que hoy analizamos con otros ojos.

La autoconciencia como evolución

Hay algo profundamente humano en la capacidad de reírse de uno mismo. Grenier lo hizo en un anuncio de Starbucks que parodiaba su propio papel, y Frankel no escatimó elogios: «Me encanta la humildad y la comedia de eso».

Esta autoconciencia me recuerda a cómo ciertos personajes de ciencia ficción evolucionan al enfrentarse a sus propias limitaciones. No es tan distinto de Roy Batty en Blade Runner, aceptando su mortalidad en lugar de luchar contra ella.

Grenier ha aceptado que Nate era problemático, y esa aceptación es más valiosa que cualquier cameo. Plantea una cuestión interesante: ¿puede un personaje redimirse veinte años después? ¿O hay comportamientos que simplemente reflejan quiénes éramos en un momento determinado?

Salvar lo que importa en un mundo transformado

Mientras Nate queda fuera del cuadro, el núcleo original regresa completo. Anne Hathaway, Meryl Streep, Emily Blunt y Stanley Tucci vuelven a sus roles en una secuela que se estrena el 1 de mayo.

La premisa es reveladora: Andy regresa a Runway Magazine dos décadas después, uniéndose a Miranda y Emily para salvar la publicación de la ruina financiera en un panorama mediático radicalmente transformado.

Es una configuración que habla directamente de nuestro presente distópico: medios tradicionales luchando por sobrevivir, identidades profesionales redefinidas, alianzas inesperadas forjadas por necesidad. Como en las mejores historias de ciencia ficción, el futuro no llegó como esperábamos.

Me pregunto qué versión de Andy veremos. La que se fue caminando por las calles de París, dejando atrás el teléfono y las exigencias imposibles, ¿habrá encontrado un equilibrio? ¿O descubrirá que Miranda tenía razón sobre algunas cosas, aunque no sobre todas?

Lo que dice una ausencia

La ausencia de Nate en esta secuela no es un vacío; es una declaración. Nos dice que algunas historias avanzan dejando atrás lo que ya no sirve. Que el crecimiento implica soltar, no arrastrar.

En la película original, Nate representaba la comodidad, la vida pequeña y segura que Andy debía abandonar para convertirse en quien realmente era. Su resentimiento cuando ella elegía su carrera sobre una cena de cumpleaños no era amor; era control disfrazado de preocupación.

Veinte años después, en un mundo donde las conversaciones sobre ambición femenina y relaciones equitativas han evolucionado, la decisión de no forzar su regreso parece acertada. No todas las historias necesitan cerrar todos los círculos.

A veces, el silencio es la respuesta más elocuente.


Hay algo poético en cómo el cine nos permite revisitar nuestras propias evoluciones. El diablo viste de Prada fue, para muchos, una película sobre moda y ambición. Pero con el tiempo se ha convertido en un espejo donde examinamos nuestras propias elecciones.

La secuela llega en un momento donde esas preguntas resuenan con nueva urgencia. En un panorama mediático fragmentado, donde las certezas del pasado se desmoronan, ver a Andy regresar a Runway no es nostalgia; es reconocimiento de que el cambio es la única constante.

Y que a veces, para salvar lo que importa, debemos aliarnos con quienes alguna vez consideramos adversarios. Como en Dune, donde las alianzas más improbables nacen de la necesidad de supervivencia, esta secuela nos recuerda que la evolución no es lineal.

Es un círculo que se cierra dejando otros abiertos. Y eso, precisamente, es lo que hace que valga la pena contarla.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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