Lucas casi cambia la voz de C‑3PO… hasta que alguien lo frenó

Lucas audicionó a 100 actores para sustituir a Anthony Daniels. Un comentario clave le hizo mantener la voz original de C‑3PO, salvando la esencia del personaje.

✍🏻 Por Alex Reyna

enero 19, 2026

• Anthony Daniels estuvo a punto de perder la voz de C-3PO cuando George Lucas audicionó a más de cien actores para reemplazarlo, hasta que uno de ellos le convenció de que la elección original ya era perfecta.

• Esta historia me fascina porque demuestra que incluso los visionarios necesitan que otros les recuerden lo obvio: a veces la perfección no está en lo que buscamos, sino en lo que ya tenemos delante.

• El caso de C-3PO nos enseña algo fundamental sobre el proceso creativo: que la duda forma parte del camino, y que saber escuchar puede ser tan importante como saber crear.


Hay decisiones que definen una galaxia entera. No me refiero a batallas espaciales ni a estrategias militares, sino a esas elecciones pequeñas, casi invisibles, que terminan moldeando lo que una historia es.

La voz de un personaje, por ejemplo.

Ese timbre, ese acento, esa cadencia que se convierte en parte de su identidad. Intenta imaginar a C-3PO sin ese tono británico, sin esa elegancia nerviosa que lo hace tan entrañable. Es casi imposible, ¿verdad?

Pues estuvo a punto de no existir.

Cuando Lucas dudó de lo evidente

George Lucas, el arquitecto de Star Wars, no siempre tuvo claro que Anthony Daniels fuera la voz definitiva del droide protocolar dorado.

Durante la postproducción de la película original de 1977, Lucas consideró seriamente reemplazarlo. Y no fue una idea pasajera: audicionó a más de cien actores de doblaje buscando algo distinto.

Algo que, en su mente, encajara mejor con lo que C-3PO debía ser.

Mark Hamill ha contado esta historia en varias ocasiones. Según él, Lucas no estaba satisfecho con el acento británico de Daniels. Le parecía demasiado formal, demasiado mayordomo.

El guion original sugería algo completamente diferente: un vendedor de coches usados, rápido de palabra, probablemente estadounidense. Alguien con chispa, con urgencia.

Lucas ya había tomado una decisión similar con Darth Vader. David Prowse interpretó físicamente al villano, pero su voz fue reemplazada por la de James Earl Jones en postproducción. Esa elección fue acertada, sin duda.

Pero con C-3PO, la cosa era distinta.

La voz y el cuerpo como uno solo

Daniels no solo prestaba su voz: habitaba el traje dorado.

Cada gesto, cada movimiento torpe, cada inclinación de cabeza estaba impregnada de su interpretación. La voz y el cuerpo eran inseparables.

Pero Lucas, en su búsqueda de la perfección, no lo veía así. Al menos no al principio.

Entonces ocurrió algo inesperado. Durante las audiciones, uno de los actores estadounidenses que estaba probando para el papel hizo una observación simple pero contundente: la voz de Daniels ya era perfecta para el personaje.

No hacía falta buscar más.

Lucas escuchó. Y decidió quedarse con Daniels.

Es un detalle fascinante. A veces, la respuesta está delante de nosotros, pero necesitamos que alguien más nos lo señale.

El peso de una decisión acertada

Anthony Daniels se convirtió en una de las figuras más constantes de Star Wars. Ha aparecido en nueve películas de la saga, además de series animadas, videojuegos y atracciones de parques temáticos.

Es el único actor que ha estado presente en todas las películas principales de la franquicia.

Su voz es, literalmente, parte del ADN de Star Wars.

Y pensar que estuvo a punto de no serlo.

Me pregunto qué habría pasado si Lucas hubiera seguido adelante con el cambio. ¿Habría funcionado C-3PO igual? ¿Habríamos conectado con él de la misma manera?

Es imposible saberlo. Pero lo que sí sabemos es que la elección de mantener a Daniels fue acertada.

Su interpretación no solo define al personaje, sino que también aporta algo esencial a la saga: humanidad.

Qué nos dice esto sobre crear

Esta anécdota me hace pensar en el proceso creativo en general. En cómo, a veces, los creadores no confían en sus propias decisiones iniciales.

En cómo la duda es parte del camino.

Lucas no era un novato cuando hizo Star Wars, pero aún así cuestionó algo que, en retrospectiva, parece obvio. Y eso no es una debilidad. Es profundamente humano.

También me recuerda que el arte es colaborativo. Que incluso los visionarios necesitan voces externas.

Que la perfección no siempre es lo que imaginamos al principio, sino lo que descubrimos en el proceso. A veces, lo que buscamos está ya frente a nosotros, esperando a que dejemos de buscar.

C-3PO, con toda su rigidez y su formalidad, es profundamente humano. Es ansioso, leal, a veces irritante, pero siempre entrañable.

Y gran parte de eso viene de esa voz británica que Lucas casi descarta.


Al final, la historia de C-3PO y su voz es una lección sobre la confianza. Sobre saber cuándo seguir buscando y cuándo aceptar que lo que tienes ya es suficiente.

Lucas pudo haber insistido, pudo haber cambiado la voz, pero escuchó. Y esa escucha salvó a uno de los personajes más icónicos del cine.

Hoy, cuando veo a C-3PO en pantalla, no puedo imaginar otra voz. Y me alegra saber que, en algún momento de 1977, alguien en una sala de audiciones tuvo el valor de decir lo que todos pensamos ahora: que Anthony Daniels ya era perfecto.

A veces, la galaxia se alinea de formas inesperadas. Y a veces, lo único que necesitamos es que alguien nos recuerde mirar lo que ya teníamos delante.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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