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Los Emmy pierden otro 9% en TV abierta — y con ellos algo más profundo

La 78ª edición de los Emmy reunió a 6,7 millones de espectadores en NBC, un 9% menos que en 2025. La caida de audiencia de los Emmy en TV abierta no es solo un dato de rating — es el síntoma de cómo el valor cultural de los premios de televisión se ha evaporado.

Mariska Hargitay at the 78th Emmy Awards held at Peacock Theater on September 14, 2026 in Los Angeles, California.
  • La 78ª edición de los Emmy, emitida por NBC, reunió a 6,7 millones de espectadores, un 9% menos que la ceremonia de 2025 en CBS.

  • El descenso hay que contextualizarlo: comparado con otras entregas de los Emmy emitidas en lunes, el dato supone en realidad una mejora del 10% respecto a 2022.

  • Los Emmy podrían dejar la televisión tradicional para siempre y pasar a emitirse en Amazon Prime Video, cerrando 31 años de rotación entre las grandes cadenas.

  • Opinión del autor: Más que un debate sobre audiencias, aquí late la misma pregunta que la ciencia ficción lleva décadas haciéndonos: ¿qué queda de un ritual colectivo cuando lo desmontamos, lo optimizamos y lo metemos dentro de un algoritmo?


Hay algo casi ceremonial en lo que hacemos cuando nos sentamos todos a ver lo mismo al mismo tiempo. No es solo entretenimiento. Es un acto tribal, una forma de recordarnos que compartimos un mismo relato cultural. Durante décadas, las galas de premios han funcionado exactamente así: como puntos de encuentro. Y ahora, esos puntos de encuentro están empezando a desaparecer del mapa de la televisión convencional.

Los datos de audiencia de los Emmy 2026 son, en superficie, un simple titular. Pero si uno se detiene un momento y mira debajo de los números, hay algo más interesante ocurriendo. Algo que habla menos de una ceremonia y más de cómo estamos transformando la manera en que consumimos cultura juntos. O si es que todavía la consumimos juntos en absoluto.

Los números no cuentan toda la historia

La 78ª edición de los Premios Emmy, presentada por Mariska Hargitay y emitida por NBC el pasado lunes, reunió a 6,7 millones de espectadores según los datos de Nielsen.

A primera vista, el titular se escribe solo: caída del 9% respecto a los 7,4 millones que logró la ceremonia de 2025 en CBS. Pero los titulares rara vez cuentan la historia completa.

La edición de 2025 se celebró en domingo. Y un domingo, la gente está en casa, dispuesta a comprometerse con tres horas de televisión. Un lunes es otra cosa. Es el día en que el mundo ya ha arrancado de nuevo, y sentarse frente al televisor requiere un esfuerzo distinto.

Aquí es donde mi parte de ingeniero necesita corregir el titular. Cuando la comparación se hace de forma justa, es decir, lunes contra lunes, el panorama cambia por completo. Frente a los 5,9 millones que NBC logró en su última emisión de los Emmy en lunes, en 2022, la edición de 2026 supone una mejora del 10%. Y frente a los 4,4 millones de Fox en 2024, la cifra casi se antoja espectacular: un 41% más.

Un mismo dato, tres relatos distintos según qué variable decidas fijar. Los números nunca son neutrales: siempre alguien elige el marco desde el que mirarlos.

Competir con el fútbol americano

Mariska Hargitay presentando la gala de los Emmy 2026, emitida por NBC con caida de audiencia

Hay un detalle que merece atención: los Emmy se emitieron el mismo lunes que un partido de la NFL entre los Kansas City Chiefs y los Denver Broncos.

En Estados Unidos, el fútbol americano no es solo un deporte. Es una institución cultural que devora todo lo que se cruza en su camino dentro de la parrilla televisiva. Que los Emmy hayan mantenido 6,7 millones de espectadores mientras los Chiefs jugaban no es un dato menor.

De hecho, la propia Mariska Hargitay lo convirtió en material de humor. En un sketch pregrabado con Taylor Swift, la broma era clara: la cantante no podría asistir a la ceremonia porque estaría apoyando a su marido, Travis Kelce, jugador de los Chiefs. El guiño era simpático, pero también un reconocimiento honesto de dónde estaba la verdadera competencia esa noche.

A pesar de todo, los Emmy se consolidaron como la emisión no deportiva y no informativa más vista del lunes en todo 2026. En audiencia general y también en el segmento de 18 a 49 años.

El eco en las redes sociales

Hay otra dimensión que Nielsen no captura del todo: lo que ocurrió fuera del televisor.

NBCUniversal reportó 133 millones de visualizaciones en redes sociales, sumando Facebook, Instagram, X y YouTube. Un incremento del 90% respecto a 2025.

Pero cuidado con ese 90%. Como cifra suena rotunda, casi eufórica, aunque conviene desconfiar un poco. No es lo mismo «ver» una gala de tres horas que consumir un clip de quince segundos del sketch de Taylor Swift mientras haces cola en el súper. Cuando cambian el formato y las métricas, comparar magnitudes es comparar cosas que no son iguales. El interés no ha desaparecido: ha mutado de forma, se ha fragmentado en millones de pantallas pequeñas que ven trozos en vez del todo.

¿El último año en televisión abierta?

Y aquí viene la parte que, para mí, resulta más significativa de todo esto.

Según diversas fuentes, esta podría ser la última edición de los Emmy emitida en televisión tradicional. La Academia de Televisión está negociando con Amazon Prime Video, lo que supondría el fin de 31 años de rotación entre NBC, CBS, Fox y ABC.

Es un salto histórico. Y no es solo logístico. Es simbólico.

Mover los Emmy a una plataforma de streaming cambia la naturaleza del ritual. Ya no habrá un canal al que todos puedan acceder. Habrá una suscripción, un catálogo, un algoritmo decidiendo qué te sugiere y cuándo. La ceremonia seguirá existiendo, pero el acto colectivo de sintonizar algo al mismo tiempo, ese momento en que una sociedad decide mirarse en el mismo espejo, se fragmentará un poco más.

No puedo evitar pensarlo desde la ciencia ficción, que es mi manera de pensar casi todo. Hay algo profundamente Black Mirror en sustituir el canal común por una experiencia hiperpersonalizada, donde cada cual recibe su versión a medida. Y hay algo de Her en ello: la promesa de una tecnología que se adapta perfectamente a ti puede acabar dejándote, paradójicamente, más solo. Recuerdo que Her me tuvo pensando días enteros precisamente por eso: la hiperpersonalización parece un regalo, pero nos aísla en burbujas cada vez más estrechas.

Me pasa incluso a nivel personal. Hace años que dejé de ver galas en directo; las descubro después, troceadas, cuando el algoritmo decide que me interesan. Y confieso cierta melancolía. No porque la televisión tradicional sea sagrada, sino porque algo en nosotros necesita esos puntos de encuentro. Esos momentos en que todos, aunque sea por unas horas, vemos lo mismo.

En Arrival —película que pausé más de una vez para apuntar frases— la gran idea es que un lenguaje compartido cambia la forma en que pensamos y percibimos el tiempo. Los rituales colectivos son un poco eso: un idioma común. Y me pregunto qué le ocurre a una sociedad cuando cada uno empieza a hablar el suyo propio.

Los números de los Emmy 2026 son, en el fondo, un síntoma. No de fracaso, sino de transformación. La pregunta no es cuánta gente vio la gala este año, sino cómo vamos a construir cultura compartida cuando cada uno la consuma a su ritmo, en su pantalla, en su momento.

No tengo la respuesta. Pero me parece la pregunta más interesante de todas las que plantea este titular.

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