• Netflix ha recibido 2.800 millones de dólares como indemnización tras retirarse de la puja por Warner Bros. Discovery, demostrando que a veces no comprar es el mejor negocio.
• La decisión de no igualar la oferta de 111.000 millones de Paramount Skydance muestra una disciplina financiera que muchos en Hollywood deberían estudiar.
• Este movimiento estratégico de Netflix podría marcar un punto de inflexión en cómo las grandes plataformas abordan las megafusiones en la era del streaming.
Netflix acaba de protagonizar una de esas jugadas que solo se entienden cuando miras los números con calma. La compañía ha recibido 2.800 millones de dólares por retirarse de la puja por Warner Bros. Discovery. Casi tres mil millones por decir «no, gracias». En un sector donde el ego y las ansias de expansión suelen nublar el juicio, esta decisión es un caso de estudio sobre disciplina financiera.
La puja que cambió de precio
Netflix llevaba semanas negociando la compra de Warner Bros. Discovery por 83.000 millones de dólares. Una cifra considerable, pero que tenía sentido estratégico: uno de los estudios más legendarios de Hollywood, un catálogo envidiable y HBO Max incluido.
El 24 de febrero, Paramount Skydance presentó una oferta de 111.000 millones de dólares por el paquete completo de WBD. Una diferencia de 28.000 millones que cambió completamente la ecuación. El consejo de administración de Warner Bros. Discovery declaró la oferta de Paramount como «propuesta superior», activando la cláusula que daba a Netflix cuatro días para igualar o mejorar la oferta.
La decisión más rápida de la historia
Ted Sarandos y Greg Peters, los co-CEOs de Netflix, necesitaron menos de dos horas para decidir. El jueves por la tarde ya habían comunicado su respuesta: no.
Su declaración conjunta fue un ejercicio de claridad: «La transacción que negociamos habría creado valor para los accionistas con un camino claro hacia la aprobación regulatoria. Sin embargo, siempre hemos sido disciplinados, y al precio requerido para igualar la última oferta de Paramount Skydance, el acuerdo ya no es financieramente atractivo».
Esta frase resume perfectamente lo que debería ser la filosofía de cualquier empresa: no se trata de ganar todas las batallas, sino de elegir cuáles merece la pena pelear.
Los números que explican todo
Pongamos esto en perspectiva. Netflix ha recibido 2.800 millones de dólares por no hacer nada. Técnicamente, por haber negociado un acuerdo que incluía esta cláusula de indemnización, lo cual demuestra que sus abogados saben muy bien lo que hacen.
Pero lo realmente fascinante es el análisis coste-beneficio. Pagar 28.000 millones más significaba asumir no solo un precio inflado, sino también todos los desafíos de integrar un gigante mediático tradicional en una plataforma de streaming pura. Para contextualizar: esos 28.000 millones adicionales representan aproximadamente tres años del presupuesto completo de contenidos de Netflix.
Esos canales de cable lineales que Paramount estaba dispuesta a comprar son activos en declive. Generan caja ahora, pero su futuro es incierto. Netflix, que ha construido su imperio precisamente huyendo del modelo tradicional de televisión, habría tenido que gestionar un negocio que va en dirección contraria a su ADN.
Una lección de estrategia corporativa
Este movimiento es un caso de estudio perfecto sobre disciplina financiera en la era del streaming. Mientras otras compañías se han lanzado a fusiones desesperadas para competir en tamaño, Netflix ha demostrado que el tamaño no lo es todo.
La compañía ya tiene más de 280 millones de suscriptores en todo el mundo y genera beneficios consistentes. Comparemos: Disney pagó 71.000 millones por Fox en 2019 y todavía está digiriendo esa adquisición. Amazon desembolsó 8.500 millones por MGM en 2022. En este contexto, la decisión de Netflix de no pagar 111.000 millones por WBD cobra aún más sentido.
Lo que estamos presenciando es un cambio de paradigma en la industria. Después de años de consolidación frenética y crecimiento a cualquier precio, las plataformas están volviendo a la rentabilidad y la disciplina financiera. Netflix, que fue pionera en el streaming, vuelve a marcar el camino mostrando que saber cuándo retirarse es tan importante como saber cuándo apostar.
Mientras Paramount Skydance se prepara para digerir Warner Bros. Discovery y todos los desafíos que eso conlleva, Netflix se sienta cómodamente con 2.800 millones extra en el banco y sin los problemas de una megafusión. A veces, el mejor negocio es el que no haces. Y en este caso, Netflix acaba de demostrarlo de forma magistral.

