Gremlins 3: Jenna Ortega se une al regreso de la saga en 2027

Gremlins 3 llegará a los cines en noviembre de 2027 con Chris Columbus como director y Steven Spielberg como productor. Jenna Ortega es la principal candidata para el nuevo papel principal en la continuación de la saga.

✍🏻 Por Alex Reyna

abril 8, 2026

• Jenna Ortega está siendo considerada para protagonizar Gremlins 3, que llegará a los cines en noviembre de 2027 con Chris Columbus dirigiendo y Steven Spielberg como productor ejecutivo.

• Esta continuación representa una oportunidad para explorar cómo las reglas que nos protegen —y las que rompemos— siguen definiendo nuestras consecuencias en un mundo donde constantemente ignoramos advertencias que no comprendemos del todo.

• El regreso de Gremlins al cine, no al streaming, es un recordatorio de que algunas historias necesitan el ritual compartido de la sala oscura para funcionar.

Hay algo profundamente humano en la idea de que las cosas pequeñas, adorables e inocentes pueden transformarse en caos absoluto si no respetamos ciertas reglas.

Gremlins nunca fue solo una película de monstruos navideños. Era una parábola sobre la responsabilidad, sobre cómo nuestras acciones —por descuido, por curiosidad, por simple ignorancia— pueden desatar fuerzas que no controlamos.

Y ahora, más de cuarenta años después, vuelve.

El Peso de las Reglas Rotas

Warner Bros. confirmó el proyecto el año pasado: 19 de noviembre de 2027. Después de años de rumores y borradores descartados, Gremlins 3 es real. Y no será una serie de streaming ni un experimento de bajo presupuesto. Será un estreno teatral, con toda la pompa que eso implica.

Chris Columbus regresa como director. Columbus escribió el guion original en 1984, esa mezcla perfecta de terror, comedia y sátira social que Joe Dante convirtió en un clásico instantáneo.

Ahora vuelve con Steven Spielberg como productor ejecutivo.

Según Columbus, este proyecto le llena de «inspiración y pasión», y habla de llevar la historia a «una nueva generación». No es solo marketing. Hay algo genuino en querer transmitir esa experiencia colectiva del cine, especialmente en una era donde todo se consume en fragmentos, en pantallas pequeñas, sin el ritual compartido de la sala oscura.

Jenna Ortega ha recibido la oferta para el papel principal. Los rumores sugieren que interpretaría a la hija —posiblemente adoptada— de Billy y Kate, los protagonistas originales. Es una jugada inteligente: no borra el pasado, lo integra.

Ortega no es ajena a la franquicia. Ha expresado públicamente su amor por Gremlins desde la infancia, llegando incluso a lanzar un mensaje directo: «Me encantaría… ¿Gremlins 3? ¿4? Llamadme».

Esa conexión emocional importa.

Metáforas que No Envejecen

Las tres reglas —no mojarlos, no exponerlos a luz brillante, no alimentarlos después de medianoche— se convirtieron en parte del imaginario colectivo. Pero eran más que mecánicas de trama.

Eran metáforas sobre el cuidado, sobre la atención, sobre las consecuencias de ignorar advertencias.

Me recuerdan a las Leyes de la Robótica de Asimov: sistemas de protección que solo funcionan si los respetamos, que se vuelven inútiles en el momento en que decidimos que no aplican a nosotros. En Gremlins, como en Yo, Robot, el problema nunca es la tecnología o la criatura. Es nuestra arrogancia al pensar que podemos saltarnos las reglas sin consecuencias.

En un mundo donde constantemente rompemos reglas que no entendemos del todo —algoritmos que no sabemos cómo funcionan, inteligencia artificial que desplegamos sin comprender sus límites, ecosistemas digitales que manipulamos sin pensar en el efecto dominó— Gremlins tiene más relevancia que nunca.

La película original funcionaba porque hablaba de su tiempo. El consumismo desenfrenado, la tecnología que no entendemos del todo, las consecuencias de nuestras acciones. Esos temas no han desaparecido. Si acaso, se han intensificado.

La pregunta es: ¿qué tiene que decirnos Gremlins en 2027?

Lo Que Realmente Está en Juego

El guion está en manos de Zach Lipovsky y Adam B. Stein, conocidos por Final Destination: Bloodlines. Es una combinación interesante: Columbus aporta la nostalgia y el conocimiento profundo del universo, mientras que Lipovsky y Stein traen una sensibilidad más contemporánea del terror.

Warner Bros. está apostando fuerte por esto. No es un experimento. Es un evento.

Pero más allá del casting y el equipo creativo, lo interesante es la pregunta central: ¿por qué ahora?

La original Gremlins (1984) recaudó 151 millones de dólares en Estados Unidos con un presupuesto de apenas 11 millones. Fue un fenómeno cultural. Pero su éxito no fue solo comercial. Era una crítica disfrazada de entretenimiento: al consumismo navideño, a la irresponsabilidad, a la ingenuidad estadounidense de los ochenta.

La secuela de 1990, Gremlins 2: The New Batch, llevó esa sátira al extremo, convirtiéndose en una película más extraña, más autoconsciente. Menos exitosa comercialmente pero con un culto devoto.

Esta tercera entrega tiene la oportunidad de hacer algo que pocas secuelas tardías logran: no solo recordarnos por qué amamos el original, sino mostrarnos por qué todavía importa.

No sabemos aún si Zach Galligan y Phoebe Cates regresarán. No sabemos exactamente qué papel jugará Gizmo. Pero sabemos que esta película tiene la oportunidad de explorar algo urgente: qué pasa cuando una nueva generación hereda las reglas de la anterior, y decide si respetarlas o romperlas.


Hay algo reconfortante en saber que Gremlins volverá a las salas de cine. No a una plataforma, no como contenido de fondo, sino como una experiencia compartida.

En una época donde todo se siente fragmentado, donde las franquicias se reciclan sin alma, este proyecto parece tener intención.

Columbus conoce este universo desde dentro. Ortega trae autenticidad y talento. Y la pregunta central —¿qué pasa cuando rompemos las reglas?— sigue siendo urgente.

Quizá Gremlins 3 no cambie el cine. Pero si logra capturar aunque sea una fracción de lo que hizo el original —esa mezcla de diversión, terror y reflexión— habrá valido la espera.

Porque al final, las mejores historias no son las que nos entretienen y se olvidan. Son las que nos hacen pensar, aunque sea por un momento, en las reglas que seguimos y las que decidimos romper. Y en un mundo donde cada día ignoramos advertencias sobre tecnologías que no comprendemos, sobre sistemas que desplegamos sin entender, esa lección nunca ha sido más necesaria.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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