- La edición Encore de Avengers: Endgame vuelve a los cines el 25 de septiembre con solo 4 minutos nuevos, pasando de los 181 minutos originales a 185 en salas Infinity Vision e IMAX.
- El metraje añadido incluiría una escena de Steve Rogers y Ant-Man en el funeral de Tony Stark, más una secuencia inédita de Loki ligada a la TVA, aunque Marvel no ha aclarado si se rodó para el Encore o procede del set de Avengers: Doomsday.
- Mi veredicto: cuatro minutos no van a reinventar una película que ya me sé de memoria, pero si sirven de puente real hacia Doomsday, hay motivos de sobra para volver a la butaca (con pañuelos).
Hay películas que uno ve y ya está. Y luego hay películas que te cambian algo por dentro sin que del todo te des cuenta. Avengers: Endgame es de las segundas. Recuerdo perfectamente dónde estaba cuando la vi por primera vez en el cine, y también recuerdo que cuando Portales apareció en pantalla y el público empezó a aplaudir, yo estaba llorando como si me fuera algo en ello. No me avergüenza nada.
Ahora Marvel nos da la excusa perfecta para repetir esa experiencia, y aunque el escepticismo también forma parte de mi relación con el MCU, hay algo en esta noticia que me ha despertado una curiosidad que llevaba tiempo dormida. ¿Cuánto pueden cambiar cuatro minutos una película de tres horas? ¿Y por qué ahora?
Marvel Studios ha confirmado que Avengers: Endgame vuelve a los cines el 25 de septiembre en una edición especial llamada Encore. La versión incluirá una introducción personalizada, metraje adicional y un epílogo exclusivo para las salas Infinity Vision e IMAX.
Hasta aquí, todo suena fenomenal. Pero entonces llega el dato que enfría un poco el entusiasmo: la duración del corte Encore es de 185 minutos, frente a los 181 minutos de la versión original. Es decir, cuatro minutos más.
Cuatro minutos. En una película que ya dura casi tres horas.
Seamos honestos: no estamos ante una versión extendida al uso. No es el director’s cut que algunos llevamos años pidiendo. Cuatro minutos es, básicamente, una escena. Quizá dos, si son cortas.
Entonces, ¿qué podemos esperar de esas nuevas secuencias?
Según lo que se ha filtrado hasta ahora, el contenido adicional incluiría una escena con Steve Rogers en el funeral de Tony Stark, en la que el Capitán América hablaría con Ant-Man sobre viajes en el tiempo. Eso es mucho lore comprimido en poco metraje, y la verdad es que me genera curiosidad genuina. La relación entre Steve y Scott Lang siempre ha estado un poco en segundo plano, y cualquier cosa que profundice en el impacto emocional de la muerte de Stark me parece bienvenida.

La otra incorporación esperada es una secuencia inédita de Loki vinculada a la TVA —la Autoridad de Variación Temporal—, ese organismo que en teoría vigila que la línea temporal «sagrada» no se ramifique, y que en su serie de Disney+ acabó patas arriba. Conviene recordar que la TVA nació en los cómics allá por 1986, de la mano de Walt Simonson, como una burocracia infinita encargada de podar realidades enteras. Que Loki termine trabajando entre bambalinas del tiempo, después de haber sido el villano que quería sentarse en un trono, es de las evoluciones de personaje más bonitas que ha firmado Marvel en años. Y me alegra que no hayan enterrado ese hilo tras la serie.
Ahora bien, aquí viene la pregunta que nadie ha respondido todavía: ¿de dónde viene este material?
Hay dos opciones. O fue grabado específicamente para esta edición Encore, o proviene del rodaje de Avengers: Doomsday, que llegará en diciembre. Marvel no ha dicho nada al respecto, y eso, en sí mismo, ya invita a especular.
Voy a mojarme, pero dejando claro que es una hipótesis mía y no un dato confirmado: si fuera material inédito rodado hace años y guardado en un cajón, sospecho que lo habrían anunciado como tal, porque vende. El silencio me hace pensar —insisto, es solo mi lectura— que podría tratarse de un avance velado de lo que viene, empaquetado en nostalgia.
Y si eso es lo que es, tiene todo el sentido estratégico. Doomsday necesita volver a despertar el hype del gran evento colectivo, sobre todo con un villano del calibre de Victor von Doom, que en las viñetas es mucho más que un tirano con capa: es tragedia, orgullo y magia a partes iguales. ¿Qué mejor forma de calentar motores que recordarle al público lo que sintió en 2019 y, de paso, plantar una semilla para lo que viene?
Lo que está claro es que cuatro minutos no van a transformar la película. No hace falta que lo hagan. Endgame ya es una obra completa, con todos sus defectos —sí, también los tiene, y algún día escribo sobre eso— y toda su épica. Lo que sí pueden hacer esos cuatro minutos es funcionar como puente narrativo hacia Doomsday, y eso, bien ejecutado, puede ser más valioso que cualquier escena eliminada.
Voy a ser sincera: volvería al cine a ver Endgame aunque no añadieran ni un segundo. Hay algo en ver esa película con una sala llena que no se puede replicar en casa. Cuando el público reacciona junto, cuando alguien al lado tuyo suelta un «¡venga!» al ver aparecer a todos los héroes, la película se convierte en otra cosa. En una experiencia compartida.
Y si encima esos cuatro minutos resultan ser material de Doomsday que nos deja con ganas de más, Marvel habrá hecho exactamente lo que sabe hacer: recordarnos por qué seguimos aquí, crítica incluida. Así que sí, el 25 de septiembre nos vemos en el cine. Con los pañuelos preparados, por si acaso.

