• DC ficha a Christina Hodson para escribir «The Brave and the Bold», la película de Batman y Robin con Damian Wayne en el universo de James Gunn.
• Hodson escribió «Aves de Presa» y «The Flash», así que mi confianza no está exactamente por las nubes.
• Mientras tanto, Warner sigue con dos Batman simultáneos porque aparentemente la coherencia narrativa ya no importa.
Voy a ser claro: tener dos Batman funcionando a la vez es una locura. Pero no la locura visionaria de cuando Snyder construía un universo con peso y consecuencias reales. Esta es la locura del estudio que no sabe qué coño hacer con sus propiedades.
Por un lado, Matt Reeves con su Batman de Pattinson viviendo en su burbuja noir. Por otro, James Gunn levantando un universo desde cero después de que Warner dinamitara todo lo anterior. ¿Y ahora qué? Pues que nos traen a Damian Wayne. El hijo de Batman. El Robin que nunca vimos cuando realmente importaba.
Porque seamos sinceros: cuando Snyder estaba al mando, teníamos pistas de un Robin muerto, del traje vandalizado por el Joker, de un Batman roto que arrastraba ese trauma. Eso era narrativa visual pura. Pero Warner prefirió cortar por lo sano, reiniciar, y ahora Gunn nos dice «tranquilos, que yo os traigo a Damian Wayne». Perdonadme si no me pongo a dar saltos de alegría.
Christina Hodson: currículum irregular
Christina Hodson llega con un historial que, siendo generosos, es irregular. Escribió «Aves de Presa», que tenía momentos divertidos pero se quedó a medio gas. También firmó «The Flash», una película que prometía ser el gran evento multiversal y acabó siendo un desastre de CGI.
No digo que no tenga talento. Pero escribir a Damian Wayne no es moco de pavo.
Este personaje es complejo: hijo biológico de Bruce Wayne y Talia al Ghul, criado por la Liga de Asesinos, arrogante, violento, pero con un código moral heredado de su padre. Es un Robin que no pide permiso, que cuestiona todo, que tiene ese filo peligroso.
Si lo conviertes en un niño graciosillo con one-liners, habrás perdido la esencia del personaje. Y francamente, después de ver cómo DC ha tratado a sus personajes en los últimos años, mi confianza está bajo mínimos.
El universo de Gunn: todo humo
«The Brave and the Bold» formaba parte del anuncio inicial de Gunn cuando presentó su slate de diez proyectos. Diez. ¿Y qué tenemos hasta ahora? «Superman» y «Creature Commandos». Dos. El resto está en desarrollo, en pre-producción, o directamente en el limbo.
Andy Muschietti, el director de «The Flash», estuvo vinculado al proyecto. Ahora su participación depende de «timing y disponibilidad», que es la forma elegante de decir «no sabemos si va a dirigir esto o no».
Sin fecha de estreno. Sin reparto confirmado. Sin saber siquiera en qué punto está el guion. Es todo humo.
Mientras tanto, Matt Reeves tiene «The Batman – Part II» programada para octubre de 2027. Esa sí tiene fecha. Esa sí tiene continuidad. Porque Reeves está haciendo su trilogía en su universo aparte, sin interferencias. Y mira, puede que su Batman no sea mi favorito, pero al menos tiene un plan claro.
Dos Batman, cero coherencia
Warner está intentando tener dos franquicias de Batman al mismo tiempo. Una con Pattinson en su universo detectivesco. Otra con un Batman nuevo (sin casting todavía) en el universo de Gunn, con Damian Wayne como Robin.
¿Y se supone que el público general va a entender que son dos cosas distintas? ¿Que no están conectadas?
Esto no es como cuando teníamos el Snyderverso construyéndose con una visión unificada. Aquí cada uno va a su bola. Y vale, entiendo que después del desastre de «Liga de la Justicia» Warner entrara en pánico. Pero la solución no es hacer borrón y cuenta nueva cada tres años. La solución es tener una puta visión y mantenerla.
Snyder tenía esa visión. Oscura, épica, mitológica. Con peso. Con una narrativa visual que te golpeaba en la cara. Era cine de autor dentro del blockbuster. Y Warner lo tiró por la borda.
El potencial de Damian Wayne
Si hay algo positivo en todo esto, es que Damian Wayne tiene potencial cinematográfico brutal.
La relación entre Bruce y su hijo es compleja, llena de tensión. Damian no es Dick Grayson, el Robin acróbata y optimista. Ni Jason Todd, el Robin rebelde. Damian es otra cosa: violencia contenida, legado oscuro, la prueba viviente de que Batman no puede escapar de su pasado.
Verlo en pantalla, si se hace bien, podría ser espectacular. Batman intentando enseñar contención a un niño entrenado para matar. Damian cuestionando los métodos de su padre. La sombra de Ra’s al Ghul siempre presente.
Pero todo depende de la ejecución. Y ahí es donde entran mis dudas. Porque DC lleva años demostrando que puede tener grandes ideas sobre el papel y luego cagarla en la ejecución.
Quiero creer que «The Brave and the Bold» va a ser algo especial. Que Hodson va a escribir un guion que haga justicia a Damian Wayne. Que Gunn realmente tiene un plan maestro.
Pero después de ver cómo Warner dinamitó el Snyderverso cuando estaba construyendo algo único, mi fe está bajo mínimos. Dos Batman simultáneos, un universo sin terminar de arrancar, proyectos que no avanzan… Es difícil emocionarse. Ahí estaremos cuando llegue el momento, con esperanza pero con el escepticismo bien afilado. Porque con Warner al mando, nunca sabes si vas a ver algo épico o el siguiente desastre.

