Baldur’s Gate Es La Señal De Que The Last of Us Se Acaba

La apuesta por Baldur’s Gate y el desgaste de la segunda temporada apuntan a un final contenido, poético y definitivo para The Last of Us en televisión.

✍🏻 Por Alex Reyna

febrero 12, 2026

• HBO ha dado luz verde a una serie de Baldur’s Gate con Craig Mazin al frente, lo que prácticamente confirma que The Last of Us terminará en su tercera temporada.

• La segunda temporada de The Last of Us experimentó una caída en audiencia y críticas mixtas, similar a la recepción dividida del segundo videojuego.

• Condensar la historia en una tercera temporada más larga podría ser la mejor decisión creativa, permitiendo explorar personajes con la profundidad que caracterizó los mejores momentos de la serie.

A veces, las decisiones más reveladoras no se anuncian con bombos y platillos. Se filtran entre líneas, en movimientos corporativos que parecen rutinarios pero que, si los miras con atención, cuentan una historia completa.

HBO acaba de confirmar que Craig Mazin desarrollará una adaptación televisiva de Baldur’s Gate. Ese simple anuncio dice más sobre el futuro de The Last of Us que cualquier comunicado oficial.

Es como ver las piezas de un tablero de ajedrez moverse hacia un jaque mate inevitable. O como esos momentos en Blade Runner 2049 donde entiendes el giro narrativo tres escenas antes de que ocurra, no porque sea predecible, sino porque la lógica interna del universo te ha preparado para ello.

El peso de las expectativas

The Last of Us llegó a nuestras pantallas como una promesa cumplida. Por fin, una adaptación de videojuego que entendía que el medio no es el mensaje, sino el vehículo.

La primera temporada no solo capturó la esencia del juego de Naughty Dog; la expandió, la humanizó, le dio espacio para respirar. Episodios como el de Bill y Frank demostraron que podías tomar un fragmento del material original y convertirlo en algo que trascendía ambos medios.

Pero la segunda temporada enfrentó el mismo dilema que su contraparte digital: ¿cómo continúas una historia que muchos consideraban perfecta en su conclusión?

Recuerdo cuando terminé The Last of Us Part II en 2020, y me quedé mirando los créditos durante veinte minutos. No porque me gustara o disgustara, sino porque necesitaba procesar qué acababa de experimentar. La serie televisiva provocó algo similar: siete episodios que exploraron territorios más oscuros, más incómodos, con una Abby que pedía empatía en un mundo que ya había elegido bando.

Me recordó a la estructura moral de Blade Runner 2049: ¿podemos empatizar con quien técnicamente es el antagonista? ¿Quién decide quién merece redención?

Las cifras de audiencia cayeron. Las críticas se volvieron más tibias. No es que la calidad desapareciera, sino que la historia misma plantea preguntas que no todos quieren responder.

El nuevo horizonte de Mazin

Y ahora llega Baldur’s Gate. No como competencia, sino como relevo.

El universo de Dungeons & Dragons que Larian Studios convirtió en una obra maestra interactiva ofrece exactamente lo que un creador como Mazin necesita: complejidad moral, decisiones imposibles, personajes que existen en tonos de gris.

Es territorio familiar para quien nos dio Chernobyl, esa disección brutal de cómo los sistemas fallan y las personas intentan mantener su humanidad en el colapso. Hay algo de Dune en esa premisa: individuos atrapados en estructuras más grandes que ellos, intentando encontrar agencia en un universo que parece diseñado para negarla.

Pero aquí está el detalle que no podemos ignorar: Larian no participará en la adaptación. Eso significa que Mazin carga con la responsabilidad completa de honrar no solo el juego, sino décadas de lore de Forgotten Realms.

Es un proyecto que demandará años de desarrollo, escritura meticulosa, construcción de mundo desde cero. No hay forma de que pueda hacer eso y mantener The Last of Us con el nivel de atención que requiere.

Las señales estaban ahí

Incluso antes de este anuncio, los indicios apuntaban hacia un final.

Casey Bloys, el jefe de HBO, ya había dejado caer con su característica ambigüedad corporativa: «Ciertamente parece que sí», cuando le preguntaron si la tercera temporada sería la última. En el lenguaje de los ejecutivos televisivos, eso es prácticamente una confirmación.

La tercera temporada ya está en desarrollo, con el rodaje programado para comenzar pronto. Y quizás, solo quizás, terminar aquí sea la decisión correcta.

La virtud de saber cuándo parar

Hay algo que admiro en las historias que conocen su final. Que no se estiran hasta convertirse en parodias de sí mismas, que no sacrifican coherencia narrativa en el altar de los ingresos por publicidad.

The Last of Us tiene la oportunidad de hacer algo que pocas series logran: terminar en sus propios términos.

Condensar la historia de Abby, expandir la tercera temporada, darle espacio para esos momentos de humanidad que hicieron brillar la primera temporada. Flashbacks, historias de personajes secundarios, esos silencios que dicen más que el diálogo. Y cerrar con el arco de Santa Bárbara sin estirarlo innecesariamente.

Eso es narrativa inteligente.

Pienso en Her, en cómo Spike Jonze supo exactamente cuándo terminar esa historia. No cuando el público quería más, sino cuando la historia había dicho todo lo que necesitaba decir. Hay dignidad en eso.

Porque al final, The Last of Us siempre fue sobre saber cuándo soltar. Cuándo dejar ir la venganza, cuándo aceptar que algunas historias no tienen finales felices pero sí conclusiones honestas.

Sería poético que la serie misma aplicara esa lección.


Mazin se embarca ahora hacia Faerûn, ese mundo de magia y dragones que, en el fondo, habla de las mismas cosas que The Last of Us: elecciones imposibles, moralidad relativa, la pregunta eterna de qué significa ser bueno en un mundo que no lo es.

Es un viaje que merece su atención completa.

Y nosotros nos quedamos con tres temporadas de una de las mejores adaptaciones de videojuegos jamás realizadas. No es poco.

En una industria obsesionada con exprimir franquicias hasta la última gota, hay dignidad en retirarse mientras todavía tienes algo que decir. The Last of Us nos enseñó que sobrevivir no siempre significa continuar indefinidamente.

A veces, significa saber cuándo ha llegado el momento de que la historia termine.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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