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La secuela de Once Upon a Time in Hollywood ya tiene título oficial, The Further Mis-Adventures of Cliff Booth, con guion de Quentin Tarantino y dirección de David Fincher.
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Brad Pitt regresa como Cliff Booth en una historia ambientada en el Los Ángeles de 1977, con estreno en cines el 25 de noviembre de 2026 y llegada a Netflix el 23 de diciembre del mismo año.
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Tarantino renuncia a dirigir por su autoimpuesta regla de no rodar más de diez largometrajes, de los que ya lleva nueve.
• Opinión de Álex: lo fascinante no es el relevo en sí, sino la colisión de dos maneras opuestas de entender el control. Tarantino escribe desde el caos gozoso; Fincher filma desde la precisión quirúrgica. Ver un texto pensado para el desborde pasar por el filtro de la frialdad más obsesiva del cine actual es, en sí mismo, un experimento sobre qué queda de un autor cuando otro toma sus palabras.
Hay algo profundamente curioso en la idea de que Hollywood, esa máquina de mitologías que lleva un siglo reinventándose, siga siendo capaz de sorprendernos con sus propias historias internas. No solo las que ocurren en la pantalla, sino las que se tejen detrás de ella: quién firma, quién dirige, quién decide parar.
Once Upon a Time in Hollywood fue, en cierto modo, una película sobre el poder de los mitos y sobre lo que ocurre cuando esa fantasía colectiva empieza a resquebrajarse. Su secuela llega envuelta en una paradoja igual de interesante.
Porque esta vez el mito es Tarantino mismo. Un director que se impuso una regla que dice más sobre su visión del arte que cualquier declaración pública: solo rodaría diez películas. Un número redondo, casi litúrgico, que convierte cada proyecto en algo sagrado.
Y ahora, a un solo paso del límite, entrega las llaves de su propio universo a otra persona. La pregunta no es solo quién va a dirigir esto. La pregunta es qué significa que un autor ceda su historia a otra voz.
Un título con intención
La secuela se llama The Further Mis-Adventures of Cliff Booth. Así, con guion en medio: mis-adventures. No es un error tipográfico. Es una decisión.
Cuando alguien señaló que la grafía era inusual, la respuesta fue directa: «Sí, con el guion en el medio de misadventures.» Tiene toda la lógica del mundo viniendo de quien un día tituló una película Inglourious Basterds con dos faltas de ortografía deliberadas.
El lenguaje, para Tarantino, es también un gesto de estilo. El título ya dice algo sobre Cliff Booth: no es un héroe. Es un tipo que vive al margen, entre sombras y decisiones cuestionables. Esas mis-adventures con guion sugieren algo fragmentado, ambiguo. Una vida que no encaja limpiamente en ninguna categoría.
El relevo: Fincher toma el volante

El guion es de Tarantino. La dirección será de David Fincher. Fue Brad Pitt —que vuelve a ponerse en la piel de Cliff Booth— quien le llevó el texto. Y Fincher aceptó. Eso solo ya merece un momento de pausa.
Estamos hablando de dos autores con temperamentos casi opuestos. Tarantino construye mundos desde la cultura pop, el diálogo desbordante y la violencia como lenguaje. Fincher trabaja desde la frialdad, el control absoluto de cada plano, la oscuridad convertida en atmósfera.
El director de Seven y Fight Club no es alguien que se deje llevar por el caos. Al contrario: lo domina, lo ordena, lo convierte en algo casi clínico.
¿Qué ocurre cuando la escritura de uno se pone en manos del otro? Puede ser una tensión creativa extraordinaria. O puede que algo se pierda por el camino. Es difícil saberlo antes de verlo. Pero es imposible no pensarlo.
1977: un Hollywood diferente
La historia se ambienta en 1977, dos años después de donde terminaba la primera película. Un Hollywood diferente, según los materiales oficiales ya publicados.
1977 es el año de Star Wars. Y aquí me cuesta ser objetivo: es la película que me enseñó que el cine podía construir mundos enteros con reglas propias. Pero también es el año en que la industria cambió para siempre. El momento en que el blockbuster empezó a definir lo que el cine debía ser: más grande, más ruidoso y, en muchos sentidos, menos interesado en sus propias sombras.
Ese detalle me parece lo más revelador del proyecto. Porque el cambio que arranca en 1977 no terminó nunca: es el mismo impulso que hoy nos entrega esta película primero en salas y semanas después en Netflix, a un clic. Cliff Booth es un hombre analógico atrapado en el umbral de la era en la que las historias empezarían a fabricarse para ser consumidas a gran escala.
Que un personaje del Hollywood viejo, crepuscular, navegue justo ese punto de inflexión tiene un potencial narrativo enorme. ¿Cómo sobrevive alguien como él en un mundo que empieza a acelerarse sin mirar atrás? La pregunta, en el fondo, también va sobre nosotros y sobre cómo hemos aprendido a mirar.
El reparto y las fechas
Al reparto se suman nombres como Elizabeth Debicki, Scott Caan, Carla Gugino, Yahya Abdul-Mateen II y Peter Weller, entre otros.
Netflix distribuirá la película. Primero en cines, el 25 de noviembre de 2026. Después en la plataforma, el 23 de diciembre del mismo año.
El primer material visual ya está disponible: unas gafas de sol haciendo las veces de las «o» en el título, Cliff conduciendo por Los Ángeles de noche. Una imagen que, en su sencillez, captura algo de lo que fue la primera película: un hombre, una ciudad y el peso invisible de todo lo que no se dice.
Hay algo casi poético en que una película sobre el ocaso de una época en Hollywood sea la que ahora protagoniza uno de sus momentos más singulares: un autor que se detiene un paso antes del final y pasa el testigo a otro con una visión del mundo completamente distinta.
No es solo una decisión de producción. Es una declaración sobre la autoría, sobre los límites que nos imponemos y sobre lo que ocurre cuando alguien más toma el relevo de tu historia.
No sé si The Further Mis-Adventures of Cliff Booth estará a la altura de lo que prometió Once Upon a Time in Hollywood. Pero sí sé que la forma en que ha llegado a existir —el guion, el relevo, el título con guion, la elección de 1977— ya es, en sí misma, una historia digna de contarse. Y eso, al menos, es un buen comienzo.

