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La serie de Booster Gold, la comedia de superhéroes que preparaba David Jenkins para el nuevo DCU de Gunn y Safran, ha sido cancelada oficialmente tras dos años de desarrollo, y su creador lo confirmó con un escueto mensaje en Threads mientras DC Studios respondía con silencio a Variety.
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💬 Opinión: Warner lleva años perfeccionando el mismo truco —enterrar lo que podría ser grande antes de que respire. Primero el Snyderverso, ahora esto. Da la sensación de que no aprenden. O peor: de que no quieren.
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ℹ️ En abril de 2024 el propio Gunn juraba que el proyecto seguía vivo y en desarrollo activo. En menos de un año pasó de «en marcha» a cancelado sin una sola explicación pública, mientras el DCU sigue tirando de Clayface, Peacemaker o The Batman: Part II.
Hay patrones que se repiten tanto que ya ni sorprenden. Warner Bros. y DC llevan años prometiendo universos, anunciando proyectos con nombres de peso y después, en silencio, haciéndolos desaparecer sin dar demasiadas explicaciones. Uno pensaría que en algún momento alguien en esa sala de reuniones levanta la mano y dice «oye, quizás deberíamos ser más cuidadosos antes de comprometer algo en público». Pero no. La rueda sigue girando igual que siempre.
Y esta vez le ha tocado a Booster Gold. Una serie que llevaba en desarrollo desde 2023, con un showrunner de talento demostrado al frente, y que prometía ser algo genuinamente distinto dentro del cada vez más saturado catálogo de superhéroes en pantalla. Hasta hace poco todo apuntaba a que iba bien. Y de repente, nada. Un post de cuatro palabras en Threads y a otra cosa.
El encargado de confirmarlo fue David Jenkins, el creador de Our Flag Means Death —esa rarísima y entrañable serie de piratas que consiguió lo que muy pocas logran: emocionar y hacer reír a partes iguales con una historia llena de corazón—. Su mensaje fue tan escueto como demoledor:
«Mi Booster Gold no va a seguir adelante.»
Punto. Ni un lamento, ni un porqué. La clase de despedida que uno escribe cuando ya sabe que discutir no sirve de nada. Y duele precisamente por eso, porque suena a resignación de alguien que hizo bien su trabajo y aun así se quedó fuera.
DC Studios, por su parte, no dijo esta boca es mía. Cuando Variety les pidió una declaración, el silencio fue la única respuesta. Eso, en el mundo de la comunicación corporativa, dice más que cualquier nota de prensa.
El proyecto se había anunciado en enero de 2023 como una de las grandes apuestas de Gunn y Safran para el nuevo universo DC. Y todavía en abril de 2024, el propio Gunn aseguraba en público que la cosa seguía viva y en desarrollo activo. De «en marcha» a cancelado en menos de un año. Impresionante, de verdad.
Lo que hace que esto escueza especialmente es el potencial que tenía el personaje. Booster Gold es, en esencia, un tipo del futuro que viaja al pasado armado con tecnología avanzada y un traje reluciente para hacerse famoso fingiendo ser un superhéroe. Un perdedor con ambición desmedida que, sin quererlo, acaba convirtiéndose en algo genuino. Hay algo trágico y cómico a la vez en esa premisa, y eso, bien ejecutado, puede dar lugar a algo muy especial.
Con Jenkins al frente, la serie tenía todo para ser una comedia de superhéroes con corazón de verdad. No el humor de fácil digestión al que Marvel nos tiene acostumbrados, sino algo más irregular, más raro, más personal. El tipo de proyecto que no sigue las reglas del género porque no le hace falta.
Y eso es exactamente lo que hemos perdido.

Mientras tanto, el universo DC sigue intentando sostenerse sobre lo que queda en pie. Clayface apunta a estrenarse en octubre en cines, Peacemaker tendrá segunda temporada con John Cena, The Batman: Part II está programada para 2028, y proyectos como The Brave and the Bold y Sgt. Rock siguen flotando en algún limbo del proceso. Creature Commandos ya aterrizó en 2024 y Lanterns está prevista para agosto. Sobre el papel, un plan. En la práctica, un rompecabezas al que le van faltando piezas cada mes.
Porque el problema no es la lista de estrenos, es lo que revela: un universo que se anuncia entero pero se construye a trozos, y donde cada baja mete un poco más de miedo en el cuerpo. Confianza, lo que se dice confianza, no es que esté sobrando.
Y no es solo cosa de DC. Marvel anda en el mismo modo tijera: Wonder Man se queda sin segunda temporada y Blade lleva tanto tiempo sin materializarse que ya es más leyenda urbana que película. El mercado del superhéroe está en pleno proceso de digestión pesada, y los proyectos que no tienen su silla garantizada en la mesa son los primeros en caer. Booster Gold, con toda su rareza encantadora, no tenía silla. Tenía, como mucho, un taburete.
La pregunta incómoda es si será la última baja del DCU o simplemente la más reciente. Con Supergirl: Woman of Tomorrow sin arrasar precisamente en taquilla, los estudios van a mirar cada proyecto con lupa antes de soltar un solo dólar. Y eso, inevitablemente, deja más heridos en la cuneta.
No voy a fingir que soy el mayor defensor del universo que Gunn y Safran intentan levantar. Mi DCU se quedó congelado en el Knightmare de Batman v Superman, en esa Justice League que nunca llegó a contarse como debía, en esa visión que alguien decidió dinamitar porque le parecía demasiado oscura, demasiado ambiciosa, demasiado honesta con lo que son estos personajes en su esencia.
Y aquí va el matiz que me quema por dentro: lo de Snyder tenía textura. Grano, contraste, cámara lenta usada como recurso poético y no como relleno, una épica que se sentía tallada en piedra. Lo de ahora huele a asepsia, a producto limpiado con lejía para que no ofenda a nadie y, de paso, no emocione a nadie. Cambiaron la catedral por un centro comercial bien iluminado.
Pero incluso dejando todo eso a un lado, la cancelación de Booster Gold duele. Era un proyecto que tenía sentido, que tenía a la persona adecuada al frente, y que merecía al menos la oportunidad de existir.
En cambio, lo que tenemos es silencio. Un «sin comentarios» a Variety y una nota de cuatro palabras en Threads. Warner lleva demasiado tiempo especializándose en esto: en enterrar lo que podría haber sido especial antes de que llegue a serlo. Lo hicieron con el Snyderverso. Lo han hecho ahora con esto. Y mientras sigan así, cada nuevo anuncio llegará con un asterisco invisible que dice: «hasta que lo cancelemos». Al tiempo.

