James Gunn cuela a un villano que DC lleva 40 años evitando

La nueva Supergirl adapta Woman of Tomorrow con cambios notables, incluyendo a Lobo interpretado por Jason Momoa. El final de la película tiende un puente directo hacia el universo más amplio de James Gunn.

✍🏻 Por Mario Ortega

junio 27, 2026
  • La nueva película de Supergirl adapta el cómic Woman of Tomorrow con cambios notables, incluyendo la incorporación de Lobo interpretado por Jason Momoa, personaje ausente en el material original.

  • El final del film actúa como puente narrativo hacia el universo más amplio de James Gunn, introduciendo a Brainiac como villano para la próxima entrega de Superman.

  • Man of Tomorrow, la siguiente película de Superman, tiene previsto su estreno para 2027, y buena parte de su preparación arranca precisamente aquí.

  • Opinión del autor: que Gunn esté utilizando Supergirl como trampolín para introducir a Brainiac me parece una jugada brillante — uno de los villanos más icónicos y desaprovechados del universo Superman merece por fin un debut bien construido, y esto huele exactamente a eso.


Hay algo fascinante en cómo el nuevo DCU está levantando su universo. No a base de golpes de efecto ni de cameos forzados, sino tejiendo hilos narrativos con cierta paciencia. Y la nueva película de Supergirl parece ser una pieza clave en ese tablero que James Gunn lleva tiempo ordenando.

Quien haya seguido de cerca la evolución del cine de DC — desde los días de Donner hasta la era Snyder, pasando por Nolan y los intentos más irregulares de los 2000 — sabe que uno de los grandes retos siempre ha sido conectar historias sin que parezca un catálogo de franquicia. Aquí, con Supergirl, parece que algo está cambiando. Y el final de la película tiene mucho que ver.

Una adaptación que no teme alejarse del cómic

La película está basada en la miniserie Supergirl: Woman of Tomorrow, obra de Tom King y Bilquis Evely que generó auténtico revuelo cuando se publicó. Es un cómic oscuro, poético y profundamente humano — una historia de carretera intergaláctica con mucho más peso emocional del que cabría esperar de un título con «super» en el nombre.

Confieso mi debilidad por ese tebeo. Lo leí casi de una sentada y el arte de Evely, esos paisajes alienígenas bañados en acuarela, se me quedó grabado. Es una de esas obras que demuestran que Supergirl puede sostener relatos adultos sin perder la luz que la define.

Pero el film no es una traslación literal, ni lo pretende ser.

Las adaptaciones que más me interesan son las que entienden la esencia del material original y luego toman sus propias decisiones. Y aquí hay cambios importantes. El más llamativo — y previsiblemente el que más debate va a generar en redes — es la incorporación de Lobo, interpretado por Jason Momoa.

Lobo no aparece en el cómic. Punto. Conviene recordar que el personaje nació en los noventa casi como una parodia del antihéroe edgy y violento de moda, y que con el tiempo se volvió tan popular que terminó tomándose a sí mismo en serio. Es un personaje camaleónico, capaz de funcionar en registros muy distintos.

Su presencia aquí es una decisión puramente cinematográfica, diseñada tanto para anclar el film en el universo compartido de Gunn como para aprovechar el perfil de Momoa, que sabe perfectamente cómo habitar personajes al límite.

¿Funciona ese injerto en una historia tan íntima y de carretera? Esa es la pregunta interesante. Woman of Tomorrow es, en el fondo, un relato sobre el duelo y la venganza. Y Lobo, bien usado, puede ser el contrapunto cínico que tensione la brújula moral de Kara sin robarle el foco. El riesgo está en que su carisma desbordante se coma la melancolía del relato. Ahí, sospecho, se juega buena parte del éxito de la película.

El final como punto de partida

Lo realmente significativo de esta película no es solo lo que cuenta, sino lo que deja preparado.

El desenlace del film conecta directamente con Man of Tomorrow, la próxima entrega de Superman en el universo de Gunn, prevista para 2027. Y lo hace de una forma muy concreta: introduciendo al villano Brainiac.

Si algo me parece un acierto narrativo es esto. Brainiac es uno de esos antagonistas que el cine de Superman lleva décadas postergando. Su mejor versión audiovisual sigue siendo, para mi gusto, la de Superman: The Animated Series de Bruce Timm, donde se le dio una frialdad y una lógica perversa difíciles de superar. También brilló en videojuegos como Injustice 2. Pero en la gran pantalla nunca ha tenido el tratamiento que merece.

Y eso es una pena, porque es un personaje que combina inteligencia artificial alienígena, obsesión por el conocimiento y una crueldad calculada — casi lo opuesto a la calidez que Superman representa. Tengo cierta debilidad por los villanos fríos, los que no gritan ni gesticulan, y Brainiac es el arquetipo perfecto.

Que Gunn lo esté construyendo desde Supergirl, dándole presencia antes de su gran aparición en Man of Tomorrow, es exactamente el tipo de worldbuilding que diferencia un universo cinematográfico bien pensado de uno improvisado.

El universo de Gunn empieza a tomar forma

Llevamos tiempo hablando del «nuevo DCU» casi en abstracto, con mucha expectativa y poca evidencia tangible. Pero cada nueva pieza que se va colocando — y Supergirl parece ser una pieza importante — sugiere que hay una visión real detrás.

No es la primera vez que DC intenta construir un universo compartido. Ya lo vivimos con el Snyderverse, que tenía una ambición enorme y unos resultados desiguales. Lo de Nolan era deliberadamente autoconclusivo, un universo de uno. Y los intentos de los 2000… mejor no entrar en eso.

Pero lo que Gunn está haciendo parece diferente. Más calibrado. Más consciente de sus propias limitaciones y posibilidades.

Usar un film como Supergirl — basado en un cómic menor en términos de popularidad masiva pero muy respetado entre los lectores — para introducir a uno de los grandes villanos del universo Superman es una decisión que habla bien de cómo está pensando el proyecto.

Si algo ha aprendido el cine de superhéroes a duras penas es que los universos compartidos no se construyen solo con pelotazos en taquilla. Se construyen con confianza narrativa, con la voluntad de que una historia más pequeña sirva de cimiento para algo más grande.

Supergirl parece entender eso. Y si el final realmente planta las semillas de Brainiac de la forma en que se está describiendo, 2027 tiene mucho potencial sobre la mesa.

En DC, como en los mejores cómics de Superman, el optimismo no es ingenuidad. Es una postura. Y por ahora, tengo razones para mantenerla.


Valenciano de corazón, fan de DC y de los desayunos largos. Me gusta el cine que emociona, pero más aún el que te deja pensando.

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