The Mandalorian and Grogu: primeras críticas mixtas

Star Wars regresa a los cines con The Mandalorian and Grogu. Las primeras críticas son positivas, pero surge la pregunta: ¿es cine o televisión glorificada?

✍🏻 Por Alex Reyna

mayo 18, 2026

• Las primeras críticas de «The Mandalorian and Grogu» son mayoritariamente positivas, destacando su acción y trabajo de criaturas, aunque señalan que se siente más como un episodio extendido de televisión que como una película de cine.

• Me resulta fascinante cómo Star Wars sigue navegando esa tensión entre espectáculo y sustancia, entre lo que funciona en streaming y lo que merece la pantalla grande.

• El film se estrena el 22 de mayo, siendo la primera película teatral de Star Wars en siete años, un regreso que dice mucho sobre cómo consumimos estas historias hoy.

Hay algo profundamente revelador en el momento en que una franquicia decide qué merece la pantalla grande y qué no.

Durante años, Star Wars ha vivido cómodamente en nuestros salones, desplegando sus historias semana a semana en Disney+, construyendo mitologías en episodios de cuarenta minutos.

Ahora, con «The Mandalorian and Grogu», la saga regresa a los cines después de siete años de ausencia. Pero las primeras reacciones plantean una pregunta incómoda: ¿hemos olvidado qué hace que una película sea una película?

Las críticas iniciales están llegando, y traen consigo ese entusiasmo controlado que caracteriza a los estrenos de Star Wars. Palabras como «divertida» aparecen una y otra vez, ese adjetivo seguro que no compromete demasiado pero tampoco decepciona.

Es el tipo de respuesta que me hace pausar, no por lo que dice, sino por lo que sugiere sobre nuestras expectativas. Recuerdo haber visto Blade Runner 2049 en cines y sentir que cada plano exigía ese formato, que la película no existiría de la misma manera en una pantalla pequeña.

¿Estamos pidiendo demasiado poco a Star Wars, o es que el universo ha encontrado finalmente su tono natural?

Lo que funciona (y lo que todos celebran)

Las primeras proyecciones en Los Ángeles y para la prensa especializada coinciden en varios puntos.

La acción está bien ejecutada, el diseño de criaturas mantiene ese nivel artesanal que siempre ha distinguido a Star Wars, y Grogu —ese fenómeno cultural que conocemos como Baby Yoda— sigue siendo un prodigio de la animatrónica.

El trabajo de puppeteering recibe elogios particulares, y aquí hay algo que merece reflexión. En una era donde todo podría resolverse con CGI, la decisión de mantener a Grogu como una criatura física, tangible, dice algo sobre qué tipo de conexión emocional busca esta película.

Es un ancla a lo real en medio de lo fantástico, una elección que Spielberg entendió con E.T. y que aquí parece seguir funcionando.

Los críticos destacan secuencias de acción que aprovechan el presupuesto cinematográfico, esos momentos donde se nota que no estamos ante las limitaciones de una producción televisiva.

El problema del formato (o cómo la televisión cambió el cine)

Pero aquí es donde la conversación se complica.

Casi todas las críticas mixtas o negativas señalan lo mismo: esto se siente como un episodio extendido de la serie, no como una película cinematográfica completa. Es una observación que aparece con tanta consistencia que deja de ser opinión y empieza a ser diagnóstico.

¿Qué diferencia realmente a una película de tres episodios concatenados? No es solo la duración. Es el arco, la ambición narrativa, la sensación de que estamos ante algo que no podría contarse de otra manera.

Cuando Dune llegó a los cines, nadie dudó que necesitaba esa pantalla. Cuando Arrival se desplegó, cada plano pedía ese silencio colectivo de la sala oscura.

La pregunta incómoda es si «The Mandalorian and Grogu» necesita el cine, o si el cine necesita a The Mandalorian. Son cosas distintas, y la respuesta importa.

El fantasma de «The Rise of Skywalker»

Las primeras críticas de «The Rise of Skywalker» también fueron entusiastas tras su premiere. Luego, bueno, todos sabemos cómo envejeció esa película.

Hay una dinámica peculiar en estos eventos de estreno. La energía colectiva, las expectativas, el deseo de que funcione —todo eso crea un campo gravitacional que puede distorsionar el juicio inicial.

Por eso me interesa más el patrón que las opiniones individuales. Cuando múltiples voces señalan independientemente la misma limitación —esa sensación de «episodio grande» en lugar de «película»— es información valiosa.

¿Qué nos dice esto sobre Star Wars hoy?

Siete años sin una película de Star Wars en cines. Siete años en los que la franquicia ha prosperado en streaming, encontrando su voz en formatos más pequeños, más experimentales, más diversos.

«Andor» demostró que Star Wars puede ser denso y adulto. «The Mandalorian» probó que puede ser episódico y funcionar.

Pero el cine siempre ha sido el hogar mítico de Star Wars. Es donde nació, donde se convirtió en fenómeno cultural. Este regreso, entonces, no es solo un estreno más. Es una declaración sobre qué versión de sí misma quiere ser la franquicia en adelante.

Y aquí está lo que realmente me inquieta: ¿qué dice sobre nosotros como audiencia que «divertida» sea suficiente? Hemos normalizado un modelo donde las grandes historias se cuentan en episodios, donde la profundidad se reserva para el streaming y el cine se convierte en evento social más que en experiencia transformadora.

No es necesariamente malo. Pero es diferente.

Si «The Mandalorian and Grogu» funciona principalmente como fan service bien ejecutado —divertido, competente, satisfactorio pero no trascendente— quizá eso sea suficiente. Quizá Star Wars ya no necesita reinventarse en cada película.

O quizá estamos normalizando un estándar más bajo porque hemos olvidado lo que se siente cuando Star Wars realmente se atreve.


El 22 de mayo tendremos respuestas más definitivas.

Mientras tanto, estas primeras reacciones funcionan como un test de Rorschach: lo que ves en ellas probablemente dice tanto sobre tus expectativas como sobre la película misma.

Personalmente, me interesa menos si es «buena» y más qué está intentando ser. ¿Es una celebración de personajes queridos? ¿Un puente hacia nuevas historias? ¿O simplemente la confirmación de que Star Wars ha encontrado su zona de confort y planea quedarse ahí?

Sea lo que sea, al menos sabemos que Grogu sigue siendo adorable y que la animatrónica todavía puede competir con los píxeles.

En una galaxia muy, muy lejana, eso cuenta como victoria. Pequeña, quizá. Pero victoria al fin.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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