Zendaya y Jean Smart podrían ser las primeras en ganar un Emmy por cada temporada

Zendaya (Euphoria) y Jean Smart (Hacks) podrían convertirse en las primeras actrices en ganar un Emmy por cada temporada de sus series. La Academia tiene la oportunidad de reconocer la excelencia sostenida frente a las modas pasajeras.

✍🏻 Por Tomas Velarde

abril 13, 2026

• Zendaya y Jean Smart podrían convertirse en las primeras actrices en ganar un Emmy por cada temporada de sus respectivas series, Euphoria y Hacks.

• La Academia tiene ante sí la oportunidad de reconocer la excelencia sostenida frente a las modas pasajeras, algo que debería ser prioritario en cualquier premio que se precie.

• Hasta ahora, solo Bill Cosby logró esta hazaña, lo que evidencia las estructuras de poder que han limitado el reconocimiento a las mujeres en la industria televisiva.


Hay logros que trascienden la estadística y se convierten en testimonio de una época. Cuando hablamos de premios, especialmente de los Emmy, solemos caer en la tentación de reducirlo todo a números y récords. Pero de vez en cuando surge una posibilidad que nos obliga a detenernos.

No se trata de un golpe de suerte ni de una interpretación memorable en un capítulo aislado. Hablamos de la capacidad de mantener la coherencia artística, la profundidad emocional y la verdad escénica temporada tras temporada. Esa cualidad que poseían las grandes damas del Hollywood clásico: Bette Davis, Joan Crawford, Barbara Stanwyck. Actrices que entendían cada papel como un compromiso total.

Zendaya y Jean Smart se encuentran ahora mismo en esa encrucijada histórica. Ambas, desde registros completamente distintos —el drama desgarrador y la comedia afilada—, tienen la oportunidad de convertirse en las primeras mujeres en ganar un Emmy por cada temporada de sus respectivas series.

Un hito que, sorprendentemente, solo ha conseguido un intérprete en toda la historia de estos galardones: Bill Cosby por I Spy, allá por los años sesenta. Que ninguna mujer haya alcanzado esta distinción hasta ahora dice mucho sobre las estructuras de poder en la industria.

El caso de Jean Smart: la maestría de la comedia adulta

Jean Smart lleva seis años encarnando a Deborah Vance en Hacks, y lo ha hecho con una precisión que recuerda a las grandes comedias de Billy Wilder. Su personaje, una cómica veterana que debe reinventarse en un mundo que la considera obsoleta, funciona como metáfora perfecta de la propia Smart: una actriz que ha sabido esperar su momento sin perder un ápice de talento.

Ha ganado el Emmy a mejor actriz protagonista de comedia en cada una de las cinco temporadas de la serie. Cada victoria ha sido el resultado de un trabajo meticuloso, de una comprensión profunda del personaje y de esa capacidad —tan escasa hoy— de modular entre la vulnerabilidad y la fortaleza sin caer en el sentimentalismo.

Me recuerda a aquellas tardes de mi adolescencia viendo a Katharine Hepburn en La costilla de Adán. Esa misma inteligencia interpretativa, esa capacidad de dominar el encuadre sin necesidad de gritar.

La competencia este año será feroz. Lisa Kudrow, quien ya demostró en Friends que podía ir mucho más allá de la comedia superficial, regresa con The Comeback. Quinta Brunson ha revitalizado la comedia de situación con Abbott Elementary.

Pero Smart tiene algo que va más allá de la frescura o la novedad: tiene peso dramático, tiene presencia. Tiene esa cualidad indefinible que solo poseen los grandes intérpretes.

Zendaya: juventud y profundidad en Euphoria

Cuando Zendaya ganó su primer Emmy en 2020 por Euphoria, convirtiéndose en la persona más joven en conseguir el galardón a mejor actriz protagonista de drama, muchos lo atribuyeron a un gesto generacional de la Academia. Yo mismo mantuve cierto escepticismo.

Pero tras ver su trabajo en las temporadas posteriores, debo reconocer que estábamos ante algo más que una promesa: estábamos ante una actriz capaz de sostener el peso emocional de una serie compleja sin que se le note el esfuerzo.

Su interpretación de Rue Bennett, una adolescente que lucha contra la adicción, podría haber caído fácilmente en el histrionismo. Sin embargo, Zendaya ha sabido encontrar los matices, los silencios, esos momentos de aparente calma que preceden a la tormenta.

Hay escenas en Euphoria —pienso especialmente en aquella confrontación con su madre en la segunda temporada— que poseen una intensidad dramática digna de Cassavetes. La puesta en escena, el uso del primer plano, la ausencia de música: todo al servicio de la interpretación.

La tercera temporada representa su última oportunidad de entrar en la historia. Zendaya ha insinuado en entrevistas que el ciclo de Rue está llegando a su fin, y tiene sentido: hay historias que deben cerrarse antes de agotarse, una lección que Hollywood parece haber olvidado.

El contexto histórico y su significado

Que solo 31 actores en toda la historia de los Emmy hayan sido nominados por cada temporada de sus series nos habla de lo extraordinariamente difícil que resulta mantener la excelencia. Y que ninguna mujer haya conseguido ganar en todas las temporadas de un programa de tres o más entregas es un dato que no puede pasarse por alto.

No se trata de victimismo. Se trata de reconocer que durante décadas, las mujeres en televisión han tenido menos oportunidades de protagonizar series duraderas con personajes complejos. Cuando lo han hecho, sus interpretaciones han sido frecuentemente subestimadas frente al drama masculino.

Smart y Zendaya representan dos generaciones distintas, dos estilos interpretativos diferentes, pero comparten algo fundamental: el respeto absoluto por el oficio. No buscan el aplauso fácil ni la viralidad del momento.

Construyen personajes con paciencia, con atención al detalle, con esa dedicación artesanal que caracterizaba al mejor cine clásico y que ahora, afortunadamente, encuentra espacio en la televisión de calidad.


La Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión tiene ahora una oportunidad histórica. Puede limitarse a seguir las modas, a premiar lo que genera más ruido en redes sociales, o puede reconocer el trabajo sostenido, la coherencia artística.

Smart y Zendaya han hecho su parte: han entregado interpretaciones memorables temporada tras temporada, sin concesiones, sin atajos. Que ambas logren este hito sería más que una estadística para los libros de récords.

Sería la confirmación de que todavía existe espacio para valorar el talento genuino, para celebrar a las actrices que entienden su trabajo como un arte y no como un trampolín hacia la fama instantánea.

Y sería, también, un recordatorio de que la historia del cine y la televisión la escriben quienes se toman en serio el oficio, no quienes simplemente pasan por él.


Cinéfilo empedernido, coleccionista de vinilos de bandas sonoras y defensor de la sala de cine como templo cultural. Llevo más de una década escribiendo sobre cine clásico, directores de culto y el arte de la narrativa visual. Creo que no hay nada como un plano secuencia bien ejecutado y que el cine perdió algo cuando dejó de oler a celuloide.

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