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HBO Max ha renovado It: Welcome to Derry para una segunda temporada tras colarse entre los cuatro mejores estrenos de la historia de la plataforma.
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La nueva temporada saltará hasta 1935, en plena Gran Depresión, para explorar la masacre de la Banda Bradley en el pueblo de Derry.
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Andy y Barbara Muschietti continúan al frente del proyecto, siguiendo el legado de la novela que Stephen King publicó en 1986.
Opinión: Ambientar el horror en la Gran Depresión no es un simple capricho estético. Es una declaración de intenciones sobre lo que esta serie quiere hacer: usar el miedo como microscopio social.
Hay algo en Derry que ningún personaje de Stephen King logra explicar del todo. No es el payaso. No es la oscuridad de las alcantarillas. Es el pueblo mismo: esa capacidad colectiva para olvidar, para mirar hacia otro lado, para normalizar el horror hasta que forma parte del paisaje cotidiano. Lo más perturbador de la mitología de King nunca fue el monstruo. Fue la complicidad silenciosa de quienes lo rodeaban.
It: Welcome to Derry no es solo una precuela de terror. Es, en cierta forma, un ejercicio de arqueología social. Y HBO Max acaba de confirmar que ese ejercicio continuará.
Derry vuelve, y esta vez al pasado más profundo
HBO Max ha renovado oficialmente It: Welcome to Derry para una segunda temporada. La noticia no sorprende demasiado. La primera entrega, estrenada en octubre de 2025, se convirtió en uno de los cuatro mejores debuts de la historia de la plataforma.
Ese dato, el del top 4, es información objetiva. Lo que viene ahora ya es lectura mía.
Porque lo verdaderamente interesante no es que haya renovación, sino hacia dónde decide viajar la historia.
Si la primera temporada nos situaba en los años sesenta, la segunda dará un salto considerablemente más atrás: hasta 1935, en plena Gran Depresión. El centro de la nueva temporada será la llamada masacre de la Banda Bradley, un grupo de atracadores de bancos que llega a Derry con la intención de comprar munición y que encuentra algo bastante más letal que la policía local.
El horror no aparece en el vacío
Aquí es donde la propuesta se vuelve genuinamente fascinante para alguien que lleva años pensando en cómo el género fantástico funciona como espejo de su época.
La Gran Depresión no es solo un decorado. Es un estado de ánimo colectivo.
Millones de personas sin trabajo, sin futuro, con la fe rota en las instituciones que debían protegerlas. La violencia, el miedo y la desesperanza no eran ficciones en 1935. Eran la textura del día a día.
Y aquí entra mi interpretación, no la de King: creo que situar a lo que habita en Derry dentro de ese contexto responde a una intuición muy precisa. El horror sobrenatural rara vez asusta por sí solo. Asusta cuando se enchufa a un miedo real, tangible, que ya estaba ahí antes de que apareciera la criatura.
En 1935 ese miedo tenía nombre y apellidos: hambre, ruina, desahucio. El monstruo no necesita inventar nada. Solo tiene que amplificar lo que la sociedad ya siente y no se atreve a decir en voz alta.

Es un mecanismo que King lleva décadas explorando, aunque pocas veces se enuncie de forma directa. El terror verdadero no emerge en tiempos de prosperidad. Aparece cuando la comunidad está fracturada, cuando la gente teme algo mucho más concreto que un payaso. Y entonces el payaso aprovecha.
No es casualidad que los momentos más oscuros de Derry siempre coincidan con momentos de crisis colectiva.
Forasteros en territorio maldito
La elección de centrar la temporada en la Banda Bradley —atracadores de bancos, figuras que durante la Gran Depresión tenían cierto aura de antihéroes populares— me parece un movimiento estructural muy inteligente.
Y es aquí donde me pongo un poco ingeniero. Porque lo interesante no es solo qué cuentan, sino desde dónde lo cuentan.
Los forasteros ven lo que los habitantes no pueden. O lo que prefieren no ver. Es un recurso narrativo clásico, casi un mecanismo de precisión: colocas un punto de vista externo y, de repente, todo lo que la comunidad ha normalizado queda expuesto a plena luz.
Lo vi con claridad en Dune, cuando Paul llega a Arrakis y empieza a entender lo que los fremen han asumido por pura necesidad de supervivencia. Y lo vi todavía más en Arrival, una película que literalmente pausé varias veces para apuntar frases en el móvil, porque Louise tiene que aprender a percibir el tiempo de otra manera para comunicarse con algo ajeno. El de fuera reescribe las reglas que el de dentro ya ni cuestiona.
En Derry, ese punto de vista externo no solo revela el horror sobrenatural. Revela la complicidad silenciosa del pueblo con él. Y ese es, para mí, el verdadero engranaje de la serie: no el susto, sino el diagnóstico social que el susto permite hacer.
Los Muschietti siguen al frente
Andy Muschietti y su hermana Barbara Muschietti, artífices de las dos adaptaciones cinematográficas con Bill Skarsgård como Pennywise, continúan liderando el proyecto.
En sus propias palabras: «Continuar explorando y expandiendo el increíble mundo que Stephen King creó es un privilegio absoluto. El apoyo de nuestros socios en HBO y Warner Bros. Television no tiene precio.»
No es una declaración vacía. Muschietti demostró con las películas que comprende algo esencial sobre King: que el terror funciona porque los personajes importan. Que el payaso asusta no porque sea un payaso, sino porque sabe exactamente dónde te duele y en qué momento eres más vulnerable.
¿Cuándo llega?
HBO Max no ha anunciado fecha de estreno para la segunda temporada. La primera sigue disponible en la plataforma para quien todavía no la haya visto.
Si te interesa el terror como algo más que una sucesión de sustos, si disfrutas de las historias que dicen algo sobre el tiempo que eligen retratar, la espera merece la pena.
Derry es un pueblo que lleva siglos eligiendo no recordar. Cada cierto número de años, el ciclo se repite, el horror regresa, y la comunidad vuelve a enterrarlo bajo capas de normalidad fingida. Eso es lo más perturbador de todo. No la criatura. El olvido colectivo. La decisión consciente de no preguntar demasiado.
Que la segunda temporada decida viajar hasta la Gran Depresión sugiere que la serie quiere seguir planteando algo incómodo: ¿qué dice una comunidad sobre sí misma por los monstruos que elige ignorar? Es una pregunta que trasciende a Derry. Y ese es exactamente el tipo de pregunta que hace que valga la pena seguir prestando atención.

