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El traje de Linterna Verde de Hal Jordan en Lanterns estuvo a punto de no existir: la decisión de incluirlo se tomó tarde en la producción.
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El resultado final requiere unos 45 minutos para ponerse y luce marcas de batalla que reflejan la veteranía del personaje.
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La serie apuesta por un tono noir y de misterio de pueblo pequeño, lo que condicionó desde el principio la forma de abordar el icónico traje verde.
Opinión del autor: Que el traje de Hal Jordan tenga cicatrices y desgaste no es solo un acierto estético, es una declaración de intenciones sobre qué tipo de historia quiere contar Lanterns —y, de paso, la respuesta perfecta al fantasma de aquel traje digital de 2011.
Hay decisiones de producción que, vistas desde fuera, parecen obvias. ¿Vas a hacer una serie sobre Linternas Verdes? Ponles el traje verde. Fácil. Y sin embargo, en el mundo real del desarrollo televisivo, las cosas raramente son tan sencillas. A veces la pregunta más obvia es justamente la que más cuesta responder.
Eso es exactamente lo que ha ocurrido con Lanterns, la nueva apuesta de DC Studios para HBO Max. Y la historia detrás de esa decisión dice mucho, no solo sobre el proceso creativo de la serie, sino sobre qué tipo de proyecto están intentando construir James Gunn y compañía en este nuevo DCU que apenas está echando a andar.
Un traje que casi no llega a existir
Kyle Chandler, el actor elegido para dar vida a Hal Jordan, reveló en una aparición en el programa de Jimmy Kimmel algo que dejó a muchos fans con la ceja levantada: durante buena parte de la producción, no estaba claro si su personaje iba a llevar traje de Linterna Verde.
Según explicó el propio Chandler, la decisión llegó tarde. Hacia el final del proceso de producción alguien dijo «vamos a poner un traje» y el departamento de vestuario tuvo que ponerse manos a la obra prácticamente de urgencia. Se desarrollaron hasta tres diseños diferentes antes de dar con el definitivo.
El resultado, según el actor, es algo realmente impresionante. Pero no viene sin su precio: ponerse ese traje lleva aproximadamente 45 minutos.
¿Por qué dudar del traje en primer lugar?
Aquí es donde la cosa se pone interesante, y donde merece la pena pararse a pensar en lugar de reaccionar por impulso.
Lanterns no es una serie de superhéroes al uso. Lo que el equipo creativo ha construido es algo más parecido a un thriller de investigación con tintes noir, ambientado en un pueblo pequeño, que resulta tener implicaciones cósmicas mucho mayores. Es, para entendernos, más True Detective que Green Lantern: First Flight.
En ese contexto, tiene sentido que se plantearan si el traje encajaba. Hay una larga tradición en DC de historias de Hal Jordan donde el anillo y el traje están presentes pero no son el centro de la narrativa. Lo que importa es el hombre dentro del traje, o a veces precisamente lo que queda cuando el traje desaparece.

Que el equipo de Lanterns se hiciera esa pregunta, en lugar de asumir que el traje verde era obligatorio, es en realidad una señal de que están pensando en el personaje antes que en el espectáculo.
El diseño que sí cuenta una historia
Ahora bien, una vez tomada la decisión de incluirlo, el equipo no se limitó a hacer un traje bonito. Lo que diseñaron es un traje con historia.
Y aquí no puedo evitar acordarme del elefante en la habitación: el traje CGI de la película de 2011 con Ryan Reynolds. Aquel era, literalmente, un traje que no existía. Una capa de luz digital generada por ordenador, sin peso, sin textura, sin nada a lo que agarrarse. Confieso que en su día quise que aquella película funcionara —soy de los que buscan lo bueno hasta en los intentos más fallidos—, pero incluso siendo generoso, aquel traje vacío era el síntoma perfecto de una adaptación que nunca supo qué quería ser.
Frente a eso, el vestuario de Lanterns es todo lo contrario. Presenta marcas de batalla, desgaste y cicatrices que no son decorativas: son narrativas. Hal Jordan aquí no es un novato que acaba de recibir el anillo. Es un veterano que lleva años en esto, que ha visto cosas, que ha sobrevivido a cosas. Y eso se nota en la tela, en los rasguños, en los golpes acumulados.
Este tipo de decisiones de diseño me recuerdan a lo mejor de DC cuando funciona: cuando el traje no es un disfraz, sino una extensión del personaje. Ocurrió con el Batman de Affleck en Batman v Superman, un Caballero Oscuro claramente curtido por décadas de guerra en las calles de Gotham. Pero también Nolan entendía esto: su Batman terminaba cada película más magullado que la anterior, con la armadura marcada por cada golpe. El desgaste físico como metáfora del peso emocional.
Hal y John: veterano y novato
Este enfoque visual también cobra más sentido cuando se pone en contexto con la estructura de la serie. Chandler interpreta a un Hal Jordan experimentado que se asocia con John Stewart, interpretado por Aaron Pierre, un recluta mucho más joven.
La dinámica está clara: el veterano y el novato. Y si el traje de Hal muestra batalla y experiencia, esa diferencia quedará visualmente reforzada desde el primer momento en que ambos aparezcan en pantalla juntos.
Es el tipo de detalle que no siempre se nota conscientemente, pero que el espectador siente. La diferencia entre un superhéroe que lleva el traje y un superhéroe que ha vivido dentro de él.
Al final del día, todo apunta a que Lanterns será una de las primeras grandes cartas de presentación del nuevo DCU en televisión, y con ella llegará ese traje verde que casi no existe. Y hay algo poéticamente apropiado en eso: una serie que apuesta por explorar los bordes de lo que puede ser una historia de DC, a punto de prescindir de uno de sus iconos visuales más reconocibles, para acabar creando una versión del mismo más interesante que muchas de las que hemos visto antes.
Porque eso, en el fondo, es lo que hace DC cuando está en su mejor momento: tomar lo conocido y encontrar en ello algo que no habías visto antes. Hal Jordan con su anillo y su traje lleva décadas en los cómics. Pero este Hal Jordan, con esas cicatrices y esos 45 minutos que cuesta enfundarse el traje, puede que tenga algo nuevo que contarnos. Y, sinceramente, después de haber visto de todo con este personaje —de las viñetas clásicas al infame CGI de hace más de una década—, esa es una promesa que me apetece mucho ver cumplida.

