Rodaje de The Batman 2 muestra a Batman contra la policía — y a alguien inesperado en el coche

Vídeos del rodaje de The Batman Part II muestran a Batman peleándose con la policía de Gotham City. Y hay una pasajera rubia en el Batmóvil que nadie esperaba. Matt Reeves está construyendo algo muy oscuro.

✍🏻 Por Mario Ortega

agosto 30, 2026
  • Las imágenes del rodaje de The Batman: Part II en Glasgow muestran a Batman siendo perseguido activamente por la GCPD y un helicóptero mientras huye en el Batmóvil con una misteriosa pasajera rubia.
  • La presencia de Scarlett Johansson en el reparto —con los detalles de su personaje aún sin confirmar— alimenta la especulación de que esa pasajera podría ser uno de los fichajes más importantes de la secuela.
  • En mi opinión, la ruptura de la alianza entre Batman y la policía de Gotham es el cambio narrativo más jugoso revelado hasta ahora, y promete una capa de tensión moral que la primera película apenas dejó entrever.

Hay algo casi ritual en el momento en que aparece un vídeo de rodaje en internet y la comunidad fan empieza a diseccionar cada fotograma como si fuera el metraje Zapruder de los superhéroes. Pasa con Marvel, pasa con DC, y con The Batman: Part II parece estar ocurriendo con una intensidad especial.

Batman bajo la lluvia, imagen icónica de The Batman (2022)

Quizás porque la primera entrega de Matt Reeves dejó el listón muy alto. Quizás porque Robert Pattinson demostró que hay vida —y mucha— más allá del Bruce Wayne canónico de Nolan o del atormentado de Snyder. O quizás, simplemente, porque llevamos demasiado tiempo sin un Batman en pantalla y el hambre es real.

Os seré sincero: recuerdo la de vueltas que le dimos al primer teaser de The Batman en 2020, congelando el plano de Pattinson entre las sombras para intentar adivinar el tono. Con Glasgow convertida en una Gotham nevada y cinematográfica, la sensación es idéntica. Y lo que se ve en esas imágenes da para hablar largo y tendido.

Batman contra la GCPD: cuando el aliado se convierte en enemigo

En la primera película, la relación entre Batman y el teniente Jim Gordon era uno de los pilares emocionales de la historia. Dos tipos operando en los márgenes del sistema, unidos por un Gotham al borde del colapso. Era, en muchos sentidos, la dinámica más fiel al espíritu del cómic que hemos visto en décadas: uno piensa en el Gordon de Batman: Año Uno de Miller y Mazzucchelli y la conexión es inmediata.

Lo que muestran los vídeos del rodaje en Glasgow rompe eso por completo.

Batman, a bordo del Batmóvil, es perseguido por agentes de la GCPD que disparan contra el vehículo. Un helicóptero se suma a la caza. No hay ambigüedad posible: la policía de Gotham no está intentando colaborar con el Caballero Oscuro, está intentando detenerlo. O algo peor.

Este giro no es ninguna novedad en el universo DC. Batman ha sido perseguido, acusado y criminalizado en infinidad de arcos. Lo vimos en No Man’s Land, con una Gotham abandonada por el Estado; lo vimos en la tensión constante con una policía corrupta en El largo Halloween; y flota en el trasfondo de tantas historias donde el vigilante deja de ser tolerado para pasar a ser cazado. Es parte de su ADN narrativo.

Pero en el contexto del arco que Reeves está construyendo, resulta especialmente llamativo. ¿Qué ha pasado entre la primera y la segunda entrega para que la relación se haya deteriorado tanto? ¿Le han traicionado? ¿Está siendo manipulado? ¿O es que Gotham ha decidido, sin más, que ya no necesita a su vigilante enmascarado?

Cualquiera de esas opciones es interesante. Y el hecho de que todavía no sepamos cuál es lo vuelve aún más apetecible.

La pasajera rubia y el misterio Johansson

El otro gran elemento que ha encendido los foros es la presencia de una mujer rubia en el asiento del copiloto del Batmóvil durante la persecución. Son imágenes de dobles de acción, claro, así que no hay confirmación directa de identidad. Pero el parecido que muchos fans señalan con Scarlett Johansson —confirmada en el reparto, aunque con los detalles de su personaje bajo siete llaves— ha disparado las teorías.

¿Podría ser Silver St. Cloud, el interés romántico clásico de Batman que Steve Englehart introdujo en su mítica etapa de Detective Comics a finales de los setenta? ¿Una nueva versión de algún personaje conocido? ¿Alguien completamente original?

La elección de Johansson para cualquier papel en este universo no es casual, y Reeves no es de los directores que fichan de cara a la galería. Cada pieza que coloca sobre el tablero suele tener una función precisa.

Lo que sí parece claro es que esta mujer, sea quien sea, tiene suficiente peso narrativo como para acompañar a Batman en uno de los momentos de mayor tensión de la película. Y eso, en el cine de Reeves, dice bastante.

Reeves amplía la escala y Pattinson reflexiona sobre el legado

Más allá del contenido de las imágenes, lo verdaderamente revelador es la escala. La primera película de Reeves, rodada en plena pandemia y con todas las limitaciones que aquello implicó, era íntima y claustrofóbica de manera casi deliberada. Persecuciones cortas, acción contenida, un ritmo de thriller detectivesco antes que de blockbuster al uso.

La secuela, rodada en exteriores nevados con helicópteros y coches patrulla a gran escala, apunta a una ambición visual notablemente mayor. No es que Reeves esté abandonando el tono oscuro y cerebral que definió la primera entrega —sería un error garrafal—, sino que parece estar ensanchando el lienzo.

Y aquí conviene contextualizar. El Batman de Burton era gótico y operístico; el de Schumacher, un carnaval de neón que hoy se disfruta casi como pieza de época; el de Nolan, un thriller realista sobre el terrorismo y el caos; el de Snyder, un dios trágico a punto de romperse. El de Reeves nació como el detective noir que el cine llevaba décadas debiéndonos. Que ahora amplíe su alcance sin renunciar a esa raíz noir es, precisamente, lo que hace que este movimiento importe dentro de la evolución del personaje.

El propio Pattinson ha hablado en varias ocasiones del peso de interpretar a Batman. «Desde que empecé con el papel, investigas el legado del personaje. Hay algo en esa cara que es muy profundo y primitivo. Conecta con la gente, conecta con los niños, conecta con los adultos.» Y añadía algo que resume a la perfección la responsabilidad del asunto: «Nadie quiere ser la persona que lo estropea.»

Una frase que, viniendo de alguien que en su día fue duramente criticado por su casting, suena a algo más que humildad. Suena a conciencia real del trabajo.

Con fecha de estreno prevista para el 18 de febrero de 2028 y un reparto que incluye a Colin Farrell, Andy Serkis, Jeffrey Wright, Charles Dance, Sebastian Stan y Brian Tyree Henry, entre otros, The Batman: Part II tiene sobre el papel todos los ingredientes para ser uno de los grandes eventos cinematográficos de la segunda mitad de la década.

Ahora bien, seamos justos y no nos dejemos arrastrar solo por el hype. Ampliar la escala es un arma de doble filo: el mayor acierto de la primera película fue su contención, esa sensación de estar viendo un caso, no un espectáculo. Si Reeves logra sumar espectacularidad sin sacrificar la intimidad detectivesca, estaremos ante una secuela mayúscula. Si el ruido de los helicópteros tapa la voz interior de Bruce, algo esencial se habrá perdido por el camino.

Yo, que tiendo a ver el vaso medio lleno, apuesto por lo primero. Estas imágenes de Glasgow son solo el aperitivo. Y, francamente, menudo aperitivo.


Valenciano de corazón, fan de DC y de los desayunos largos. Me gusta el cine que emociona, pero más aún el que te deja pensando.

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