No, Tony Gilroy y Dave Filoni no se odian (y es importante)

Gilroy desmiente la rivalidad con Filoni y expone cómo proyectamos nuestras guerras culturales en Star Wars.

✍🏻 Por Alex Reyna

marzo 1, 2026

• Tony Gilroy desmiente públicamente cualquier tensión creativa con Dave Filoni, afirmando que apenas han coincidido pero siempre con respeto mutuo.

• El creador de Andor reconoce que su serie no existiría sin el éxito previo de The Mandalorian, que demostró la viabilidad del Star Wars televisivo.

• Lo que parecía una guerra de egos resulta ser un ejemplo de cómo diferentes voces pueden coexistir en un mismo universo narrativo sin competir.

A veces, el silencio entre dos creadores dice más que mil entrevistas. Y cuando ese silencio se llena de especulaciones, puede convertirse en algo que nunca fue: un conflicto.

Durante meses, parte de la comunidad de Star Wars ha estado convencida de que existía una especie de guerra fría creativa entre Dave Filoni y Tony Gilroy. Dos visiones, dos estilos, dos formas de entender la galaxia muy, muy lejana.

Pero resulta que no hay batalla. Nunca la hubo. Y sin embargo, la conversación que ha generado este supuesto enfrentamiento dice mucho más sobre nosotros —sobre cómo consumimos cultura, sobre cómo proyectamos nuestras propias divisiones en las obras que amamos— que sobre los propios creadores.

El origen de un rumor que nunca fue noticia

Todo empezó en los foros. En Reddit, concretamente, donde un hilo de 2025 en r/StarWars desató un debate intenso sobre una supuesta división creativa entre Gilroy y Filoni.

La premisa era tentadora: por un lado, Andor, una serie adulta, política, pausada, casi brechtiana en su forma de diseccionar el fascismo. Por otro, The Mandalorian, aventurera, mítica, con ecos de western y samurái, diseñada para emocionar más que para cuestionar.

Dos lenguajes distintos. Y de ahí a imaginar una rivalidad solo había un paso.

Pero aquí está el detalle: nunca hubo un informe oficial, ninguna declaración incendiaria, ninguna filtración de tensiones internas. Todo nació de la interpretación. De la necesidad, quizá, de convertir diferencias estéticas en bandos enfrentados.

Lo que Gilroy dijo realmente

En una entrevista con The Hollywood Reporter, Gilroy fue directo. Él y Filoni apenas se conocen. Se han visto un par de veces en una década. Han tenido media docena de conversaciones, como mucho.

Y en todas ellas, según sus palabras, solo ha habido «elogios» hacia el trabajo de Filoni y Jon Favreau. Nada de tensión. Nada de competencia soterrada.

Más aún: Gilroy fue claro al afirmar que «no habría Andor sin The Mandalorian». Que la serie de Din Djarin y Grogu fue la que demostró que Star Wars podía funcionar en formato televisivo de acción real en Disney+. Que abrió la puerta. Que creó el espacio.

Y eso, para mí, es lo más interesante. Porque no estamos ante un caso de «o esto o lo otro». Estamos ante un ecosistema donde una cosa permite la otra. The Mandalorian construyó la confianza. Andor aprovechó esa confianza para arriesgar.

Dos formas de contar, un mismo universo

Hay algo profundamente humano en querer que las cosas encajen en categorías simples. Blanco o negro. Bueno o malo. Filoni o Gilroy. Pero la realidad creativa rara vez funciona así.

The Mandalorian es puro mito. Es el viaje del héroe, es la redención, es la aventura como motor narrativo.

Andor, en cambio, es disección. Es mirar al Imperio no como una fuerza abstracta del mal, sino como una maquinaria burocrática, opresiva, cotidiana. Es preguntarse qué significa resistir cuando resistir no es épico, sino agotador.

Me recuerda a cuando pausé Arrival para anotar una frase sobre el lenguaje y el tiempo. No porque la película fuera «mejor» que otras de ciencia ficción, sino porque estaba diciendo algo específico, algo que solo ella podía decir en ese momento.

Andor hace eso. The Mandalorian hace otra cosa. Y está bien. Ambas son válidas. Ambas dicen cosas distintas. Y ambas necesitan existir para que Star Wars sea algo más que nostalgia.

El futuro de ambas visiones

The Mandalorian está dando el salto al cine. The Mandalorian & Grogu llegará a las salas el 22 de mayo, con Pedro Pascal de vuelta como Din Djarin. Será la primera película de Star Wars en acción real desde El ascenso de Skywalker en 2019.

Andor, por su parte, completó su arco narrativo en dos temporadas, tal como estaba planeado desde el principio. No necesitaba más. Contó su historia, cerró su círculo, y lo hizo sin concesiones.

Dos caminos. Dos destinos. Ninguna contradicción.

Lo que esto revela sobre cómo consumimos cultura

Quizá lo más revelador de todo este asunto no sea lo que Gilroy o Filoni piensan el uno del otro, sino lo que nosotros proyectamos en ellos.

Vivimos en una época de polarización constante, donde cada diferencia se convierte en trinchera. Y eso se filtra en cómo consumimos cultura. Queremos que haya bandos. Queremos que alguien «gane». Queremos que nuestra forma favorita de disfrutar Star Wars sea la «correcta», y que las demás sean, de algún modo, una amenaza.

Pero la creatividad no funciona así. Nunca lo ha hecho.

Los mejores universos narrativos son aquellos que permiten múltiples voces, múltiples tonos, múltiples formas de mirar. Star Wars puede ser muchas cosas a la vez. Y debería serlo.


Al final, lo que Gilroy ha hecho con sus declaraciones es algo más importante que desmentir un rumor: ha recordado que la diversidad creativa no es un problema a resolver, sino una fortaleza a celebrar.

Que Andor y The Mandalorian no están en guerra porque nunca estuvieron en el mismo campo de batalla. Cada una lucha su propia lucha, cuenta su propia historia, y en el proceso, ambas enriquecen el universo que comparten.

Y eso, en un mundo donde todo parece exigir que elijamos un lado, es un recordatorio necesario. Podemos amar ambas cosas. Podemos apreciar lo que cada una aporta. Podemos, simplemente, dejar que coexistan.

Porque al final, lo que hace grande a Star Wars no es una única visión, sino la capacidad de contener muchas.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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