- Tom Hiddleston, el Loki del MCU, ha elegido el Batman de Tim Burton (1989) como la mejor película de superhéroes de todos los tiempos en la que no ha participado.
- Es fascinante ver a un actor de Marvel reconocer abiertamente la importancia de una película de DC, especialmente una tan influyente como la de Burton.
- El actor británico también destacó a Tom Holland como su Spider-Man favorito y reconoció la importancia del Spider-Man de Tobey Maguire para establecer el género.
Hay algo genuinamente refrescante en escuchar a un actor del MCU hablar sin filtros sobre películas de superhéroes fuera de su universo. Tom Hiddleston, que lleva más de una década interpretando a Loki, acaba de recordarnos que antes del concepto de «universo cinematográfico compartido», hubo una película que lo cambió todo.
Y no, no estamos hablando de Iron Man.
En una reciente entrevista en el podcast Happy Sad Confused, Hiddleston dejó caer una respuesta que merece análisis. Cuando le preguntaron por la mejor película de cómics en la que no haya participado, su respuesta fue inmediata: el Batman de Tim Burton de 1989.
Michael Keaton. Jack Nicholson. Gotham City bañada en sombras y neón.
La elección de un actor de Marvel
Lo primero que llama la atención es que Hiddleston, siendo parte integral del MCU desde Thor en 2011, haya mirado hacia el otro lado del pasillo de los cómics. Pero tiene todo el sentido del mundo.
Elegir una película de Marvel en la que no haya participado sería complicado para alguien presente en tantos proyectos del estudio. ¿Cómo vas a decir que Guardianes de la Galaxia es la mejor cuando tú mismo has sido parte de películas igual de importantes?
Pero hay algo más. La elección de Batman (1989) no es solo diplomática, es genuina. Y se nota.
Como fan de DC, escuchar esto de un actor tan asociado con Marvel tiene un significado especial. Es un reconocimiento de que el cine de superhéroes tiene una historia que trasciende rivalidades de estudio.
Por qué Batman de Burton sigue siendo relevante

Hiddleston no se equivoca al señalar esta película. El Batman de Burton fue un punto de inflexión absoluto.
Antes de ella, el género estaba asociado principalmente a la serie camp de los 60 o a Superman de Richard Donner, que era maravillosa pero de otra época. Burton llegó y dijo: «Los superhéroes pueden ser oscuros, extraños, góticos y adultos».
Y funcionó. Funcionó de una manera que cambió Hollywood para siempre.
Michael Keaton, un actor conocido por comedias, se convirtió en un Batman atormentado y creíble. Jack Nicholson entregó un Joker que todavía hoy se estudia. La dirección artística de Anton Furst creó una Gotham que parecía salida de una pesadilla expresionista alemana.
Burton bebió directamente de cómics como The Dark Knight Returns de Frank Miller y The Killing Joke de Alan Moore, pero creó algo único. Su Gotham no era Nueva York ni Chicago: era un lugar atemporal, casi de cuento gótico.
Como bien dice Hiddleston en la entrevista, fue su «primer instinto». No tuvo que pensarlo. Fue visceral.
El legado de una película fundacional
Durante la misma conversación, Hiddleston también habló de Spider-Man. Reconoció a Tom Holland como su actor favorito en el papel, pero tuvo palabras especiales para Tobey Maguire: «Todos estamos aquí, de alguna manera, gracias a Tobey Maguire».
Tiene razón. Spider-Man de 2002 demostró que el género podía ser un negocio masivo y sostenible. Pero Batman de Burton fue quien abrió la puerta trece años antes.
Superman (1978) nos hizo creer que un hombre podía volar. Batman (1989) nos mostró que podían ser complejos y oscuros. Spider-Man (2002) demostró que podían ser un fenómeno cultural recurrente. Iron Man (2008) inventó el universo compartido.
Cada una es un eslabón. Y Hiddleston, que ha vivido el género desde dentro durante más de una década, lo entiende perfectamente.
Una película que sigue funcionando
Lo que hace que Batman de Burton siga siendo relevante hoy es que nunca se toma demasiado en serio a sí misma, pero tampoco es una broma. Es oscura y extravagante y rara, y tremendamente divertida.
Ver a Nicholson bailar por un museo mientras desfigura obras de arte es puro cine. Ver a Keaton moverse con esa rigidez casi robótica en el traje es inquietante y fascinante. Y esa banda sonora de Danny Elfman… icónica.
No es perfecta. Tiene momentos datados, su ritmo a veces irregular. Pero es significativa. Y eso, en el cine de superhéroes, vale tanto o más que la perfección técnica.
Esta película también estableció un precedente para todo el Batman posterior. Sin Burton, probablemente no tendríamos la trilogía de Nolan ni la visión de Snyder. Cada director que ha tocado a Batman desde entonces ha tenido que posicionarse respecto a lo que Burton hizo primero.
La declaración de Hiddleston es un recordatorio de que el cine de superhéroes no empezó con el MCU. Hay una historia rica, llena de experimentos y triunfos que merecen ser recordados. Y Batman de 1989 está en el centro de esa historia.
Es refrescante ver a un actor tan asociado con Marvel reconocer abiertamente la importancia de una película de DC. No hay rivalidad real cuando se trata de apreciar el buen cine.
Batman está disponible en HBO Max, por cierto. Nunca es mal momento para revisitarla.

