• F1 de Brad Pitt recauda 633 millones con la fórmula del veterano cínico y el novato arrogante que aprenden a funcionar como equipo bajo presión.
• Linterna Verde del DCU replica esta dinámica con Hal Jordan y John Stewart: dos filosofías opuestas obligadas a colaborar en una investigación de asesinato.
• Si Gunn entiende que las mejores historias de compañeros se forjan en el conflicto real, Lanterns puede ser la serie que DC necesita desesperadamente.
Sé que últimamente parece que todo lo que toca Hollywood es una fórmula repetida hasta la náusea. Pero hay fórmulas que funcionan porque tocan algo visceral en nosotros como espectadores.
Cuando Brad Pitt se sube a un monoplaza y recauda 633 millones de dólares contando la historia de dos tíos que se odian hasta que aprenden a respetarse, no es casualidad. Es tensión dramática construida sobre egos que chocan y se rompen hasta encontrar un equilibrio.
Ahora resulta que James Gunn y su DCU están a punto de estrenar Linterna Verde en HBO Max, y la dinámica entre Hal Jordan y John Stewart es calcada a lo que acabamos de ver en F1. ¿Coincidencia? No lo creo. ¿Una buena señal? Joder, espero que sí.
Porque si hay algo que el universo DC necesita ahora mismo es dejar de intentar ser Marvel y empezar a contar historias con peso, con fricción real entre personajes que no son amiguitos desde el minuto uno.
La película de F1, dirigida por Joseph Kosinski y estrenada el 27 de junio de 2025, nos presenta a Sonny Hayes. Brad Pitt interpreta a un piloto veterano, cínico, que vuelve a las pistas cuando ya debería estar jubilado. Enfrente tiene a Joshua Pearce, interpretado por Damson Idris: un novato con todo el talento del mundo y un ego del tamaño de Mónaco.
Pearce cree que no necesita a nadie. Hayes no tiene paciencia para niñatos que creen saberlo todo. La película es básicamente 156 minutos de estos dos chocando una y otra vez hasta que entienden que juntos son mejores que separados.
Y funciona. Vaya si funciona. 633 millones de dólares no mienten.
¿Por qué? Porque ver a dos personas capaces aprender a funcionar como una unidad siempre será satisfactorio. Especialmente cuando ambos aportan cosas radicalmente diferentes. Hayes tiene experiencia, astucia, conocimiento de cuándo arriesgar. Pearce tiene velocidad pura, reflejos, hambre.
Ninguno puede ganar solo. Y cuando finalmente lo entienden, cuando dejan de competir entre ellos y empiezan a competir juntos contra el resto, ahí es cuando la película despega de verdad.
Kosinski sabe construir tensión visual. No es Snyder, claro. No tiene esa épica operática, esa cámara lenta que convierte cada momento en mitología. Pero entiende el conflicto. Y eso es lo que importa.
Ahora vamos con Linterna Verde. La serie del DCU que se estrena en agosto de 2026 en HBO Max. Kyle Chandler es Hal Jordan. Aaron Pierre es John Stewart.
Y si habéis prestado atención a lo que acabo de contar sobre F1, ya sabéis exactamente hacia dónde va esto.
Hal Jordan es el veterano imprudente. El tipo que se salta las normas porque cree que su instinto vale más que el protocolo. John Stewart es el novato disciplinado, militar, que piensa que puede triunfar por su cuenta sin necesitar la «sabiduría» de un tipo que no respeta la autoridad.
¿Os suena?
La serie los manda a investigar un asesinato en el corazón de Estados Unidos. Nada de amenazas cósmicas de entrada. Nada de Parallax ni de guardianes del universo. Un puto asesinato.
Dos Linternas Verdes con filosofías opuestas obligados a trabajar juntos en un caso que probablemente los supere a ambos si no aprenden a confiar el uno en el otro.
Es brillante. O al menos tiene el potencial de serlo.
Porque lo que F1 demuestra es que el público conecta con este tipo de historias. No necesitas explosiones cada cinco minutos ni un villano que quiera destruir el mundo. Necesitas tensión real. Conflicto de personajes que importe.
Y mira, sé que James Gunn no es Zack Snyder. Sé que su visión del DCU es más ligera, más «accesible», menos operática. Pero si hay algo que puede funcionar en cualquier tono es esto: dos tíos que se odian aprendiendo a ser compañeros.
La clave está en no acelerar el proceso. En F1, Hayes y Pearce no se hacen amigos en el segundo acto. Se pelean. Se sabotean. Aprenden a duras penas. Y cuando finalmente encuentran ese equilibrio, te lo has ganado como espectador. Te lo crees.
Si Lanterns hace lo mismo, si deja que Hal y John se odien de verdad durante unos cuantos episodios, si no intenta forzar la camaradería porque «así es como funcionan los superhéroes», entonces tenemos algo especial entre manos.
Kelly Macdonald interpreta a la Sheriff Kerry en la serie, y su presencia sugiere que habrá un elemento de thriller policial, de investigación de verdad. No solo dos superhéroes volando y disparando rayos verdes. Eso me gusta. Me gusta mucho.
Porque al final, lo que hace que estas historias funcionen no son los poderes ni los efectos especiales. Es ver a dos personas que no deberían llevarse bien descubrir que se necesitan mutuamente. Es ver el orgullo romperse. Es ver la vulnerabilidad asomar cuando menos te lo esperas.
F1 lo consiguió con coches de carreras y Brad Pitt en mono de piloto. Lanterns tiene que conseguirlo con anillos de poder y una investigación de asesinato. La fórmula es la misma. La ejecución lo es todo.
Así que sí, estoy esperanzado. No voy a mentir y decir que confío ciegamente en el DCU de James Gunn. Todavía echo de menos lo que podría haber sido el Snyderverso completo, todavía creo que Warner cometió un error histórico.
Pero esto, esta dinámica entre Hal y John, tiene sentido. Tiene peso dramático real. Y si F1 puede recaudar 633 millones contando básicamente la misma historia sin superpoderes, Lanterns no tiene excusa para no clavarlo.
Agosto de 2026 está más cerca de lo que parece. Y por primera vez en mucho tiempo, tengo ganas de ver qué hace DC con sus Linternas Verdes.

