• Jonathan Nolan ha visto la adaptación de La Odisea de Christopher Nolan y la describe como «tremenda» y «un logro increíble», confirmando que el filme rodado íntegramente en IMAX llegará el 17 de julio de 2026
• Esta incursión en la mitología antigua representa para Nolan lo que siempre ha hecho: explorar viajes, solo que esta vez el más antiguo de todos, en un momento donde volver a las preguntas fundamentales no es nostalgia sino necesidad
• El reparto estelar encabezado por Matt Damon promete humanidad en medio de lo épico, mientras Nolan utiliza el formato IMAX no como herramienta técnica sino como declaración de intenciones
Hay algo profundamente fascinante en ver cómo un cineasta que ha explorado los pliegues del tiempo y la percepción decide mirar hacia el origen mismo de las historias. Christopher Nolan, el arquitecto de laberintos narrativos como Inception o Tenet, se adentra ahora en el mito fundacional de Occidente: La Odisea de Homero.
Cuando alguien como Jonathan Nolan —creador de Westworld, mente detrás de algunas de las narrativas más complejas de la televisión reciente— sale a decir que ha visto la película de su hermano y que es «un logro increíble», uno no puede evitar preguntarse: ¿qué significa adaptar un texto de casi tres mil años en pleno 2026?
¿Qué nos dice sobre nosotros que sigamos volviendo a Odiseo, a su viaje imposible, a su lucha por regresar a casa?
El testimonio de un hermano
Jonathan Nolan no está involucrado en La Odisea. Eso hace que su testimonio sea aún más valioso.
En una entrevista reciente con CinemaBlend, confirmó que ya ha visto el filme completo y no escatimó en elogios. «Es tremenda. Es un logro increíble», dijo. Y añadió algo clave: tuvo conversaciones fascinantes con Christopher sobre la dirección creativa del proyecto.
Jonathan, que de joven también se sintió atraído por La Ilíada y La Odisea, entiende el peso de lo que su hermano está intentando. No es solo hacer una película épica. Es preguntarse qué significa el viaje de Odiseo hoy.
Qué nos dice sobre el deseo de volver a casa, sobre la identidad, sobre enfrentarse a lo desconocido. Sobre si seguimos siendo los mismos después de atravesar el caos.
Una película hecha en IMAX, como debe ser
Nolan ha rodado La Odisea íntegramente en IMAX. No es una decisión técnica sin más. Es una declaración de intenciones.
El formato IMAX no solo amplía la imagen: amplía la experiencia, te sumerge, te obliga a estar presente. Y tiene sentido. La Odisea no es una historia íntima. Es un viaje a través de mares imposibles, encuentros con dioses, monstruos, hechiceras.
Es mitología en su estado más puro: grande, visual, sensorial. Nolan sabe que para que funcione, necesita que sintamos la escala de lo divino, la pequeñez de un hombre frente al cosmos. No muy distinto de lo que Villeneuve logró con Dune: hacer que lo antiguo se sienta inmenso y relevante.
El reparto es impresionante. Matt Damon encarna a Odiseo, acompañado por Anne Hathaway, Tom Holland, Lupita Nyong’o, Zendaya, Robert Pattinson y Charlize Theron. Nombres que prometen capas, matices, humanidad en medio de lo épico.
¿Por qué La Odisea? ¿Por qué ahora?
Esta es la pregunta que me ronda desde que se anunció el proyecto.
Nolan ha pasado años explorando la ciencia ficción, el thriller psicológico, la guerra. ¿Por qué dar el salto a la mitología antigua?
Creo que la respuesta está en lo que La Odisea representa: un relato sobre la búsqueda de significado en un mundo caótico. Sobre la persistencia frente a lo imposible. Sobre qué nos define cuando todo lo demás se desmorona.
En un momento donde vivimos rodeados de incertidumbre tecnológica, climática, social, volver a Homero no es nostalgia. Es reconocer que las preguntas fundamentales no han cambiado. Solo cambian los monstruos a los que nos enfrentamos.
Pensemos en Arrival de Villeneuve, o en Her de Jonze. Películas que usan la ciencia ficción para preguntarse qué significa ser humano. Nolan hace lo mismo, pero mirando hacia atrás. Porque la mitología siempre fue ciencia ficción: especulación sobre lo desconocido, sobre fuerzas que no comprendemos, sobre nuestro lugar en el universo.
La Odisea es, en esencia, sobre un hombre tratando de encontrar el camino a casa después de que su mundo se desmoronara. ¿Hay algo más contemporáneo que eso?
El 17 de julio de 2026 no es solo una fecha de estreno. Es una cita con algo que, si Jonathan Nolan tiene razón, podría ser uno de esos momentos en los que el cine nos recuerda por qué importa.
Porque algunas historias no envejecen. Solo esperan al narrador adecuado, al momento adecuado, a la tecnología adecuada para volver a resonar.
Y si hay alguien capaz de hacer que La Odisea resuene en 2026, ese es Christopher Nolan.

