• Hugh Jackman ha dejado caer en una entrevista que su instinto le dice que la historia de Lobezno en el MCU no ha terminado, aunque no confirma nada sobre Doomsday o Secret Wars.
• Después de jurar que Logan era su despedida definitiva y rechazar durante cinco años volver al personaje, Jackman regresó en Deadpool y Lobezno, demostrando que en esto del cine de superhéroes nunca hay que decir nunca.
• Mi opinión: Con el multiverso a tope y dos Avengers monumentales en camino, sería un error garrafal no aprovechar a Jackman, aunque espero que Marvel no abuse y diluya el impacto emocional que tuvo Logan.
Hay declaraciones que te dejan con más preguntas que respuestas, y las últimas palabras de Hugh Jackman sobre Lobezno son exactamente eso. Cuando un actor que ha dado vida a un personaje durante 25 años te dice que su instinto le grita que «aún no ha terminado», es imposible no especular.
Y si encima hablamos de alguien que juró que Logan (2017) era su despedida definitiva, solo para volver siete años después… vamos, que tengo motivos para mantener la esperanza.
Lo fascinante es el timing. Jackman suelta estas declaraciones justo cuando Marvel prepara Avengers: Doomsday y Secret Wars. Películas que, por su propia naturaleza, son el escenario perfecto para reunir a todos los personajes posibles del multiverso.
¿Casualidad? En el MCU, las casualidades no existen.
Las palabras exactas importan
Durante su aparición en The View para promocionar Song Sung Blue, Jackman se encontró con la pregunta del millón. Sunny Hostin le preguntó directamente si sus comentarios anteriores eran pistas sobre Doomsday.
La respuesta fue estratégicamente ambigua.
«Eso no es una pista», dijo mientras se tapaba la cara con las manos. Pero aquí viene lo interesante: no cerró la puerta. Para nada.
El actor reflexionó sobre cómo cambió su perspectiva después de Logan. Durante años, estuvo convencido de que había terminado. Ryan Reynolds, bendito sea, no dejó de insistir durante cinco años. Cinco. Años.
Hasta que un día, Jackman simplemente supo que era el momento. Llamó a Reynolds y le dijo «Estoy dentro».
El resultado fue Deadpool y Lobezno, un éxito masivo que integró oficialmente a ambos personajes en el MCU.
El instinto de un actor que conoce a su personaje
Lo que más me llama la atención es la honestidad brutal de Jackman. No está vendiendo humo ni jugando al despiste corporativo.
«Mi instinto me dice que no ha terminado», dice. Y luego añade: «¡Pero eso soy solo yo! Marvel podría tener ideas diferentes».
Esa frase lo dice todo. Jackman no está confirmando nada porque probablemente no puede, o porque realmente no hay nada confirmado todavía. Pero está dejando claro que él, personalmente, siente que hay más historia que contar.
Y tiene sentido. Deadpool y Lobezno nos dio un vistazo de lo que estos personajes pueden aportar al MCU, pero fue apenas un aperitivo. Las posibilidades narrativas apenas se han explorado.
Aunque, siendo sincera, también me preocupa un poco. ¿Estamos llegando al punto en que Marvel va a traer de vuelta a Jackman cada dos por tres? Porque parte de lo que hizo especial a Logan fue precisamente su carácter definitivo.
Doomsday y Secret Wars: el contexto perfecto
Aquí es donde todo cobra sentido. Secret Wars es básicamente el evento definitivo de Marvel. Es donde convergen universos, donde las realidades chocan, donde todos los personajes que puedas imaginar tienen cabida.
Ya sabemos que otros actores de los X-Men están involucrados en los próximos proyectos del MCU. Sería narrativamente extraño tener todos estos elementos en juego y dejar fuera a Lobezno.
Especialmente cuando Jackman acaba de demostrar que todavía tiene la energía y el carisma para el papel.
Pensemos en la dinámica. Lobezno interactuando con los Vengadores del MCU principal. Lobezno enfrentándose a amenazas multiversales. El potencial es enorme.
Recuerdo cuando vi Logan en cines y salí convencida de que era el cierre perfecto. Lloré, no voy a negarlo. Y parte de mí sigue pensando que fue el mejor final posible para ese personaje.
Pero otra parte, la que creció leyendo los cómics de Secret Wars, sabe que hay historias que merecen contarse.
La lección de nunca decir nunca
La trayectoria de Jackman con Lobezno nos ha enseñado que las despedidas definitivas no existen. Logan se sintió como el cierre perfecto, una película magistral que cerró el círculo de forma emotiva y brutal.
Y lo fue… hasta que dejó de serlo.
No es que Jackman sea indeciso. Es que entiende algo fundamental: los personajes evolucionan, las historias encuentran nuevos caminos, y a veces el momento adecuado llega cuando menos lo esperas.
Rechazó a Reynolds durante cinco años no por capricho, sino porque genuinamente no sentía que fuera el momento. Hasta que lo fue.
Esa misma filosofía parece estar aplicándola ahora. No está diciendo «sí, estaré en las próximas Avengers». Está diciendo «mi instinto me dice que hay más».
Y conociendo cómo funciona Marvel Studios, conociendo la magnitud de lo que están preparando, yo no apostaría contra ese instinto.
Al final, lo que tenemos es una situación deliciosamente incierta. Jackman no confirma nada, pero tampoco niega nada de forma definitiva.
Está siendo honesto sobre sus sentimientos hacia el personaje mientras respeta los procesos de Marvel Studios. Es el equilibrio perfecto entre mantener viva la especulación y no crear falsas expectativas.
Lo que sí está claro es que si Marvel tiene dos dedos de frente, encontrarán la forma de incluir a Lobezno en estos eventos masivos. Porque después de 25 años y de haber creado uno de los personajes más icónicos del cine de superhéroes, sería un error monumental desperdiciar esa oportunidad.
Eso sí, espero que lo hagan bien. Que no sea solo un cameo fan service. Que tenga peso narrativo. Que respete lo que Logan significó.
Porque si algo he aprendido siguiendo el MCU desde que Tony Stark se puso esa primera armadura es que cuando Marvel acierta, acierta de verdad. Pero cuando se equivoca, se equivoca a lo grande.
Y yo, como fan que ha estado aquí desde el principio, estaré esperando con los dedos cruzados a que ese instinto de Jackman se convierta en realidad. Pero también con el ojo crítico bien abierto.

