El regreso de Brendan Fraser: La Momia 4 y el peso de los años

Brendan Fraser vuelve como Rick O’Connell en La Momia 4. A sus 57 años y con un cuerpo marcado por años de acción, ¿cuánto cuesta regresar a quien fuiste?

✍🏻 Por Alex Reyna

mayo 8, 2026

• Brendan Fraser regresa como Rick O’Connell en La Momia 4 junto a Rachel Weisz y John Hannah, con estreno previsto para octubre de 2027.

• Este retorno plantea una pregunta fascinante sobre el precio de la nostalgia: ¿cuánto estamos dispuestos a sacrificar por volver a ser quienes fuimos?

• A sus 57 años y con un historial de lesiones graves, Fraser se prepara físicamente para un papel que exige tanto del cuerpo como del espíritu.


Hay algo profundamente humano en la idea del regreso. No hablo solo de volver a un lugar o a un personaje, sino de intentar recuperar una versión de nosotros mismos que quedó atrás, sepultada bajo el peso del tiempo. Brendan Fraser lo sabe mejor que nadie.

Cuando confirmó su vuelta como Rick O’Connell en La Momia 4, no solo anunció una secuela: planteó una pregunta existencial sobre el precio de la nostalgia y la resiliencia del cuerpo frente a la voluntad del espíritu.

Me recuerda a esos momentos en la ciencia ficción donde los personajes intentan revertir el tiempo, recuperar lo perdido. Pienso en Interstellar, en Cooper volviendo a encontrar a su hija décadas después. O en Blade Runner 2049, donde el regreso de Deckard no es triunfal sino melancólico, marcado por las decisiones tomadas y el peso de los años. Fraser no es simplemente un actor retomando un papel icónico. Es un hombre de 57 años que ha pasado por el quirófano más veces de las que debería, que cambió las aventuras trotamundos por el drama intimista, que ganó un Oscar interpretando el dolor físico y emocional en The Whale.

Y ahora vuelve al desierto, a las momias, a las persecuciones.

El peso de volver a ser Rick O’Connell

Durante su aparición en The Tonight Show con Jimmy Fallon, Fraser habló con una mezcla de entusiasmo y realismo que resulta conmovedora. «Vamos a reunir a la banda de nuevo. Es la única forma de hacerlo», dijo, reconociendo que esta cuarta entrega responde a dos décadas de peticiones del público.

Rachel Weisz regresa por primera vez desde las películas originales y John Hannah vuelve como Jonathan, completando el trío que definió la franquicia.

Pero lo más revelador llegó cuando Fraser pidió suerte al público: «Estoy haciendo todo lo posible por poner en forma este engranaje de 57 años». La frase tiene capas. Hay humor, sí, pero también una admisión tácita de vulnerabilidad. Fraser no está fingiendo que el tiempo no ha pasado.

Su historial médico es brutal: cirugía de columna, reemplazo de rodilla, múltiples intervenciones derivadas de años haciendo cine de acción. Hubo incluso un accidente durante el rodaje de la primera Momia en el que casi muere ahorcado. Estos no son detalles menores. Son recordatorios de que el espectáculo tiene un coste real, medido en cartílago y vértebras.

No sabemos aún si Fraser realizará sus propias escenas de riesgo o si establecerá límites más estrictos. Pero el hecho de que la pregunta exista ya dice algo.

La nostalgia como contrato social

Hay algo casi transaccional en este regreso. El público lleva más de veinte años pidiendo otra Momia con Fraser. Universal ha escuchado. Fraser ha aceptado. Pero ¿qué estamos pidiendo exactamente?

¿Queremos ver a Rick O’Connell tal como lo recordamos, desafiando la gravedad y el sentido común? ¿O estamos preparados para una versión más madura, más consciente de sus limitaciones?

En la ciencia ficción, esta tensión entre memoria y realidad es territorio conocido. Pienso en Total Recall, donde los recuerdos implantados son más atractivos que la realidad. O en Eternal Sunshine of the Spotless Mind, donde el pasado se convierte en algo que podemos editar, perfeccionar. La nostalgia funciona de manera similar: recordamos la emoción de ver La Momia en 1999, pero ¿recordamos la película tal como fue, o una versión idealizada?

La película está programada para estrenarse el 15 de octubre de 2027. El rodaje comenzará en agosto de 2026, posiblemente regresando a localizaciones originales en Marruecos y Reino Unido. Los directores Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, del colectivo Radio Silence, están al mando, lo cual añade otra capa de intriga. Son conocidos por su trabajo en terror, no exactamente el territorio de aventuras pulp.

El cuerpo como archivo

Fraser pasó los años 90 y 2000 como una de las grandes estrellas de acción. Su filmografía es un catálogo de golpes, caídas y proezas físicas. Y su cuerpo guardó registro de cada una.

En los últimos años, Fraser pivotó hacia papeles dramáticos, culminando con su Oscar por The Whale, donde interpretaba a un hombre atrapado en un cuerpo que se había convertido en prisión. Hay una simetría poética ahí. En The Whale, el cuerpo era el tema central, el obstáculo y el mensaje.

Ahora, al volver a La Momia, el cuerpo vuelve a ser protagonista, pero de otra manera. No como limitación sino como desafío voluntario. Fraser está eligiendo esto, sabiendo lo que implica.

Me hace pensar en cómo la ciencia ficción trata el cuerpo humano: como algo mejorable, reemplazable, transcendible. En Ghost in the Shell, el cuerpo es una carcasa intercambiable. En RoboCop, es algo que se puede reconstruir, mejorar. Pero en la realidad, el cuerpo es finito. Tiene memoria. Acumula daño.

Y eso plantea preguntas más amplias. ¿Hasta qué punto es ético pedir a los actores que se destruyan físicamente por nuestra diversión? La tecnología ha avanzado —CGI, dobles digitales, coordinación de riesgos más sofisticada— pero la expectativa de «autenticidad» persiste. Queremos saber que es «realmente» Fraser ahí, no solo su rostro superpuesto.


Hay algo admirable en la decisión de Fraser, pero también algo que me inquieta. Admiro su compromiso, su voluntad de honrar lo que significó Rick O’Connell para toda una generación. Pero también me pregunto qué dice de nosotros que celebremos este sacrificio sin cuestionarlo demasiado.

¿Estamos pidiendo un regreso o un ritual de prueba? ¿Una película o una demostración de que el tiempo puede, de alguna manera, revertirse?

Quizá La Momia 4 termine siendo una reflexión sobre exactamente eso: sobre volver, sobre lo que perdemos y ganamos en el intento, sobre la distancia entre quienes fuimos y quienes somos. O quizá sea simplemente una aventura divertida con momias y tesoros.

Pero conociendo el viaje de Fraser, sospecho que será imposible verla sin pensar en las capas debajo. En el engranaje de 57 años poniéndose en forma. En el precio del espectáculo. En lo que significa, literalmente, volver a la vida.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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