Del Sofá al IMAX: Cómo The Mandalorian Quiere Devolvernos al Cine

La primera película de Mando y Grogu pone a prueba si aún queremos el ritual cinematográfico.

✍🏻 Por Alex Reyna

febrero 17, 2026

• Jon Favreau promete que The Mandalorian and Grogu será un salto cualitativo respecto a la serie, con mejoras en fotografía, sets y narrativa diseñadas específicamente para IMAX.

• La película llegará a los cines el 22 de mayo de 2026, marcando la primera vez que esta historia abandona el streaming para conquistar la gran pantalla.

• Personalmente, me fascina cómo Star Wars está aprendiendo a diferenciar entre experiencias: no todo merece el mismo formato, y reconocer eso es madurez narrativa.


Hay algo profundamente simbólico en que The Mandalorian, la serie que salvó a Star Wars del desencanto, esté dando el salto al cine.

No es solo una decisión comercial.

Es un reconocimiento de que ciertas historias necesitan respirar en pantallas más grandes, con públicos que comparten el mismo espacio y tiempo. Es volver a lo ritual del cine, a esa experiencia colectiva que ningún algoritmo puede replicar.

Jon Favreau lo sabe. Y por eso no está tratando The Mandalorian and Grogu como un episodio extendido con más presupuesto. Está construyendo algo distinto desde los cimientos, algo que justifique que apaguemos nuestros móviles y nos sentemos en una butaca durante dos horas.

En una época donde todo compite por nuestra atención fragmentada, esa promesa no es menor.

Lo que cambia cuando cambias de formato

Durante la New York Toy Fair, Favreau fue claro: llevar esta historia a IMAX implica repensar todo.

No basta con filmar lo mismo en resolución más alta.

Es fascinante cómo el formato condiciona la narrativa. En Disney+, The Mandalorian funcionaba con episodios autoconclusivos, pequeñas aventuras que podías consumir entre semana. Pero el cine exige otra cosa: arcos más amplios, stakes más altos, una sensación de viaje que te acompañe más allá de los créditos finales.

Favreau lo expresó con una frase que resume todo: «Tenemos que elevar nuestro juego ahora para el cine».

No es arrogancia. Es consciencia de que cada medio tiene su lenguaje, y respetar eso es lo que separa el entretenimiento competente del arte memorable.

Grogu ya no es el mismo

Uno de los detalles más intrigantes es que Grogu habrá «subido de nivel» tras su entrenamiento con Ahsoka Tano y Luke Skywalker.

Esto no es solo un guiño a los fans. Es una declaración de intenciones narrativas.

El Grogu que conocimos era adorable, vulnerable, un MacGuffin con orejas grandes que todos querían proteger. Pero si la película va a funcionar como experiencia cinematográfica completa, necesita personajes que evolucionen, que tomen decisiones con peso.

Su elección de volver con Din Djarin como aprendiz mandaloriano no fue casual. Fue el momento en que dejó de ser un objeto de la trama para convertirse en sujeto de su propia historia.

Las figuras de acción recién anunciadas sugieren secuencias de acción a gran escala. Una persecución con un AT-AT no es algo que hagas en un volumen LED de serie.

Pero espero que Favreau no olvide lo que hizo funcionar a The Mandalorian desde el principio: la intimidad emocional entre un guerrero solitario y un niño que lo cambió todo.

El elenco y lo que promete

Pedro Pascal regresa como Din Djarin, obviamente.

Pero la incorporación de Jeremy Allen White y Sigourney Weaver añade capas interesantes. Weaver, en particular, trae consigo décadas de credibilidad en ciencia ficción. Su presencia no es decorativa. Es una señal de que esta película se toma en serio a sí misma.

Me recuerda a cuando Rogue One fichó a actores de prestigio para una historia de Star Wars que no giraba alrededor de Skywalkers. Funcionó porque el casting comunicaba seriedad, intención artística más allá del merchandising.

White, por su parte, viene de demostrar en The Bear que puede cargar con el peso emocional de una serie entera. Si Favreau lo ha elegido, es porque necesita a alguien capaz de sostener escenas que no dependan de efectos visuales.

El cine como acto de fe

Hay algo casi contracultural en estrenar una película de Star Wars en cines cuando todo el mundo apuesta por el streaming.

Disney+ demostró que podía generar contenido de calidad sin intermediarios. Pero Favreau está diciendo algo más profundo: que no todo debe vivir en la misma plataforma, consumirse de la misma manera.

«Queremos llevarte de aventura, y esa aventura tiene que llenar la pantalla», dijo.

Es una declaración de principios. El cine no es solo contenido en pantalla grande. Es un pacto con el espectador: dame tu tiempo completo, sin pausas, sin distracciones, y te daré algo que no podrías experimentar de otra forma.

En un mundo donde pausé Arrival para apuntar frases, entiendo perfectamente esa distinción.

Hay historias que necesitan ser vistas de una sentada, en la oscuridad compartida de una sala, donde la experiencia colectiva amplifica la individual. Y quizá lo que estamos presenciando es algo más grande: una sociedad que, tras años de consumo atomizado, vuelve a valorar lo compartido.

Que una franquicia nacida en el streaming reconquiste el cine no es nostalgia. Es reconocer que hemos perdido algo en el camino, y que vale la pena recuperarlo.


The Mandalorian and Grogu llega el 22 de mayo de 2026, y no será solo otra película de Star Wars. Será una prueba de concepto: ¿puede una historia traducir su esencia a un lenguaje diferente sin perder lo que la hizo especial?

Favreau parece entender que la respuesta no está en hacer «más grande» lo que ya funcionaba, sino en respetar que el cine y la televisión no son lo mismo, aunque cuenten las mismas historias.

Y quizá eso sea lo más emocionante. No que volvamos al cine por nostalgia, sino porque alguien está construyendo experiencias que solo pueden existir ahí.

¿Qué dice de nosotros que necesitemos, de nuevo, ese ritual? ¿Que después de años de pausar, rebobinar y consumir a nuestro ritmo, anhelemos la rendición total que exige una sala oscura?

Yo, por mi parte, estaré ahí el día del estreno. Buscando la respuesta.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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