• La tercera temporada de Daredevil: Born Again reducirá drásticamente el papel de Wilson Fisk como villano central tras cinco temporadas dominando la narrativa.
• El showrunner apuesta por difuminar las líneas morales entre héroes y villanos, haciendo que personajes como Bullseye generen dilemas éticos en la audiencia.
• Después de años con Kingpin como eje narrativo, la serie busca reinventarse con nuevas amenazas y una identidad renovada para Hell’s Kitchen.
Hay algo reconfortante en saber que Wilson Fisk estará siempre ahí, como una sombra gigantesca sobre Hell’s Kitchen. Desde la primera temporada de Daredevil en Netflix, Vincent D’Onofrio nos regaló un Kingpin tan magnético que era imposible apartar la mirada.
Cinco temporadas después —contando las de Netflix y ahora las del MCU oficial— Fisk se ha convertido en el corazón oscuro de la serie, el villano que define a Matt Murdock tanto como su propio sentido de justicia.
Pero aquí viene lo interesante: a veces, incluso los mejores villanos necesitan ceder el protagonismo. Y eso es exactamente lo que va a pasar en la tercera temporada de Daredevil: Born Again.
El fin de una era (pero no del personaje)
Dario Scardapane, el showrunner de Born Again, ha confirmado lo que muchos intuíamos: la tercera temporada reducirá drásticamente el papel de Wilson Fisk como antagonista central. Su rol como alcalde de Nueva York pasará a un segundo plano, algo que representa un giro radical después de tanto tiempo siendo la fuerza gravitacional de toda la historia.
Charlie Cox lo expresó de una forma que me encantó: «Se siente como si nos hubiéramos despojado de la piel de la era del Alcalde Fisk. Es como un nuevo libro, un nuevo amanecer».
Como alguien que ha visto repetirse fórmulas en el MCU más veces de las que me gustaría admitir, este movimiento me parece valiente. Sí, Fisk funciona. Sí, D’Onofrio es brillante. Pero incluso los mejores villanos pueden volverse predecibles si abusamos de ellos.
Y seamos sinceros: las dos primeras temporadas de Born Again ya han mostrado síntomas de estar estirando demasiado el chicle. Fisk como alcalde es fascinante, pero ¿cuántas veces podemos ver a Matt intentando derribarlo antes de que se vuelva repetitivo? Recordad lo que pasó con Loki en las primeras fases del MCU: fantástico, pero llegó un momento en que necesitábamos algo más.
Cuando los villanos no son tan villanos (y viceversa)
Aquí es donde la cosa se pone realmente interesante. En lugar de simplemente sustituir a Fisk por otro villano de turno, Scardapane está apostando por algo mucho más complejo: difuminar las líneas entre héroes y villanos de formas que nos hagan cuestionar nuestras propias lealtades como espectadores.
El ejemplo perfecto es Bullseye. El personaje regresa en la tercera temporada, pero no como un antagonista simple y directo.
Scardapane explicó que quieren jugar con la idea de hacernos dudar: «¿Deberíamos estar apoyando a este tío? Espera un segundo, no podemos hacer eso. Mató a Foggy».
Y ahí está el dilema moral que tanto me gusta de Daredevil cuando está en su mejor momento. No es solo «el bueno contra el malo». Es «¿qué pasa cuando el malo tiene razón en algo?» o «¿hasta dónde puede llegar el bueno antes de cruzar la línea?».
Este tipo de ambigüedad moral es lo que diferenciaba la serie original de Netflix del resto del MCU. Recuerdo perfectamente cuando vi por primera vez la escena del pasillo en la temporada 1, pensando «esto no se parece a nada de lo que Marvel ha hecho antes». Esa oscuridad, esa complejidad, es lo que hace grande a Daredevil.
Y me alegra enormemente ver que Born Again no está abandonando esa esencia, incluso cuando se integra en el MCU más mainstream.
Nuevas amenazas para Hell’s Kitchen
Aunque los detalles específicos siguen siendo un misterio, Scardapane ha confirmado que múltiples villanos nuevos llegarán a Hell’s Kitchen. Cuando le preguntaron sobre las teorías de los fans, respondió que estas «superan con creces nuestras capacidades», lo que sugiere que el equipo creativo tiene planes que podrían sorprendernos.
Como fan de los cómics, mi mente ya está haciendo horas extra imaginando posibilidades. ¿Veremos finalmente a Muse, ese villano perturbador de la etapa de Soule? ¿Quizás una versión más fiel de La Mano? Las opciones son infinitas.
Lo que está claro es que no están buscando simplemente escalar las apuestas con un villano más grande y más malo. Están repensando la aproximación fundamental a la narrativa y las dinámicas entre personajes.
Un respiro necesario
Mirad, entiendo perfectamente a quien diga «pero si Fisk funciona, ¿por qué cambiarlo?». Lo entiendo porque yo misma he pensado lo mismo con otros personajes del MCU.
Pero también he aprendido que las mejores historias saben cuándo dar un paso atrás, respirar, y explorar nuevos territorios. Pensad en Born Again de Frank Miller, la historia que da nombre a la serie: funciona precisamente porque Kingpin no es el único problema de Matt. Es el catalizador, pero la verdadera historia va mucho más allá.
Este cambio no solo beneficia a la serie en términos de frescura narrativa, sino que también permite que cuando Fisk vuelva a tomar protagonismo (porque sabemos que lo hará), su presencia tenga aún más impacto.
Después de años viendo cómo Marvel a veces se aferra demasiado a fórmulas que funcionan, este movimiento de Daredevil: Born Again me da esperanza. No están jugando a lo seguro. Están apostando por la complejidad, por la ambigüedad moral, por desafiar nuestras expectativas como audiencia.
Y eso, viniendo de una franquicia que a veces peca de predecible, es exactamente lo que necesitamos. Porque si hay algo que Daredevil ha demostrado una y otra vez es que funciona mejor cuando se atreve a ser oscuro, complejo y moralmente ambiguo.
Que se aparten, villanos tradicionales. Hell’s Kitchen está a punto de volverse mucho más interesante.

