- Chris Hansen cree que Robert Pattinson está «demasiado dramático» interpretándole en Primetime, el nuevo thriller de A24, aunque admite que hay oficio en la imitación del tráiler.
- El periodista denuncia que la película le pone en boca palabras y actos que nunca existieron, y destapa un encontronazo con A24 por un acuerdo legal que se negó a firmar; el estudio lo niega y habla de un simple NDA estándar.
- En mi opinión, poco importa quién tenga razón: esta polémica es justo el tipo de combustible gratuito que dispara la taquilla de A24, y los números lo demuestran cada año.
Hay algo fascinante en ver cómo Hollywood decide convertir a alguien real en personaje de ficción. A veces el resultado es un homenaje; otras, una caricatura. Y en ocasiones, el propio protagonista de la historia decide sentarse delante de una cámara y decir lo que piensa. Eso es exactamente lo que ha pasado con Chris Hansen, el exreportero de la NBC conocido por cazar depredadores sexuales en televisión, que ahora ve cómo Robert Pattinson le pone cara en la gran pantalla.
El caso tiene más capas de las que parece: un actor reconvertido en héroe televisivo, un periodista que defiende su legado, un estudio con una versión distinta de los hechos y, en el fondo, la pregunta que siempre me ronda cuando hablo de biopics o películas «basadas en hechos reales»: ¿hasta qué punto importa la fidelidad cuando el taquillazo está casi garantizado? Y sí, ya os adelanto que voy a acabar hablando de cifras, porque para eso me pagan.
Robert Pattinson sí, pero con matices
Chris Hansen, el exrostro de To Catch a Predator en Dateline NBC, ha respondido públicamente a la interpretación que Robert Pattinson hace de él en Primetime, el thriller dramático que A24 tiene en camino. Y lo ha hecho sin pelos en la lengua, como cabría esperar de alguien que lleva décadas enfrentándose a situaciones incómodas frente a las cámaras.
En una entrevista con Entertainment Tonight, Hansen reconoció que Pattinson se ha tomado en serio el trabajo de imitarle. «Está claro que ha practicado», dijo. Pero acto seguido añadió que la interpretación le parece «excesivamente dramática». Vamos, que el Pattinson que vemos en el tráiler está varios grados por encima del Hansen real en términos de intensidad.
Eso sí, su familia no opina lo mismo. Según él mismo contó, tanto su mujer como el resto de su círculo cercano consideran que la imitación es bastante acertada. Pequeña victoria para Pattinson.
El problema de fondo: «Eso no soy yo»
Más allá de la actuación en sí, Hansen tiene una queja de peso: el guion le hace decir cosas que nunca dijo y hacer cosas que nunca hizo. «Soy una buena persona, excepto cuando se trata de criminales y depredadores», declaró, dejando claro que no se siente cómodo con la imagen que proyecta la película.
Su mensaje a los espectadores es directo: Primetime es una obra de ficción inspirada en hechos reales, no un documental. Y conviene recordarlo antes de que alguien salga del cine convencido de que sabe exactamente cómo es Chris Hansen.
Es un aviso que, honestamente, A24 tampoco tendría por qué temer demasiado. El estudio lleva años demostrando que sabe vender películas incómodas, ambiguas y difíciles de clasificar. La polémica solo añade gasolina al fuego.

El preestreno que no fue
Aquí es donde la historia se pone más interesante. Hansen fue invitado a un pase privado de la película en las oficinas de A24. Hasta ahí, todo normal. El problema llegó cuando, según él, los abogados del estudio le pidieron que firmara un documento que iba mucho más allá de un simple acuerdo de confidencialidad.
Hansen afirma que ese documento incluía la cesión de derechos sobre su nombre, imagen y marca personal, además de renunciar a cualquier acción legal derivada del filme. Ante esas condiciones, decidió marcharse sin ver la película.
La versión de A24 es radicalmente distinta. Fuentes del estudio aseguran que simplemente se le pidió firmar el NDA estándar que cualquier espectador debe firmar antes de un preestreno de material inédito. Nada fuera de lo habitual.
Dos versiones, ningún árbitro. Lo que sí queda claro es que la relación entre Hansen y A24 no arranca precisamente con buen pie.
A24, Pattinson y el negocio de lo «basado en hechos reales»
Y aquí es donde entro yo con la calculadora en la mano, porque lo más llamativo de todo esto no es quién tiene razón con el dichoso NDA. Lo más llamativo es que este tipo de fricciones entre el sujeto real y la producción se han convertido en una tradición del cine contemporáneo. Y, paradójicamente, casi siempre benefician a la película.
Pensemos en A24. Hablamos del estudio que convirtió Everything Everywhere All at Once en un fenómeno de más de 140 millones de dólares en taquilla mundial con un presupuesto ridículo de apenas 25, y que luego se llevó siete Oscars. Su modelo no es el del blockbuster de 300 millones: es el del boca a boca, la conversación y el ruido cultural. Y no hay ruido más barato que un protagonista real quejándose en televisión semanas antes del estreno.
Cada titular que genera Hansen es un anuncio gratuito para Primetime. Cada declaración suya recuerda al público que la historia tiene raíces reales. Traducido a mi idioma, el de las cifras: es marketing de valor incalculable que no aparece en ninguna partida presupuestaria.
Robert Pattinson tampoco es un mal reclamo para la cuenta de resultados. Tras el pelotazo de The Batman (más de 770 millones a nivel global) y su paso por el Tenet de Nolan, el chico dejó atrás hace tiempo la etiqueta de «el vampiro de Crepúsculo«. Hoy es un imán de prestigio que atrae tanto a la crítica como a un público fiel dispuesto a seguirle a proyectos raros. Y raro, en el catálogo de A24, es sinónimo de negocio.
Al final, la pregunta que queda flotando en el aire es sencilla: ¿verá Hansen la película cuando se estrene? Porque, después de todo esto, cuesta imaginar que pueda resistir la tentación.
Lo que sí parece seguro es que Primetime llega con una campaña de marketing involuntaria pero tremendamente efectiva. Si me piden una apuesta, diría que este runrún se traducirá en un arranque de taquilla por encima de lo que un thriller de perfil medio conseguiría sin polémica. No hará números de superhéroe, pero para el modelo de A24 no le hace ninguna falta.
Y Pattinson, mientras tanto, sigue eligiendo con criterio. Después de El faro, Tenet o The Batman, meterse en la piel de un periodista televisivo icónico parece otro movimiento calculado. Si la interpretación es tan dramática como dice Hansen, puede que sea exactamente lo que la película necesita para llenar salas. Y a mí, que vivo pendiente de los números, eso me interesa mucho más que saber si el acento le salió redondo.

