• Pixar ha estrenado más de 30 películas, pero algunas de sus propuestas más arriesgadas quedan eclipsadas por los grandes éxitos como Toy Story o Buscando a Nemo, a pesar de tener la misma calidad narrativa.
• Estas películas exploran temas complejos como la identidad, el duelo y el propósito vital con una profundidad que a menudo supera a las más populares del estudio.
• Creo firmemente que Pixar muestra su mejor versión cuando se atreve a experimentar, y estas películas menos conocidas son la prueba de que el riesgo creativo merece la pena.
Cuando hablamos de Pixar, todos pensamos inmediatamente en Woody y Buzz, en los Increíbles salvando el mundo, o en Nemo perdido en el océano. Y tiene sentido, porque son películas que marcaron generaciones enteras.
Pero aquí va una verdad incómoda: mientras repetimos por enésima vez esas mismas películas en Disney+, hay un montón de historias del estudio esperando pacientemente a que alguien les dé una oportunidad.
Y no hablo de películas mediocres que merecen el olvido. Hablo de historias brillantes, innovadoras y emocionalmente devastadoras que simplemente no tuvieron la suerte de convertirse en fenómenos culturales.
Como alguien que ha seguido a Pixar desde sus inicios, me duele ver cómo algunas de sus propuestas más arriesgadas pasan desapercibidas. El estudio tiene sus altibajos, no voy a fingir que todas son obras maestras, pero cuando se atreve a salirse del molde, el resultado suele ser fascinante.
Así que vamos a hablar de diez películas de Pixar que merecen muchísimo más amor del que reciben.
Elio
Empezamos con una de las más recientes y, seamos sinceros, una de las que peor le ha ido en taquilla a Pixar. Elio batió el récord del peor estreno del estudio, lo cual es una pena enorme porque la premisa es genuinamente interesante: un chaval de 11 años es transportado accidentalmente al Comuniverso y confundido con el embajador oficial de la Tierra.
La película funciona como una aventura espacial que explora temas de identidad y pertenencia de forma inteligente. Tiene sus problemas de ritmo, especialmente en el segundo acto, pero la imaginación desbordante y el corazón que tiene merecían mejor suerte.
A veces el público no está preparado para lo que Pixar intenta hacer, y este es uno de esos casos.
Un Gran Dinosaurio
Esta es la película que todo el mundo olvida que existe, y es una injusticia. Un Gran Dinosaurio nos plantea una Tierra alternativa donde los dinosaurios nunca se extinguieron, y sigue a Arlo, un joven Apatosaurio que se separa de su familia y debe encontrar el camino a casa acompañado de Spot, un niño humano que actúa como un perro.
La película tuvo una producción complicadísima y se nota en algunos momentos narrativos que no terminan de encajar. Pero las escenas de paisajes son absolutamente impresionantes, de lo mejor que ha hecho Pixar visualmente.
La exploración del miedo, el duelo y el valor es genuinamente conmovedora. La relación entre Arlo y Spot funciona sin apenas diálogos, lo cual es un logro narrativo que no se valora suficientemente.
Bichos
La segunda película de Pixar sigue siendo una de las más infravaloradas del catálogo. Bichos cuenta la historia de Flik, una hormiga inventora que recluta a un grupo de bichos de circo para ayudar a su colonia a enfrentarse a unos saltamontes opresores.
Comercialmente fue un éxito, pero culturalmente quedó completamente eclipsada por todo lo que vino después. Y es una pena, porque la construcción del mundo es fantástica y los personajes secundarios son memorables.
Los temas de unidad y valentía están perfectamente integrados en la trama. Además, tiene un humor que funciona tanto para niños como para adultos, algo que Pixar perfeccionaría en películas posteriores.
Elemental
Esta me toca especialmente porque es exactamente el tipo de apuesta creativa que quiero que Pixar siga haciendo. Elemental nos presenta una ciudad donde conviven seres de diferentes elementos, y sigue la historia de Ember (fuego) y Wade (agua), dos personas que según las reglas de su mundo no deberían poder conectar.
La película funciona como una metáfora sobre inmigración, identidad cultural y prejuicios, pero sin ser pesada ni aleccionadora. La innovación visual es impresionante: crear personajes de agua y fuego que transmitan emociones no es fácil.
La historia de amor es genuina y tierna, aunque el tercer acto recurre a algunos tropos demasiado predecibles. Aun así, no entiendo por qué no conectó más con el público.
Onward
Dos hermanos elfos adolescentes, Ian y Barley, intentan resucitar a su padre fallecido usando magia en un mundo moderno que ha olvidado lo fantástico. La premisa de Onward es brillante: ¿qué pasa cuando la magia se vuelve obsoleta y el mundo avanza sin ella?
La película mezcla aventura con una historia familiar profundamente emotiva. La relación entre los hermanos es el verdadero corazón de la historia, y el giro final es devastador de la mejor manera posible.
Salió justo antes de la pandemia, lo cual no ayudó a su recepción, pero merece una segunda oportunidad. Es de esas películas que funcionan mejor en un segundo visionado, cuando ya sabes hacia dónde va.
Lightyear
Aquí Pixar se arriesgó de verdad y el público no lo entendió. Lightyear no es la película sobre el juguete, es la película que Andy vio en los 90 y que le hizo querer un Buzz Lightyear de juguete.
El problema es que el estudio no comunicó bien este concepto, y mucha gente esperaba algo completamente diferente. Una vez entiendes la premisa, todo cobra sentido.
La historia de Buzz como guardián espacial atrapado en un planeta hostil explora temas de obsesión, pérdida y crecimiento personal. El antagonista tiene una complejidad moral que no esperaba, y la película no tiene miedo de ser más oscura y adulta que otras producciones del estudio.
No es perfecta, pero es valiente, y eso cuenta.
Red
Red es probablemente la película de Pixar más específicamente cultural que han hecho, y eso es precisamente su mayor fortaleza. Mei Lee es una chica chino-canadiense de 13 años que se transforma en un panda rojo gigante cuando sus emociones se descontrolan.
La película habla de pubertad, sí, pero también de expectativas familiares, identidad cultural, amistad y autonomía de una forma auténtica y sin condescendencia.
Domee Shi (que ya nos había destrozado con el corto Bao) dirige con una voz personal clarísima. Que haya gente que la critique por ser «demasiado específica» me parece absurdo: la especificidad es lo que la hace universal.
Luca
Verano, Italia, amistad, secretos. Luca es una carta de amor a esos veranos de la infancia donde todo parecía posible. Luca es un monstruo marino que se transforma en humano y explora un pueblo costero italiano con su amigo Alberto.
La animación es preciosa, con un estilo más estilizado que el hiperrealismo habitual de Pixar. La historia captura perfectamente esa mezcla de alegría y incertidumbre de la juventud.
La celebración de la aceptación y el autodescubrimiento es genuina. Además, la ambigüedad en la relación entre Luca y Alberto permite múltiples lecturas, todas válidas.
Indomable
La primera película de Pixar con una protagonista femenina merece más reconocimiento del que recibe. Mérida es una princesa escocesa que rechaza casarse y accidentalmente convierte a su madre en oso.
Lo que hace especial a Indomable es que no va de romance, va de la relación madre-hija y de autonomía personal. Mérida no necesita que la salven ni encontrar el amor verdadero; necesita entender a su madre y que su madre la entienda a ella.
Es refrescante, visualmente espectacular, y tiene una de las mejores bandas sonoras de Pixar. Aunque el segundo acto se pierde un poco en la aventura del oso, el núcleo emocional nunca falla.
Soul
Joe Gardner es un profesor de música de secundaria que, tras un accidente, se separa de su cuerpo y debe guiar a un alma reticente en el más allá. Soul es probablemente la película más filosóficamente ambiciosa que ha hecho Pixar.
Explora el significado de la vida, el propósito, la pasión y la importancia de los pequeños momentos cotidianos con una profundidad que pocas películas animadas se atreven a intentar.
Es hermosa, compleja, y a veces incómoda en las preguntas que plantea. No es una película fácil, pero es necesaria. De alguna forma, me recuerda a cómo ciertas películas de Marvel han explorado la identidad y el propósito (pienso en Guardianes de la Galaxia Vol. 3), pero con una madurez narrativa diferente.
Lo que todas estas películas tienen en común es que Pixar se atrevió a arriesgar. A contar historias diferentes, a explorar temas complejos, a experimentar visualmente.
No todas funcionan perfectamente, pero prefiero mil veces un estudio que se atreve a fallar intentando algo nuevo que uno que repite la misma fórmula hasta el aburrimiento.
Así que la próxima vez que os apetezca una sesión de Pixar, en lugar de poner por decimoquinta vez Toy Story 3, dadle una oportunidad a alguna de estas joyas escondidas. Os prometo que encontraréis historias igual de emotivas, personajes igual de memorables, y quizás descubráis vuestra nueva película favorita del estudio.

