• Jessie Buckley tiene el Oscar prácticamente en el bolsillo tras arrasar en todos los premios previos, algo que históricamente garantiza la victoria con un 100% de efectividad.
• Las otras tres categorías de interpretación están tan fragmentadas que ni los datos históricos sirven para predecir un ganador claro.
• Esta temporada demuestra que los patrones que llevamos décadas usando para predecir los Oscar pueden romperse en cualquier momento.
Faltan menos de dos semanas para los Oscar y me encuentro en una situación incómoda: no tengo ni idea de quién ganará tres de las cuatro categorías principales de interpretación.
Y eso que llevo años analizando cifras, patrones y tendencias de premios. Normalmente, a estas alturas, los números cantan. Los premios previos funcionan como un GPS bastante fiable hacia la estatuilla dorada.
Pero este año el GPS se ha vuelto loco.
Lo fascinante es que mientras una categoría presenta la victoria más clara de la última década, las otras tres son un caos estadístico absoluto. Es como si la Academia hubiera decidido compensar la certeza en un apartado con la incertidumbre total en los demás.
Para alguien que vive de descifrar qué dicen los números, esto es frustrante y emocionante a partes iguales.
Jessie Buckley: Cuando los datos no mienten
Empecemos por lo fácil. Jessie Buckley ha conseguido algo extraordinario: barrer los cuatro premios previos principales. Globo de Oro (Drama), SAG, Critics’ Choice y BAFTA. Todos. Sin excepción.
El dato clave: solo nueve actrices lograron este pleno en los últimos treinta años. Y las nueve ganaron el Oscar después. Todas. Sin excepciones.
Estamos hablando de un patrón con 100% de efectividad histórica.
Cuando los números hablan con esta claridad, hay que escucharlos. No importa si hay alguna candidata que te guste más o si crees que otra merece más el premio. Las estadísticas son implacables.
Buckley ganará el Oscar el 15 de marzo. Podéis apostar la hipoteca.
Mejor Actor: El favorito que tropezó
Aquí es donde la cosa se complica. Timothée Chalamet parecía tener el camino despejado tras ganar el Globo de Oro y el Critics’ Choice. Todo apuntaba a que seguiría la misma ruta triunfal que Buckley.
Entonces llegaron los BAFTA.
Robert Aramayo se llevó el premio británico. El detalle jugoso: ni siquiera está nominado al Oscar. Los BAFTA lanzaron una granada al medio de la carrera solo para ver qué pasaba.
Y lo que pasó es que la certeza se evaporó.
Después Michael B. Jordan ganó el SAG, y de repente tenemos una carrera de dos caballos. O quizás de tres, porque Wagner Moura anda por ahí como el caballo oscuro que nadie ve venir.
Los datos históricos no ayudan: ningún actor ha ganado el Oscar con solo un SAG. El último que lo logró únicamente con Globo de Oro y Critics’ Choice fue Sean Penn en 2004 por «Mystic River». Hace más de veinte años.
¿Mi lectura? Chalamet sigue favorito por inercia, pero esta es la categoría perfecta para una sorpresa. Y las sorpresas, aunque malas para las quinielas, son buenas para los titulares.
Actor de Reparto: Tres ganadores, cero consenso
Si pensabais que Mejor Actor estaba complicado, bienvenidos al verdadero desastre. Aquí tenemos tres ganadores diferentes en los premios previos.
Stellan Skarsgård se llevó el Globo de Oro. Jacob Elordi el Critics’ Choice. Y Sean Penn tanto el BAFTA como el SAG.
Sobre el papel, Penn debería ser el favorito con dos premios importantes. Pero aquí entran factores que van más allá de las cifras puras.
Penn es una figura controvertida y ha brillado por su ausencia en las ceremonias de premios. En Hollywood, la simpatía cuenta. Y no aparecer a recoger tus premios no es exactamente la mejor estrategia de campaña.
El último ganador de Actor de Reparto que solo tenía un BAFTA fue Mark Rylance en 2015 por «El puente de los espías». Pero lo fascinante es que no sería ninguna locura que ganara alguien sin ningún premio previo, como Delroy Lindo o Benicio del Toro.
Cuando los premios preliminares están tan repartidos, la Academia a veces decide ir por libre.
Esta categoría es básicamente tirar cinco monedas y esperar que todas caigan de canto.
Actriz de Reparto: El caos en su máxima expresión
Y pensabais que Actor de Reparto era un lío. Actriz de Reparto ha conseguido algo notable: cuatro ganadoras diferentes en los premios previos.
Teyana Taylor ganó el Globo de Oro. Amy Madigan se llevó Critics’ Choice y SAG. Y Wunmi Mosaku triunfó en los BAFTA.
Matemáticamente, Madigan tiene ventaja con dos premios importantes. Su combinación de Critics’ Choice y SAG replica el camino de ganadoras anteriores como Alicia Vikander y Lupita Nyong’o.
Pero aquí está lo interesante: Taylor podría convertirse en la primera ganadora con solo un Globo de Oro. Sería histórico, rompería todos los patrones establecidos.
Y Mosaku podría seguir el camino de Penélope Cruz o Tilda Swinton, que ganaron con solo un BAFTA.
Estamos ante una categoría donde literalmente cualquier cosa puede pasar. Es el sueño de un analista (porque genera conversación) y la pesadilla de un apostador (porque no hay forma de predecirlo con certeza).
Cuando los patrones dejan de funcionar
Llevamos décadas usando los premios previos como termómetro de los Oscar. Y generalmente funciona.
Pero esta temporada nos está recordando algo importante: los patrones existen hasta que dejan de existir.
La fragmentación que estamos viendo podría indicar varias cosas. Quizás la Academia está más dividida que nunca. Quizás las campañas de promoción no han sido tan efectivas. O quizás, simplemente, tenemos un año con actuaciones tan parejas en calidad que no hay consenso claro.
Lo que está claro es que la noche del 15 de marzo va a ser mucho más emocionante de lo habitual.
Jessie Buckley subirá al escenario con su Oscar, eso lo doy por hecho. Pero las otras tres categorías son una incógnita absoluta, y eso es algo que no veíamos desde hace años.
Para alguien que vive de los números y los patrones, admitir que no tengo ni idea de quién ganará tres de las cuatro categorías principales es humillante y liberador a partes iguales.
Porque al final, esto es lo que hace que los Oscar sigan siendo relevantes: la capacidad de sorprendernos.
Aunque mis estadísticas protesten, mi lado cinéfilo no puede evitar disfrutar del caos. Nos vemos el 15 de marzo con las palomitas preparadas y las quinielas rotas.

