Sony quemó $300M en spin-offs basura… y Venom les salvó el culo

Sony intentó copiar el modelo Marvel sin entenderlo. Morbius, Madame Web y Kraven fracasan, mientras Venom resiste por tener personalidad propia.

✍🏻 Por Clara Domenech

febrero 27, 2026

• Sony reinicia su universo de spin-offs de Spider-Man tras el colapso comercial y narrativo de Morbius, Madame Web y Kraven, admitiendo implícitamente que el problema no fue solo de ejecución, sino de visión.

• Este fracaso revela algo más profundo: la diferencia entre construir universos porque tienes personajes y construirlos porque tienes algo que decir sobre el mundo.

• Venom sobrevive como anomalía rentable no por ser mejor cine, sino por tener lo que las demás carecían: una voz extraña pero propia en medio del vacío corporativo.


Hay una escena en Dune donde Paul Atreides debe atravesar el desierto sin un plan claro, solo con la certeza de que debe moverse hacia adelante. Sony Pictures me recuerda a eso, excepto que Paul al menos entendía el terreno. El estudio ha pasado años intentando construir un universo cinematográfico como si los universos se fabricaran por acumulación: suma suficientes personajes, conecta suficientes películas, y eventualmente algo significativo emergerá.

No funciona así. Nunca ha funcionado así.

Los grandes universos de ciencia ficción —Star Wars, Star Trek, Dune— no nacieron de estrategias corporativas. Nacieron de preguntas. ¿Qué significa el poder? ¿Cómo nos relacionamos con lo desconocido? ¿Qué nos hace humanos cuando la tecnología redefine ese concepto?

Sony olvidó hacer esas preguntas. Y ahora, tras una serie de fracasos que han convertido presupuestos millonarios en memes virales, el estudio ha anunciado que reiniciará todo desde cero.

Cuando los cimientos nunca existieron

Tom Rothman confirmó que Sony planea reiniciar su universo de spin-offs con equipos creativos completamente nuevos. Los números justifican la decisión.

Madame Web recaudó poco más de 100 millones contra 80 de presupuesto. Pero las cifras son lo de menos. La película se convirtió en fenómeno viral por efectos visuales baratos y un guion que parecía generado por algoritmo. Kraven el Cazador perdió dinero con 62 millones contra 130 de presupuesto. Morbius cayó un 74% en su segundo fin de semana y se convirtió en meme involuntario.

Recuerdo haber visto Morbius con la misma sensación que me dejó Prometheus: la frustración de ver ideas potencialmente interesantes ahogadas en decisiones corporativas. Pero al menos Prometheus intentaba preguntar algo sobre nuestros orígenes. Morbius solo existía porque Sony tenía los derechos.

Estos fracasos no son solo económicos. Son existenciales. Cada película habitaba un vacío narrativo, sin propósito más allá de explotar propiedad intelectual. Como intentar construir el Imperio Galáctico sin entender primero la Fuerza.

La anomalía Venom

Pero existe una excepción que complica todo: Venom.

Las tres películas han sido éxitos comerciales rotundos pese a la masacre crítica. ¿Por qué funciona Venom cuando todo lo demás colapsa?

Porque tiene algo que las demás no: una voz. Son raras, desiguales, a veces incomprensibles. Pero tienen personalidad. Tom Hardy no interpreta un superhéroe genérico. Hace algo extraño y específico.

Vi la primera Venom esperando odiarla. Salí desconcertado pero curiosamente satisfecho. No era buena en el sentido tradicional, pero tenía un punto de vista, por extraño que fuera. Algo que Madame Web nunca tuvo.

Es la diferencia entre Blade Runner y sus imitadores. Ridley Scott no hizo una película sobre replicantes porque tenía presupuesto. La hizo porque quería explorar qué significa ser humano. Venom, con todos sus defectos, al menos intenta ser algo específico.

El espejismo del universo compartido

La palabra «reinicio» se ha vaciado de significado en Hollywood. Pero aquí importa. Sony no promete mejores películas. Promete empezar de nuevo con gente nueva.

Es admitir que el problema no era la ejecución, sino la ausencia total de visión.

Tony Vinciquerra culpó a la prensa por «crucificar» Madame Web. Es conveniente pero equivocado. El público sabe cuándo algo está hecho con cuidado y cuándo es producto ensamblado en sala de juntas.

Lo que Sony necesita no es reinicio. Necesita una pregunta fundamental: ¿por qué contamos esta historia? ¿Qué dice sobre nosotros, sobre nuestro momento, sobre algo más allá de «este personaje existe en los cómics»?

Gene Roddenberry no creó Star Trek para vender merchandising. Lo creó para explorar conflictos sociales a través de la metáfora del espacio. George Lucas no hizo Star Wars por franquicia. La hizo porque tenía algo que decir sobre mitología, poder y redención.

Más allá del universo

Este colapso llega cuando el modelo del universo compartido muestra grietas por todas partes. Marvel recalibra. DC reinicia bajo James Gunn. El sistema que parecía invencible hace una década se tambalea.

Quizá necesitamos menos universos y más películas. Menos conexiones forzadas y más historias que se sostengan solas. Menos post-créditos prometiendo futuros inciertos y más finales que significan algo ahora.

Pienso en Arrival o Her. Películas de ciencia ficción que no necesitaban secuelas ni universos expandidos. Contaban una historia completa, hacían una pregunta profunda, y confiaban en que eso era suficiente. Y lo era.

Sony tiene los derechos de Spider-Man y su galaxia de personajes. Eso es privilegio, no garantía. Los personajes no hacen películas. Las ideas sí.


Hay algo casi trágico en ver cómo un estudio tropieza repetidamente con la misma piedra. No por falta de recursos o talento, sino por falta de propósito.

Este reinicio puede ser oportunidad o más de lo mismo con diferente envoltorio. La diferencia estará en si Sony aprende lo que Venom enseñó sin querer: el público no necesita universos perfectamente conectados. Necesita películas con algo que decir, aunque sea imperfectamente.

Porque al final, lo que recordamos no son los universos cinematográficos. Son las historias que nos hicieron sentir algo, que nos dejaron pensando días después, que cambiaron aunque sea ligeramente cómo vemos el mundo.

Y eso, ningún reinicio puede fabricarlo. Solo puede crearse cuando alguien tiene una pregunta real que hacer, y el coraje de hacerla en voz alta.


Crecí con los cómics de Marvel y me enamoré del MCU desde el primer “I am Iron Man”. Me encanta seguir teorías, analizar tramas y perderme en cada nuevo estreno, pero también sé cuándo algo no está a la altura. Disfruto del hype, pero escribo con criterio. Porque si no le exigimos al cine que mejore, ¿entonces para qué estamos aquí?

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