• La quinta película de Jurassic World podría titularse «Jurassic World: Liberation», con estreno previsto para junio de 2028 y Gareth Edwards de nuevo tras las cámaras.
• Scarlett Johansson regresaría como Zoe Bennett, aunque la producción podría retrasarse hasta 2027 por conflictos de agenda con otros proyectos de la actriz.
• La franquicia lleva décadas priorizando el espectáculo sobre la sustancia, y quizá sea momento de preguntarnos qué estamos liberando realmente: ¿dinosaurios o ideas?
Hay algo profundamente irónico en que una franquicia sobre criaturas prehistóricas atrapadas en un bucle de explotación comercial se titule «Liberation».
Como si los dinosaurios —o nosotros, el público— necesitáramos ser liberados de algo. Y quizá sea cierto. Quizá llevamos décadas atrapados en un parque temático narrativo del que no sabemos salir.
La pregunta no es si habrá otra película de Jurassic World —eso ya lo sabíamos—, sino si esta vez tendrá algo nuevo que decirnos.
Jurassic World: Liberation — Un título que promete más de lo que suele cumplir
El registro de dominios con la palabra «Liberation» ha destapado lo que parece ser el título oficial de la octava entrega de la saga Jurassic. Universal no ha confirmado nada oficialmente, pero la pista está ahí, clara como un fósil en ámbar.
«Jurassic World: Liberation» llegaría a los cines el 9 de junio de 2028, cuatro años después de Jurassic World: Rebirth, que recaudó 870 millones de dólares en taquilla global.
Gareth Edwards volvería a dirigir tras hacerse cargo del proyecto cuando David Leitch abandonó por diferencias creativas. Edwards, con su experiencia en The Creator y Rogue One, parecía la elección lógica: alguien capaz de manejar escala visual sin perder de vista la emoción humana.
Scarlett Johansson repetiría como Zoe Bennett, la especialista en operaciones encubiertas que protagonizó Rebirth. Jonathan Bailey y Mahershala Ali también estarían de vuelta.
Pero hay un problema de calendario: Johansson tiene compromisos con The Exorcist: Martyrs y The Batman: Part II en 2026, lo que podría retrasar el rodaje hasta principios de 2027.
El problema no son los dinosaurios, es lo que hacemos con ellos
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Porque el verdadero debate no es cuándo se estrena la película o quién sale en ella. Es qué diablos va a contar.
La Jurassic Park original funcionaba porque era una película sobre límites. Sobre la arrogancia humana, sobre jugar a ser Dios, sobre la ilusión del control.
Los dinosaurios eran el símbolo, no el objetivo. Spielberg entendía que el terror y la maravilla nacen del mismo lugar: lo desconocido, lo incontrolable, lo que nos recuerda que no somos el centro del universo.
Las secuelas, en cambio, han convertido a los dinosaurios en atracciones de feria. Más grandes, más rápidos, más híbridos genéticos absurdos.
Como si el problema fuera que no habíamos visto suficientes dientes. Pero el problema nunca fueron los dientes. Era que dejamos de preguntarnos por qué nos fascinan estas criaturas en primer lugar.
Me pasó algo parecido viendo Blade Runner 2049. Tardé días en procesar lo que había visto, no porque fuera confusa, sino porque cada plano parecía estar haciéndome una pregunta.
¿Qué significa ser real? ¿Qué nos hace humanos? Denis Villeneuve no necesitaba más replicantes ni más acción. Necesitaba tiempo, silencio, espacio para pensar.
¿Puede Gareth Edwards devolver la profundidad a Jurassic?
Edwards tiene el currículum adecuado. The Creator era una película sobre inteligencia artificial que se atrevía a ser contemplativa en medio del caos. Rogue One encontró humanidad en una guerra galáctica.
Si alguien puede inyectar algo de sustancia a esta franquicia, es él.
Pero también está la presión del estudio. Universal no invierte cientos de millones para hacer cine de autor con dinosaurios. Quieren espectáculo, quieren taquilla, quieren que el público salga del cine diciendo «guau» en lugar de «¿y si…?».
Y ahí está la tensión.
«Liberation» como título sugiere algo. Liberación de qué, exactamente. ¿De los humanos? ¿De la explotación? ¿Del propio formato de franquicia?
Sería irónico —y fascinante— que una película de Jurassic World tratara sobre liberarse de ser una película de Jurassic World.
Pero seamos realistas. Lo más probable es que el título se refiera a algún plot sobre dinosaurios escapando de algún nuevo recinto, alguna nueva corporación malvada, algún nuevo intento de monetizar la vida prehistórica.
Hemos visto esta película cinco veces ya.
El espejo que no queremos mirar
Lo que me interesa de todo esto no es la película en sí, sino lo que dice sobre nosotros.
Seguimos comprando entradas para ver lo mismo una y otra vez. Seguimos esperando que esta vez sea diferente. Seguimos creyendo que más espectáculo equivale a más significado.
Y los estudios lo saben. Por eso siguen haciendo estas películas. No porque tengan algo nuevo que decir, sino porque nosotros seguimos queriendo escuchar lo viejo.
No estamos teniendo una experiencia única. Estamos consumiendo un producto diseñado para funcionar a escala global, para no ofender a nadie, para no decir nada demasiado arriesgado.
Quizá «Liberation» sea el título perfecto después de todo. No porque la película vaya a liberarnos de nada, sino porque nos recuerda que seguimos atrapados.
Atrapados en un ciclo de secuelas, reboots y continuaciones que prometen novedad pero entregan familiaridad. Y lo peor es que somos cómplices voluntarios.
Pero también quiero creer que hay esperanza. Que Gareth Edwards puede sorprendernos. Que Scarlett Johansson puede darle profundidad a un personaje en medio del caos.
Que alguien, en algún momento del proceso creativo, se detendrá y preguntará: «¿Qué estamos intentando decir realmente?».
Porque si no, si esto es solo otra vuelta más en el mismo parque temático, entonces quizá los que necesitamos liberación no son los dinosaurios. Somos nosotros.

