8 Victorias en Anime Que NO Tenían Sentido (Y Lo Sabes)

Ocho batallas icónicas ganadas por conveniencia narrativa: de Naruto y Goku a Deku, Tanjiro y Light. Análisis honesto de los triunfos “regalados” que amamos odiar.

✍🏻 Por Aiko Tanaka

enero 12, 2026

• El artículo examina ocho batallas emblemáticas del anime donde la victoria llegó más por necesidad narrativa que por mérito real de los protagonistas.

• Creo sinceramente que estos momentos, aunque a veces frustrantes, nos invitan a reflexionar sobre qué valoramos más: la coherencia absoluta o la emoción que nos hace vibrar frente a la pantalla.

• Desde clásicos como Dragon Ball Z hasta títulos recientes como Demon Slayer, ninguna serie escapa a este recurso narrativo tan debatido.


Todos hemos vivido ese momento. Estás ahí, pegada a la pantalla, viendo cómo tu protagonista favorito está completamente acorralado, sin salida posible, y entonces… ¡ZAS! Victoria de la nada.

Te quedas con el mando en la mano pensando «vale, ¿alguien me explica qué acaba de pasar?».

Mirad, no me malinterpretéis. Adoro un momento épico tanto como cualquiera (lloré a moco tendido con el final de Demon Slayer y no me da vergüenza admitirlo), pero hay veces que la victoria se siente más como un regalo envuelto en papel de plot armor que como algo genuinamente ganado.

El anime está repleto de momentos triunfales que nos hacen saltar del sofá. Pero también tiene su buena ración de victorias que, siendo sinceros, huelen un poco a trampa.

Esos instantes donde el poder de la amistad, la voluntad inquebrantable o simplemente «porque el guion lo dice» salvan el día de forma un pelín conveniente. Hoy vamos a repasar ocho de estos casos donde nuestros héroes favoritos ganaron batallas que, francamente, no deberían haber ganado.

Y ojo, que esto no significa que no queramos a estos personajes. Pero hay que llamar a las cosas por su nombre, ¿no?

Kirito contra Akihiko Kayaba: Cuando la barra de vida es solo una sugerencia

Empezamos fuerte con Sword Art Online. La pelea final entre Kirito y Kayaba es el ejemplo perfecto de «gano porque soy el protagonista».

El tío literalmente tiene su barra de vida en CERO, está atravesado por la espada de Kayaba, y aun así consigue darle la vuelta a la situación por pura «fuerza de voluntad».

Entiendo que SAO quería un final épico para su primer arco. Pero esto es llevar el concepto de determinación a niveles que desafían toda lógica interna del universo. Si las reglas del juego dicen que con cero HP estás muerto, no puedes simplemente ignorarlas cuando te conviene narrativamente.

Es como jugar al Monopoly y decidir que en realidad no estás en bancarrota porque «crees mucho en ti mismo».

Naruto contra Pain: El poder del zorro salvavidas

La batalla contra Pain es uno de los momentos más intensos de Naruto Shippuden. Pero seamos honestos: Naruto no gana esta pelea solo. Ni siquiera principalmente solo.

Hinata tiene que «morir» (entre comillas porque ya sabéis cómo va esto en el anime), lo cual desata al Kyubi. Y convenientemente, esto recarga todo el chakra del Modo Sabio de Naruto justo cuando más lo necesita.

Es un momento emocionalmente potente, no lo niego. Pero desde el punto de vista de una victoria merecida, Naruto básicamente consigue un power-up gratuito en el momento más conveniente posible.

Entiendo por qué Kishimoto tomó esta decisión narrativa. Necesitaba mostrar el vínculo entre Naruto y Kurama, y el sacrificio de Hinata era crucial para su desarrollo. Pero sigue siendo un poco trampa, ¿no?

Takemichi contra Taiju Shiba: La caballería llega justo a tiempo

Tokyo Revengers nos tiene acostumbrados a que Takemichi reciba más palizas que un saco de boxeo. Así que cuando finalmente «gana» contra Taiju Shiba, deberíamos estar contentos, ¿verdad?

Pues el problema es que esta victoria depende casi enteramente de que Mikey y Draken aparezcan en el momento exacto.

Taiju es objetivamente mucho más fuerte que Takemichi. La diferencia de poder es abismal. Pero el timing narrativo decide que justo cuando todo parece perdido, llegue el refuerzo.

No es que Takemichi haya superado sus límites o encontrado una estrategia brillante. Simplemente aguantó lo suficiente para que llegaran los refuerzos.

Deku contra Muscular: Las matemáticas no cuadran

My Hero Academia generalmente hace un buen trabajo estableciendo límites claros para los poderes de sus personajes. Por eso el famoso «1.000.000% Delaware Detroit Smash» contra Muscular me dejó tan confundida.

Espera, ¿cómo? Si antes establecimos que Deku solo podía usar el 5% del One For All sin destrozarse, ¿de dónde sale ese millón por ciento?

Sí, es un momento visualmente espectacular y emocionalmente satisfactorio. Pero contradice completamente las limitaciones que la propia serie había establecido.

Mira que adoro MHA y el trabajo que hace Bones con la animación. Pero esto fue un poco de «necesitamos que gane y ya pensaremos en la lógica después».

Tanjiro contra Akaza: Cuando el villano se derrota solo

Demon Slayer tiene algunas de las secuencias de combate más hermosas que he visto. Gracias, Ufotable, por arruinar mi percepción de lo que debería ser la animación estándar (aunque MAPPA también está haciendo maravillas últimamente).

Pero la «victoria» contra Akaza es peculiar.

Tanjiro y Giyu luchan valientemente, sí. Pero al final Akaza no es derrotado en combate. El demonio de Rango Superior 3 básicamente recupera sus recuerdos humanos, tiene una crisis existencial y decide quitarse la vida él mismo.

Es narrativamente poético y emocionalmente devastador. Pero técnicamente Tanjiro no ganó esa pelea. Akaza se rindió.

Es como si en mitad de un partido de fútbol el portero contrario decidiera que ya no quiere jugar más y se fuera.

Denji contra Reze: El amor es un campo de batalla (literalmente)

Chainsaw Man es brutal, caótico y maravillosamente impredecible. La pelea entre Denji y Reze tiene todos estos elementos, pero la victoria de Denji viene más por las emociones nubladas de Reze que por su superioridad táctica.

Denji básicamente la arrastra al mar, pero funciona porque Reze deja que sus sentimientos interfieran con su juicio.

Es interesante desde el punto de vista del desarrollo de personajes. Pero como victoria en combate puro, es bastante hueca. Reze era objetivamente más habilidosa y experimentada.

Denji ganó porque ella bajó la guardia emocionalmente, no porque fuera mejor luchador.

Light contra L: La victoria más amarga

Death Note es un thriller psicológico magistral. Pero la «victoria» de Light sobre L deja un sabor agridulce.

Y no solo emocionalmente (porque todos lloramos cuando L murió, admitidlo), sino porque L básicamente ya sabía que Light era Kira. Le faltaban las pruebas, pero había resuelto el caso.

Light no superó intelectualmente a L en un duelo de ingenios justo. Manipuló a Rem para que matara a L, usando las reglas de la Death Note y las emociones de la shinigami.

Es brillante como estrategia, pero como victoria en su batalla de intelectos, se siente como hacer trampa. L murió sabiendo la verdad, simplemente no pudo probarla.

Goku contra Freezer: El plot armor más dorado del universo

Y llegamos al clásico de clásicos. La transformación en Super Saiyan de Goku contra Freezer es uno de los momentos más icónicos del anime. Punto.

Pero si analizamos la pelea objetivamente, Freezer tuvo MÚLTIPLES oportunidades de acabar con Goku antes de que eso ocurriera.

La arrogancia de Freezer es legendaria, sí. Pero el nivel de plot armor que protege a Goku durante esa batalla es casi cómico. Freezer podría haber matado a Goku varias veces, pero la narrativa necesitaba que llegáramos a ese momento de transformación épica.

Es el precio que pagamos por uno de los power-ups más memorables de la historia del shonen. Pero no deja de ser una victoria regalada por la conveniencia del guion.


Al final del día, estos momentos de victorias «regaladas» son parte de lo que hace al anime tan fascinante y tan frustrante a la vez. Generan debates apasionados en foros, discusiones acaloradas entre nakama y análisis interminables en YouTube.

Y aunque podamos señalar las inconsistencias y los convenientes giros argumentales, muchos de estos momentos siguen siendo emocionalmente impactantes y visualmente espectaculares.

Lo que me parece más interesante es cómo estos ejemplos nos hacen reflexionar sobre qué valoramos más en nuestras historias. ¿La coherencia interna y las victorias ganadas con esfuerzo? ¿O los momentos épicos que nos hacen saltar del sofá aunque la lógica se resienta un poco?

Probablemente la respuesta ideal esté en algún punto intermedio, donde podamos tener ambas cosas.

Mientras tanto, seguiremos disfrutando de nuestros animes favoritos, plot armor incluido. Porque al fin y al cabo, ¿no es esa suspensión de la incredulidad parte de la magia de ver anime?

Solo espero que la próxima vez que un protagonista gane por pura fuerza de voluntad cuando debería estar muerto, al menos la animación sea lo suficientemente sugoi para que no me importe demasiado.


Nunca sé si el próximo anime me romperá el corazón o me hará reír como una loca. Aunque no lo parezca, soy española y crecí devorando mangas y soñando con Japón mientras preparaba ramen en casa. Maratones de Miyazaki y juegos de mesa con amigos son mi combustible diario.

Document

Ediciones Especiales

AL MEJOR PRECIO

books

SOLO EN

Ediciones Especiales

AL MEJOR PRECIO

SOLO EN

{"email":"Email address invalid","url":"Website address invalid","required":"Required field missing"}
>