Godzilla Minus Zero: estreno global y guerra contra la IA

Godzilla Minus Zero llegará con estreno casi simultáneo. Yamazaki regresa defendiendo lo artesanal, rechazando la IA tras ganar el Oscar con 15M y profundizando el simbolismo del kaiju.

✍🏻 Por Alex Reyna

enero 12, 2026

Godzilla Minus Zero se estrenará el 3 de noviembre de 2026 en Japón y tres días después en Norteamérica, un lanzamiento casi simultáneo que refleja cómo el éxito de la primera película ha cambiado las reglas de distribución.

• Takashi Yamazaki regresa defendiendo lo artesanal frente a la automatización: su resistencia a la inteligencia artificial no es nostalgia, sino una declaración de principios sobre qué significa crear con las manos.

• Esta secuela llega en un momento donde necesitamos recordar que los monstruos nunca han sido solo espectáculo: son preguntas disfrazadas de catástrofe.


Hay algo profundamente humano en nuestra fascinación por los monstruos. No son sólo criaturas de destrucción: son espejos donde proyectamos nuestros miedos colectivos, nuestras culpas históricas, nuestras preguntas sobre el poder y sus consecuencias.

Godzilla nunca ha sido sólo un lagarto gigante pisoteando ciudades. Desde 1954, ha sido una metáfora andante sobre Hiroshima, sobre la arrogancia tecnológica, sobre lo que ocurre cuando despertamos fuerzas que no podemos controlar.

Y Godzilla Minus One entendió eso mejor que ninguna otra película reciente del kaiju. Ahora, con Godzilla Minus Zero, la conversación vuelve a abrirse.


El regreso calculado de un titán

Toho y GKIDS han confirmado que Godzilla Minus Zero se estrenará en Japón el 3 de noviembre de 2026, coincidiendo con el Día de Godzilla. Tres días después llegará a Norteamérica.

Este estreno casi simultáneo es inusual para una producción japonesa de Godzilla. Históricamente, estas películas tardaban meses en cruzar el Pacífico. Pero el éxito de Godzilla Minus One —que ganó el Oscar a Mejores Efectos Visuales, convirtiéndose en el primer largometraje japonés en conseguirlo— ha cambiado las reglas del juego.

Un hito que dice mucho sobre cómo el cine de género, cuando se toma en serio, puede trascender etiquetas.

Yamazaki y la resistencia analógica

Takashi Yamazaki vuelve como director, guionista y supervisor de efectos visuales. Es una figura poco común en el cine actual: alguien que domina la tecnología digital pero que sigue enamorado de las técnicas tradicionales.

«Sé que algún día tendremos que abrazar y trabajar con la inteligencia artificial», declaró recientemente, «pero probablemente seré de los últimos, porque me gusta trabajar con tecnología y técnicas más antiguas».

Hay algo casi poético en esa resistencia. En un mundo donde la IA promete automatizar incluso la creatividad, Yamazaki defiende lo artesanal, lo tangible, lo que lleva la huella humana.

Y eso se nota en la pantalla. Los efectos de Godzilla Minus One, realizados con un presupuesto de apenas 15 millones de dólares, tenían peso, textura, presencia física. No eran sólo píxeles: eran materia.

Para la secuela, el presupuesto será mayor, pero Yamazaki ha dejado claro que no cambiará su filosofía. Robot producirá nuevamente, y Shirogumi se encargará de los efectos visuales.

Es el mismo debate que atraviesa toda la ciencia ficción contemporánea: ¿qué perdemos cuando delegamos la creación en algoritmos? Blade Runner nos preguntaba qué nos hace humanos. Yamazaki responde con sus manos.

Lo que está en juego

Los detalles de la trama siguen siendo confidenciales, pero el título —Minus Zero— sugiere una continuación temática.

Si Minus One exploraba un Japón en su punto más bajo, devastado por la guerra y enfrentándose a una amenaza que no podía permitirse combatir, ¿qué significa llegar a cero? ¿Es el punto de partida? ¿O el final absoluto?

Me gusta pensar que Yamazaki no está interesado en respuestas fáciles. Su Godzilla no es un villano ni un héroe: es una fuerza de la naturaleza, una consecuencia.

Y las mejores historias de ciencia ficción —o de monstruos— no nos dan soluciones. Nos obligan a mirar de frente nuestras contradicciones.

El estreno en noviembre de 2026 no es casual. Es un recordatorio de que Godzilla nació en un momento específico de la historia, pero sigue siendo relevante porque las preguntas que plantea no han desaparecido.

Sobre el poder. Sobre la responsabilidad. Sobre lo que dejamos atrás.


Hay películas que entretienen y películas que perduran. Godzilla Minus One consiguió ambas cosas, y lo hizo sin renunciar a su identidad. No intentó ser una superproducción hollywoodiense. Fue profundamente japonesa, profundamente humana, y por eso conectó con audiencias de todo el mundo.

Ahora, con Godzilla Minus Zero, Yamazaki tiene la oportunidad de profundizar en ese universo, de seguir explorando qué significa enfrentarse a lo imposible cuando ya no queda nada que perder.

Faltan casi dos años para el estreno, pero la espera forma parte del ritual. Porque Godzilla nunca ha sido sólo espectáculo: es reflexión disfrazada de catástrofe.

Y en tiempos donde el futuro parece cada vez más incierto, quizá necesitemos más que nunca a un monstruo que nos recuerde de dónde venimos y hacia dónde vamos.


Sobre Alex Reyna

Mi primer recuerdo de infancia es ver El Imperio Contraataca en VHS. Desde entonces, la ciencia ficción ha sido mi lenguaje. He montado Legos, he visto Interstellar más veces de las que debería, y siempre estoy buscando la próxima historia que me vuele la cabeza. Star Wars, Star Trek, Dune, Nolan… si tiene naves o viajes temporales, cuenta conmigo.

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