- Nicholas Hoult se ha caído del papel de Gilderoy Lockhart en la segunda temporada de Harry Potter de HBO por un conflicto de agenda derivado de los cambios en el calendario de rodaje.
- Kit Harington, el eterno Jon Snow de Juego de Tronos, será quien dé vida al profesor más narcisista y encantador de la adaptación de La Cámara de los Secretos.
- Harington no parte de cero: ya prestó su voz al personaje en las ediciones de audio de Harry Potter para Audible, lo que le da una relación con Lockhart más profunda de lo que aparenta.
Opinión del autor: la distancia entre Jon Snow y Lockhart es casi cómica, pero es justo en esa fricción entre lo esperado y lo inesperado donde late el potencial de este casting. Los actores que recuerdo no son los que encajan en el molde, sino los que lo hacen saltar por los aires.
Hay algo que siempre me ha fascinado: la máscara. La distancia entre la versión pública que construimos de nosotros mismos y lo que hay debajo. Es un tema que la ciencia ficción ha exprimido hasta el hueso —pienso en los replicantes de Blade Runner preguntándose quiénes son, o en el yo fabricado a medida de Her—, pero que no necesita naves ni androides para funcionar.
Gilderoy Lockhart es, en esencia, eso. Un hombre cuya identidad entera es una ficción cuidadosamente calibrada, sostenida por el ego y el encanto. Un personaje que en el papel parece sencillo, casi caricaturesco, pero que exige muchísimo del actor que lo habite.
Y justo cuando empezábamos a hacernos una idea de quién iba a interpretarlo, el tablero se ha vuelto a desordenar.
El hueco que deja Nicholas Hoult
Nicholas Hoult iba a ser Lockhart. Y, sinceramente, tenía todo el sentido del mundo. Hoult es de esos actores que juegan con la comedia sin renunciar a la profundidad, algo que demostró de sobra en The Great, donde manejó un personaje excéntrico y complejo con una soltura envidiable.
Además, llegaba precedido de su fichaje como Lex Luthor en el nuevo universo DC. Dos villanos. Dos maneras de seducir al público con la apariencia. Habría sido fascinante verle explorar la diferencia entre el Luthor calculador y el Lockhart, que más que malvado es patéticamente humano en su inseguridad.
Pero los conflictos de agenda son lo que son. Los cambios en las fechas de producción hicieron incompatible su participación, y Hoult ha tenido que soltar el papel.
Harington entra en escena
Su sustituto es Kit Harington. Y la primera reacción, la honesta, es una mezcla de sorpresa y curiosidad.
Jon Snow. Ocho temporadas de silencios densos, capas de piel de lobo y una expresión que oscilaba entre la melancolía y la determinación. Ese es el Harington que el mundo tiene grabado. Ese es el punto de partida desde el que ahora toca imaginarlo como Gilderoy Lockhart: rubio, extravagante, con más poses que un catálogo de moda del mundo mágico.
La distancia es casi cómica. Pero quizás sea exactamente eso lo que lo hace interesante.

Más de lo que parece
Lo que mucha gente no sabe, y que cambia bastante la perspectiva, es que Harington ya ha sido Lockhart antes.
No en pantalla, sino en voz. Participó en las ediciones de audio de Harry Potter para Audible, precisamente en la adaptación de La Cámara de los Secretos, donde puso voz al personaje. Eso significa que no llega a este proyecto en blanco. Ya ha tenido que entender a Lockhart desde dentro, encontrar el ritmo de sus frases, la cadencia exacta de su ego.
Y eso no es poco. Soy de los que pausan una película para apuntar una frase, y he aprendido que la voz suele ser la primera puerta de entrada a un personaje. Antes que el gesto, antes que la mirada, está el tono: cómo alguien decide sonar es ya una declaración de quién quiere ser. Harington lleva tiempo ensayando esa declaración.
El peso del precedente
No conviene olvidar que Kenneth Branagh interpretó a Lockhart en la película de 2002, y lo hizo de forma memorable. Aquella actuación es la referencia cultural para varias generaciones, y cualquiera que se siente en esa silla carga con ese peso.
Pero también es una oportunidad. La serie de HBO tiene espacio, tiempo y formato para desplegar capas que el cine tuvo que comprimir en dos horas. Si Harington y la producción se atreven a ir más allá de la caricatura, a mostrar la inseguridad que sostiene toda esa fachada, Lockhart podría convertirse en uno de los personajes más interesantes de la temporada.
El estado actual de la serie
La primera temporada de Harry Potter llegará a HBO estas Navidades. La segunda, que adaptará La Cámara de los Secretos, ya está en desarrollo, y el fichaje de Harington es el primer gran anuncio de casting para esa entrega.
Vendrán más nombres. Más personajes nuevos. Más decisiones sobre las que discutir.
El casting es, a su manera, un acto de interpretación antes de la interpretación. Cuando elegimos a alguien para un papel, ya estamos diciendo algo sobre cómo queremos leer ese personaje: qué aspectos iluminamos y cuáles dejamos en penumbra.
Harington como Lockhart desafía lo obvio. Y en un proyecto que ya carga con el peso de revisar algo muy querido, quizás lo último que necesita es lo predecible.
A veces la mejor forma de acercarse a un personaje es desde el ángulo más inesperado. La pregunta, como siempre, no es si el casting es bueno o malo, sino qué está intentando contarnos sobre Lockhart. Y si lo consigue.

